Aunque siempre se nos escapa de las manos, la ciudad de México tiene elementos que le dan cohesión y coherencia al aparente descontrol generalizado. Hay que subrayarlo: son elementos simbólicos, que muchas veces sólo son percibidos por aquellos arraigados a su pavimento. Uno de los más importantes es la avenida principal de la ciudad: Paseo de la Reforma.