El misterioso caso de una colección de manuscritos sustraídos ilegalmente del Sagrario de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y puestos a la venta por una casa de subastas da pie a una reflexión sobre la importancia de proteger y preservar la integridad de la memoria documental de nuestro país. Un caso más de saqueo, hasta ahora impune, al patrimonio histórico del país.