Este año se han conmemorado los centenarios de distintos movimientos revolucionarios y sus consecuencias sobre el mundo contemporáneo. Entre ellos, no podemos olvidar al surrealismo, que se asomó con determinación en 1917 gracias a la Introducción al discurso sobre la poca realidad de André Bretón, y que se introdujo como un cartucho de dinamita en el racionalismo del siglo XX. A continuación repasamos la particular revolución emprendida por una parte de la élite burguesa europea, que lo único que quería era, literalmente, soñar.