Crónica

El cine de mi infancia

Que no hayan —todavía— construido sobre sus ruinas un edificio de departamentos, porque entonces de aquel tiempo hermoso ya no me quedaría nada: ni siquiera la imagen física de su muerte. De repente, a los 30 años, en septiembre, me asalta el miedo de perder los rastros de mi pasado…


Ensayo literario

La muerte como espacio habitable

Ver las cenizas de mi padre fue fuertísimo. Yo llegué al laboratorio con una evidente tristeza y salí de ahí sintiendo que había descubierto el hilo negro del universo. Al mismo tiempo, sentía que todo lo que sabía y la realidad como la conocía se desmoronaban. Esa sensación fue como si me partieran la cabeza en dos y se expandiera en tiempo-espacio, como si se rompiera el Rubik Cube.