La tercera novela de Neyra se percibe a partir de una historia fragmentada que rebota entre varios episodios del pasado y el presente, el autor nos conduce a lo inevitable: en esta aparente tranquilidad se respira la erosión de todas las cosas.
La tercera novela de Neyra se percibe a partir de una historia fragmentada que rebota entre varios episodios del pasado y el presente, el autor nos conduce a lo inevitable: en esta aparente tranquilidad se respira la erosión de todas las cosas.