Dos gestos pueblan la obra de Werner Herzog: la desmesura de un personaje heroico que pretende una acción sobre la Naturaleza tan grande como la Naturaleza misma (como el héroe de Fitzcarraldo, 1982); y la vuelta de esa Naturaleza —que inicialmente parecía ceder— sobre la acción del héroe, mostrando sus verdaderas proporciones, regresándole al desmesurado […]
Edwin Culp
Algo anda bien. Política de los arieles.
La ceremonia ha servido de excusa para revelar una serie de síntomas del estado actual del cine nacional.