La historia de la novela negra ha sido tradicionalmente una historia de hombres: tanto sus autores como sus protagonistas suelen ser del género masculino. Sin embargo, existe también un importante linaje de escritoras de novelas policíacas, muchas de las cuales crearon personajes femeninos. La reciente publicación de una antología de mujeres detectives nos ofrece una oportunidad para revisar los orígenes victorianos de las “damas del crimen”.