No me refiero a las que vistieron el brillante yelmo del guerrero como Juana de Arco; ni a las que reinaron para cambiar el curso de la historia como es el caso de las reinas Isabel de España e Isabel I de Inglaterra, no, no me referiré a estas grandes mujeres, sino a otras que actuaron discreta pero eficazmente, guiadas por su instinto, por su avidez de saber y de comprender, por su cultura, por su fortaleza y por su valentía personal.
Antonio Limón López
A cien años de la generación del 14
Fue también 1914 cuando el joven José Ortega y Gasset pronunció la conferencia Vieja y nueva Política en la hoy Universidad Complutense y publicó Meditaciones del Quijote, que tuvieron el carácter de manifiestos fundacionales de la “Generación del 14”. La generación previa, la del 98, estuvo claramente marcada por una gran literatura, al mismo tiempo que vivió en lucha entre el escepticismo racionalista y la fe, entre la España de ayer y una elusiva España nueva. A diferencia de la generación del 98, la del 14 –cuyos miembros escribían espléndidamente–, fijaron una larga distancia con respecto al encantamiento literario y a las dudas ontológicas finiseculares, para lanzarse sin reticencias al europeísmo, a la modernidad, a las ciencias, al rigor, al método, a los sistemas, a explicaciones y propuestas políticas.