El renacido (E.U.A., 2016)
(The Revenant)
Director: Alejandro González Iñárritu
Género: Drama
Guionistas: Mark L. Smith y Alejandro González Iñárritu
Con 12 nominaciones al Óscar y tres Globos de Oro ya ganados, The Revenant, última película de Alejandro González Iñárritu, se ha convertido en una de las preferidas por la audiencia, pues luego de dos años consecutivos en que dos mexicanos se han jugado las más importantes preseas como "visitantes" y las han ganado, lo excepcional sería que por tercer año esto se repitiera. No es poca cosa, pues en dado caso, Emmanuel "El Chivo" Lubezki podría convertirse en el primer director de fotografía en obtener el Óscar tres años seguidos por su cinematografía. Cosa que merece.
Como es sabido, el largometraje recupera una historia real del explorador Hugh Glass, que en el siglo XIX durante una expedición por lo que ahora es Dakota del Sur, sufrió un violento ataque de un oso, que lo dejó en un estado deplorable. Glass dio batalla, y sus compañeros lo auxiliaron a finiquitar al animal, pero éste ya lo había dejado gravemente herido, tanto que quienes lo acompañaban en la misión (aún cuando lo salvaron del oso) decidieron dejarlo en el bosque, a que muriera congelado. El panorama era desolador. La mala salud de Glass los llevo a tomar una decisión fría y quizá económica. Decidieron salvarse ellos antes que perecer en el gélido bosque al cuidado del otro. El mito cuenta que Glass, plagado por voluntad y sobre todo venganza, sobrevivió y fue a la busca de quienes lo habían abandonado. Su lucha de supervivencia, su renacimiento, siempre tuvo un objetivo. No es una historia de mera adversidad sino de justicia propia.
Se cuenta que para interpretar a Hugh Glass, DiCaprio se dejó crecer la barba año y medio, que la producción fue sometida a condiciones climáticas adversas, y que el rodaje se prolongó, pues "El Chivo" se propuso grabar con luz natural (al final tuvieron que mover el rodaje de Calgary a la Patagonia a causa del derretimiento de la nieve). Un difícil camino de transitar que ha culminado en 156 minutos de bellísima fotografía. Sin embargo, algo falta en The Revenant. Esa historia de crecimiento personal, del cuidado de sí mismo (epimelestahi sautou), queda opacada por la historia de la venganza, que aunque juega un papel importante al interior del mito, eclipsa el renacimiento del héroe y su reconstrucción. Es decir, lo emocionante no es ver a DiCaprio arrastrarse, cojear y apenas poder comer, porque no hay un énfasis en su cuerpo destruido, en la carne que yace ahí tendida en el piso enferma y a punto de morir. El renacimiento es urgido, hay una prisa en la dirección por llegar a la resolución, al momento en que Glass pueda hacer justicia por su propia mano. Los puntos de mayor conflicto son la batalla inicial, el ataque del oso y la traición de Fitzgerald (Tom Hardy, quien por mucho le roba la actuación a DiCaprio), de ahí en fuera, todo pareciera suceder como un pretexto para evidenciar a la naturaleza como obra de arte pero nunca al cuerpo como precario, como algo que se puede podrir y también sanar a partir del cuidado.
No obstante, es magnífico ver The Revenant en la pantalla grande, no por la historia sino por el paisaje, por las tomas, por algunas actuaciones (Tom Hardy y Will Poulter). Fuera de eso es quizá la cinta más ajena (y sofisticada) de Iñárritu en tanto que poco se alcanza a ver de él y sí mucho de Lubezki. Por su puesto su trabajo es el pilar, pero la luz con que captura "El Chivo" termina por disminuir lo demás. Entre la fotografía y argumento algo se disloca. Los dos elementos no terminan por encajar, y la complejidad de lo estético fulmina el conflicto y la trama. La fotografía no embona con una película de sobrevivencia. Y esto abre una pregunta importantísima ¿Iñárritu ha sido capaz de construir su propio lenguaje cinematográfico? Por supuesto, ha hecho grandes cosas, pero pareciera aún fluctuar entre un mar de tendencias donde lo que se ha mantenido son los guiones con dilemas existencialistas, plano secuencia y grandes actores. Lejos de eso, en sus cintas no hay algo que las identifique como suyas. Y no es que esto sea condición necesaria para laurearlo (el reconocimiento ya lo tiene), pero sí para completar una carrera madura que le permita permanecer en el olimpo cinematográfico no sólo por moda sino por la imposición de una nuevo lenguaje, de una forma de hacer cine.
Bastante flojo el texto de Fernando Bustos, sólo diré una cosa: claro que vale la pena verlo por la historia, por las actuaciones y no sólo por los paisajes. Me da güeva desarrollar los argumentos ante una visión tan parca, tan pobre.
No puedo esperar para leer tu crítica. Por fa pásenos el link por aquí. 😉
El inmenso paisaje, la música y la foto close up, solo abona la profunda y terrible tragedia de la muerte, la maldad y venganza del ser humano.
Excelente crítica! Creo que refleja muy bien lo hermoso de la estética de la película; la forma, pero que también aborda la problemática de guión, el fondo.
Completamente de acuerdo
impresionante el sentido de enfoque y fortaleza que provoca el sentido de venganza del ser humano. Actualmente se considera negativo un sentimiento así. Pero en la historia se observan muchos casos de la fuerza imparable que la venganza provoca. Se puede incluso dejar de morir para completar la misión. Y cuando el castigo es bien merecido, admirable resulta el ver lograr el resultado. Película impresionante. De lo mejor !
Difiero con Fernando, a mí me pareció excelente en todos los campos, no pasó Glass años allí para verse afectado en lo estético, excelente película!!!