Hecho en México: verla, oírla, pensarla y cuestionarla

Lo digo de entrada y sin tapujos: Hecho en México no me provocó los orgasmos de orgullo patrio que casi logran el mole (mexiquense, oaxaqueño o poblano) y el agua de tamarindo. Pero la recomiendo. Me explico: no tengo broncas con que sea un inglés el que nos venga a proponer un mosaico para ver nuestro presente (alguno precisará: nuestros desafíos). Detalle incluyente, si bien se ve; ni queremos ser xenófobos, ni deseamos despreciar la mirada fresca y distanciada. Qué bueno. En todo caso, hace sentido que Duncan Bridgeman –a quien algunos recordarán como el artífice del proyecto musical y visual 1 Giant Leap– haya recibido el financiamiento local para levantar un proyecto similar en México.

Tampoco tengo broncas porque los productores ejecutivos sean Emilio Azcárraga Jean y Bernardo Gómez. Ni el prejuicio ni el sospechosismo corren por mis venas. Vamos, alguno de los declarantes incluidos hasta se permiten denostar la masificación que provocan los medios de comunicación. Otro, de anunciar el derrumbe de la pirámide de poder.

Si uno es condescendiente con el producto presentado, puede derivar en que se trata de tres discursos -ideas, imágenes y sonidos- que trotan en paralelo. Hecho en México no podía ser una disertación sobre lo mexicano en la línea de las que han propuesto Samuel Ramos, José Vasconcelos, Octavio Paz, Jorge Portilla, Santiago Ramírez, Agustín Basave Fernández del Valle o Roger Bartra. Es una película. Un filme. Ni siquiera un documental convencional. Hecho en México es, en el primero de esos tres discursos, un collage de opiniones, interpretaciones, supuestos, creencias, realidades, buenos deseos y buenas vibras, bien pegaditos con Pritt o Resistol 5000. No asusta, por supuesto, la diversidad profesional e ideológica de los declarantes. Incomoda un poco, y por instantes, la mala selección de algunas opiniones, su ligereza, su pobreza. ¿Había qué incluir a Elenita Poniatowska hablando de la leductiana “dicha inicua de perder el tiempo”? ¿Y a la publicista Ana María Olabuenaga refiriéndose al miedo que nos orilla a consumir? ¿En serio había que darle chance a Brozo y a Ponchito para alburearse? Ellos también son México, me dicen mis interlocutores de cabecera. Santiago Pando, Diego Luna y Gloria Trevi disertando. Acéptese, entonces, que todo lo dicho en Hecho en México (de lo que no se responsabilizan los productores, como se lee en la consabida leyenda al final de los créditos) forma parte de un diálogo plural, abigarrado, plurisemántico, multidireccional.

Visualmente, la película es diversa, colorida; con muchas texturas, como el país mismo. Que no se sienta pobreza; hay muchas locaciones, mucho millaje recorrido y mucho pietaje de donde cortar. Y la edición es impecable, asombrosa y ágil saeta. Bridgeman ha cocinado un delicioso platillo visual. Un platillo que  también hubiera sazonado muy bien un Juan Carlos Rulfo, por sólo mencionar a un autor mexicano con el oficio y la sensibilidad para hacer esta chamba con nivel de excelencia. Un platillo que por instantes emula demasiado al Godfrey Reggio de Koyaanisqatsi (1982).

Y es en la parte sonora donde Hecho en México resulta vibrante. Bridgeman y Lynn Fainchtein fabrican con pasión un O Brother, Where Art Thou? (por la música) y un Buena Vista Social Club mexicanos para el nuevo milenio. Es en la banda sonora donde refulge mejor el encendido mestizaje de este país inquieto. De nueva cuenta, se perciben inclusiones con calzador y lamentables omisiones, pero el producto final es admirable (ya se sabe: ningún esfuerzo antológico es monedita de oro). Cualquier país que tenga a El venado Azul, a Los Cojolites, a Molotov, a Kinky y a Sergio Arau en su catálogo, puede iniciar una revolución pacífica en cualquier momento. ¿Qué esperamos?

La migración. La equidad de géneros. La devastación ambiental. La resistencia al imperio. Los indios muertos y los vivos. La virgen de Guadalupe. Casi todo cabe en esta película. Conviene observarla, escucharla, sentirla, pensarla y cuestionarla, como a la patria misma, como a la actualidad mexicana, como a nosotros mismos –Jordi Torre.


2 comentarios en “Hecho en México: verla, oírla, pensarla y cuestionarla

  1. hecho en mexico para mi.es lo mas irrespetuso, ya que mexico es bonito tuvo derrotas con sangre, y la actualidad no merecemos el lema hecho en mexico, ya que algunos lo han manejado por sacarle el jugo a su propia convenencia como son.empresarios y gobiernos. que se preucuparan de mejorar mxico sin distincion alguno, politico,economico, social y religion. y por lo anterior lo unico es de benificiarse chingando a los demas en los bolsillos.

  2. Seme ase una pelicula muy buena basada en hechos reales de nuestro pais y las culturas muy buena pelicula

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