Con frecuencia pienso en mi muerte. La imagen es siempre similar: un funeral, amigos cercanos, pocos familiares, discursos conmovedores, algunas risas intercaladas con algunos llantos, arreglos florales. Nada demasiado excéntrico. Con frecuencia pienso en mi muerte porque me sabe ajena y distante y, por tanto, amable para el juego y el simulacro. Porque hay que saberlo, no queda de otra: nuestros minutos están contados y, repica el lugar común shakesperiano, no somos más que comida para gusanos, una luz breve, una sombra escurridiza. Como dice Montaigne que escribió Séneca: “la hora primera que nos dio la vida empezó a devorarla”.
La muerte propia sabe ajena porque se entiende como algo con lo que no tendremos que lidiar. La muerte ajena, sin embargo, se antoja mucho más cercana, más íntima, precisamente porque sí irrumpe e interrumpe nuestra vida. De pronto, sin más, el ser querido, o cercano o el familiar o el conocido, desaparece. Clausura, para siempre, el encuentro en potencia; clausura, perpetuamente, nuestras posibilidades frente a él. Ahí es donde También esto pasará (2015), segunda novela de la escritora catalana Milena Busquets, se erige: en la intimidad y egoísmo con que se lidia frente a la muerte ajena en la vida propia.
La trama es poco compleja: Blanca, una mujer en sus cuarenta, pasa un tiempo en Cadaqués entre amigas, ex esposos y amantes, para lidiar con la muerte reciente de su madre; la narración, agradable —a ratitos juguetona, a momentos existencialista y desgarradora—, se desdobla en voz de una mujer que goza su propia inmadurez: “Soy un fraude como adulto, todos mis esfuerzos por salir del patio de recreo son estrepitosos fracasos”, dice sin empacho.
También esto pasará es un diálogo que entabla la narradora con su madre para volver soportable el vacío que dejó. Conforme van sucediendo los eventos poco extraordinarios de la novela —su mayoría en la alcoba—, Blanca trae a su madre a dialogar con su cotidianidad en un intento desesperado por conservarla presente. La muerte de su madre se convierte en un boquete existencial que jala hacia su fondo la vida misma de Blanca: “Me hubiera gustado morir contigo, en la misma habitación, en el mismo instante, y no a la mañana siguiente, cuando tú ya estabas muerta”, le confiesa en el soliloquio que cierra la novela, a modo de epílogo. Cada pensamiento la lleva de regreso a un duelo que no está dispuesta —ni siquiera interesada— a soltar. Blanca se regodea en su propio duelo, en su propio discurrir entre escoriaciones que ya no tiene manera de sanar.
En También esto pasará, el sexo se vuelve un vehículo para el duelo. En parte, la novela va a girar alrededor de una idea que la narradora espeta desde el principio: “…lo único que no da resaca y que disipa momentáneamente la muerte —también la vida— es el sexo. Su efecto fulminante lo reduce todo a escombros”. Al no poder soportar el mundo y la vida con el vacío que la muerte de su madre ha dejado, Blanca no busca más que poder dilapidarlos. Sus impulsos son los que la mantienen a flote, nadando entre ansiedad y angustias.
Es una novela que constantemente busca tender puentes entre el sexo y la muerte: ambos en relación con el momento, el instante, con la capacidad que se puede tener de dilatar el tiempo y la existencia lo más posible, sin importar las consecuencias. En uno de los múltiples diálogos con su madre, en medio o después de alguna relación sexual, Blanca fulmina: “El sexo me gusta porque me clava en el presente. Tu muerte también”. Para la narradora, los impulsos —sin importar si son dolorosos o placenteros— son los que determinan su propia capacidad de vivir, aunque a sus ojos ya no pueda hacerlo.
Blanca se aferra a su duelo. El dolor le permite lidiar con el vacío, hacerlo más llevadero. No le preocupa su bienestar, y qué importa si ese agujero existencial jamás será saneado. También esto pasará, en oposición a su propio título, deja a un lado la idea de soltar el duelo, de sobrellevarlo, para regodearse en él, para recordarnos que allá en el fondo está la muerte, y claro que importa.
Milena Busquets, También esto pasará, Anagrama, Barcelona, 2015, 172 pp.
Raúl Bravo Aduna
Ensayista.
