XY: una serie para hombres que es para todos

Cuando terminó la primera temporada de XY deseé que no hubiera una segunda, pero no porque fuera mala: todo lo contrario. Me había parecido tan buena serie que temía que la echaran a perder en una segunda entrega. Sin embargo, XY logró mantener su gran calidad y me parece una de las series más logradas de la televisión mexicana.

Y lo sé, no es que haya muchas series de televisión mexicanas; menos aún, que sean dignas de presumirse por sus guiones, actuaciones o producción. Aun así, en estos últimos tres años han surgido en México algunas que se presentan como una oferta de algo más que el eterno retroceso de las telenovelas (e.g., Soy tu fan, El octavo mandamiento, Niño santo o Bienes raíces) sin lograrlo del todo. Me parece que la única serie en México que ha hecho una propuesta cuidadosa y respetuosa con su público en años recientes ha sido XY.

A partir de las relaciones entre directivos, fotógrafos, reporteros y empresarios vinculados en una revista para hombres que da nombre a la serie, XY ataja de manera verosímil muchos de los problemas que se vive a diario en nuestra sociedad. La ciudad de México es el escenario, pero bien podría ser otra ciudad capital del continente. Prostitución infantil, crímenes fiscales, homofobia y asesinatos impunes son algunos de los temas que dan sustento a la serie. La estructura es sencilla y muy eficaz: paralelamente a la progresión de la trama entre los integrantes de la revista XY, cada capítulo aborda un tema independiente en boca de un entrevistado que se supone anónimo. La trama principal despliega el suspenso y la verosimilitud con eficacia; el guión es de lo mejor que he visto en televisión (sobre todo en las primeras dos temporadas).

Artemio Miranda, el director de la revista es subestimado por un grupo corporativo que es dueño de la misma y de otras empresas. Lo han contratado para compensar un antiguo favor que el socio mayoritario le debía al padre de Miranda, pero Artemio busca hacer de XY una revista que denuncie las injusticias sociales, al tiempo que explore la masculinidad sin clichés ni tabúes.

Miranda denunciará a su propio padre al concluir una investigación que involucra a políticos y empresarios en actos de corrupción, sufrirá un atentado contra su vida y al final logrará vengarse de quien lo mandó matar exhibiéndolo como el criminal que es. La manera en que esto sucede es narrada con mucho tino, sin premura y con un suspenso que se resuelve de excelente modo en el último capítulo de la tercera serie.

El desarrollo y los conflictos de otros personajes no son menos emocionantes: un periodista casado y con un hijo descubre su homosexualidad; en torno a él damos seguimiento a una problemática importante en una sociedad homofóbica como la nuestra. Un ejecutivo de la revista se casa con una joven veinte años menor que él, hija de uno de los hombres más ricos del mundo, pero él no puede embarazarla. A través de esta relación se explora una parte de la masculinidad que pocas veces se menciona en la televisión: la paternidad como símbolo de hombría, el matrimonio como una alianza política en un acuerdo tácito entre suegro y yerno.

Los personajes femeninos son complejos y matizados. La mujer más poderosa del grupo corporativo es también una mujer corrupta, tiene una atracción sexual mezclada con el desprecio hacia el director ejecutivo de ventas de publicidad de la revista. La suya es una relación que oscila entre el chantaje, el placer y la complicidad. Finalmente, la principal fotógrafa de XY es una mujer que ejerce su sexualidad sin tapujos. Se relaciona sexual y afectivamente con varios hombres de la revista, pero todo bajo su control. Ejerce un derecho que pocas veces se aprecia entre los hombres: el derecho de las mujeres de cogerse a quienes quieran por el mero gusto de hacerlo.

Los guiños a obras literarias son eso: alusiones sutiles que muestran un aprecio de los guionistas a ciertos autores de ficción, una manera de asimilar anécdotas para convertirlas en motivos y argumentos de la serie. Hay en el relato de un narcotraficante que cae en un pozo, un claro guiño a lo que narra el Lugarteniente Mamiya, en la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami, así como hay una recreación de la anécdota de la novela El último encuentro de Sándor Márai en uno de los capítulos de la tercera temporada, en el que un amigo es traicionado por otro cuando van de cacería.

Aunado a un guión inteligente, que busca lugares poco comunes de los temas tratados en series de televisión mexicanas, la dirección y las actuaciones son ejemplares. A diferencia de otras series recientes, en XY no se importó “actores” desempleados de telenovelas del duopolio para protagonizar una telenovela disfrazada de serie juvenil. En XYhasta el casting fue consecuente con la propuesta de calidad. Ahora que ha terminado la tercera temporada, nuevamente deseo que no haya una cuarta. Tal como está, la serie es un trabajo redondo, bien logrado. Pero demando de los guionistas otra propuesta tan buena como ésta, para que acaben de devolverle la dignidad de espectador a un público que a falta de un entretenimiento inteligente acaba por comprar cualquier serie en la TV pública y la ve como una propuesta distinta a las telenovelas del duopolio cuando casi todas son, apenas, una réplica de bajo costo. –Gerardo Piña (@gerardopinamx)


Un comentario en “XY: una serie para hombres que es para todos

  1. Gracias, Gerardo. Como productora de XY concuerdo contigo: el público merece una mejor TV y se puede hacer. El aprendizaje en XY fue enorme. Lo que marca la diferencia entre XY y otras series es el rigor con el que trabajamos el contenido. Ahí está la diferencia. Qué más quisiera que tener otro espacio para capitalizar lo aprendido en XY y crear una serie igual o mejor. Hay tantas historias que contar todavía.

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