El libro que marcó mi infancia es Taras Bulba, la novela sobre cosacos de Nikolai Gógol. Aún conservo la edición publicada por Editorial Sopena en 1965 y que mi hermana mayor, Emma, quien trabajaba en el Banco de México, compró en la muy extinta Librería Zaplana del Centro para regalármela de cumpleaños. Y de esa lectura infantil aún y también conservo el terrible pasaje en que el hijo mayor de Taras, Ostap, es sometido al tormento de quebrarle lentamente hueso por hueso de todo el cuerpo en una plaza pública polaca. [Me marcó tanto que años después abrí con eso un poema titulado en efecto “Lecturas infantiles”. Cito unos versos no por citar mi poema sino porque completan el pasaje: (durante la tortura) “Ostap levanta/La vista a la plaza o al cielo/Y abre la boca no para quejarse/Sino para preguntar amargamente/Si no hay en algún lado, digamos/En la plaza o en el cielo,/Alguno de su raza, un zaporogo/Que esté mirando el tormento: un testigo/Que le permita morir con dignidad./‘Hay’ grita entonces/Su padre, Taras, embozado en la plaza/Antes de escabullirse entre los polacos”.] Y otra marca o recuerdo adjunto: la primera vez que también de niño vi la película Taras Bulba con Yul Brynner como Taras, Tony Curtis como su hijo menor Andréi, Christine Kauffman como la bella princesa polaca y no sé quién como Ostap. Toda la película esperé en vilo y nerviosamente el pasaje del tormento de Ostap, formulándome de algún modo y con cierto orgullo anticipatorio que a los espectadores nos rechinarían los ojos cuando llegara esa escena. No llegó. Con el desconcierto tuve mi primera lección de que la realidad cinematográfica nunca sería tan buena como la realidad-real, para mí, la literaria.

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Luis Miguel Aguilar. Poeta y ensayista. Entre sus  últimos libros: Las cuentas de la Ilíada y otras  cuentas y El minuto difícil.

 

 

Un comentario en “Lectura infantil

  1. Recuerdo una escena de la película donde durante un combate, se abre la tierra y se traga a los caballos y jinetes, durante muchos tiempo y aún hoy es recurrente en mi sueños, en ocasiones creía que la película nunca había existido, porque no tengo recuerdo de la edad que tenía cuando la vi, gracias , trataré de conseguir el libro.