Es un gato negro, guapo a lo Marlon Brando en sus mejores años, abdomen de “lavadero”, figura espigada y gabardina típica de su oficio. Es el detective privado John Blacksad, protagonista de un comic noir que causa furor en Europa.
Blacksad mora en Estados Unidos afrontando la corruptela de los principios de la Guerra Fría en un rifirrafe de todos contra todos donde la pregunta rectora es “¿quién es el malo?”. Por lo tanto, desfilan gatunas fatales, matones agorilados, lobos asesinos a sueldo, conejos perdedores, zorros políticos corruptos y demás fauna del género negro, todo con una estética híper realista. “Los valores de Blacksad son los de cualquier persona con formación ética obligada a desenvolverse en un mundo violento y agresivo en los márgenes de la legalidad. Es pura contradicción: no le gustan las armas pero se ve obligado a usarlas; está del lado de la ley pero tiene que traicionarla cada dos por tres para poder hacer justicia. No le gusta su trabajo pero es incapaz de dejarlo, es un tipo sensible y enamoradizo pero no consigue retener a ninguna mujer…”, describe el guionista Juan Díaz Canales.
La historia detrás de este cómic, del que ya salió su quinto volumen, es el sueño de todo ilustrador. Desde 1990 los españoles Juanjo Garrido (ilustración) y Canales tenían la espinita de “hacer algo”. El primer Blacksad fueron dos historietas cortas que Canales realizó y entusiasmaron a su compañero, ambos se pusieron a armar el primer dossier, actividad que compaginaban con los trabajos que les daban dinero para vivir, por lo que les llevó 10 años que su proyecto estuviera exhibido en las librerías.
“Un lugar entre las sombras” fue el primer capítulo publicado en Francia en noviembre de 2000 y marcó la pauta del éxito comercial que tendrían ya que para enero de 2001 se había agotado la tirada inicial de 30 mil volúmenes. De ahí no han parado, más de un millón de ejemplares en francés y 100 mil libros para el público hispanoparlante, de acuerdo a un artículo publicado en el diario El País el 16 de agosto de 2013.
“Decidimos situar la acción en los años 50 por el vínculo que tiene con la época actual. Es el momento cuando el mundo que conocemos, nuestro mundo occidental, comienza a parecerse al de hoy. Hay quien dice que los 50 comienzan al final de la guerra mundial y terminan en el 63 con el asesinato de Kennedy”, explica Juan Garrido. Los Estados Unidos de los años inmediatamente posteriores a la segunda Guerra Mundial también son el arranque del mundo post nuclear, ahonda Canales. El capitalismo triunfa, la sociedad de consumo se afianza y los medios de comunicación masiva se convierten en el cuarto poder.
En la primera entrega de la saga, el protagonista no estaba tan definido en el trazo, poco a poco se fue construyendo como un híbrido: tiene cráneo de humano pero rasgos de gato, camina erguido y la proporción de sus extremidades es antropomórfica. En el tercer capítulo, “Alma Roja”, su animalidad se hace presente y sale a relucir su característica agorera, ya que como buen gato negro puede traer mala suerte.
En cuanto a los demás personajes, los creadores siempre están jugando con el punto medio entre la animalización y la humanización, conservan algunos rasgos de su especie sin embargo visten como personas, poblan las ciudades que los humanos diseñaron pero sin ningún espécimen a la vista de la llamada “raza superior”. No es que hayan desaparecido, se plantea un mundo paralelo donde simplemente no existen. En cuanto a los roles femeninos, son totalmente humanas pero con pelo en el cuerpo, orejas y una naricilla gatuna que las hace más sexys. “En este último episodio (“Amarillo”) hay muchos personajes completamente animales, muchos tienen cola. Siempre hay una razón particular de los personajes que tienen cola en Blacksad, muchas veces es, incluso, por el efecto cómico”, revela Garrido.
De Francia para el mundo
Quizá uno de los elementos clave para que Blacksad tenga el impacto que ha logrado es que Garrido y Canales no la publicaron en España sino que su mercado primario fue el francobelga donde hay una cultura del cómic y se le considera dentro de los mayores géneros. “Esta historia nace en un contexto en el que el cómic está muy arraigado en la cultura de manera que ya hay varias generaciones en el tema y eso ha dado como resultado un cómic muy variado, de una diversidad temática enorme y con un mercado importantísimo que no existe en ninguna otra parte del mundo”, considera Garrido.
Además, la editorial que compró por primera vez los derechos fue nada más y nada menos que Dargaud, empresa francesa fundada en 1943 y que ha sido una de las grandes impulsoras de esta forma de expresión. Fueron ellos quienes imprimieron la revista Pilote en 1959 y en sus páginas aparecieron las aventuras del irreductible galo Astérix y todos sus compinches.
La industria de las historietas en Francia y Bélgica no sólo tiene impacto económico sino cultural. Los fenómenos más conocidos a escala mundial son, por supuesto Astérix, el belga Tintin y Los Pitufos, que han sido traducidos a muchos idiomas y los álbumes con sus aventuras se reeditan sin descanso.
Pero Blacksad está inserto en otra área, no sólo es un cómic que nació dentro del contexto francobelga, también utiliza el género negro que ha tenido grandes dibujantes en Estados Unidos, por ejemplo, Frank Miller y su “Sin City” o Chester Gould y “Dick Tracy”. Juanjo Garrido y Juan Díaz Canales eligieron este género, en primer lugar, por el deleite estético que les produce, pero además consideraron que es un vehículo que les permite presentar un mundo lleno de matices.
“Juanjo siempre tuvo claro que quería dibujar la serie con un grafismo bastante realista y para eso necesitábamos situar la acción en un contexto histórico y geográfico más o menos real. De esa manera podríamos tomar libremente todas las referencias que nos fueran necesarias para hacer creíble el universo de Blacksad. Desde el punto de vista del contexto histórico, también vimos enseguida la ventaja de tratar temas que desgraciadamente aún están de actualidad, como el del racismo o la carrera armamentística”, cuenta Canales.
Un Cadillac amarillo
Son cinco las aventuras por las que ha pasado John Blacksad. En el primer capítulo, “Un lugar entre las sombras”, rastrea la muerte de una de sus ex novias, descubriendo así una red de corrupción; en “Artic Nation” la investigación del secuestro de una niña negra lo lleva a conocer a las altas cúpulas del Ku kux klan; en “Alma Roja” explora la caza de brujas del Macarthismo tras ser el guardaespaldas de un anciano rico, y en “El infierno, el silencio” recorre la movida jazzística de Nueva Orleáns buscando a un talentoso músico adicto a la heroína. A finales de noviembre de 2013, Dargaud y Norma anunciaron con regodeo que la entrega número 5 de Blacksad, titulada “Amarillo”, había llegado a las librerías europeas, aunque en México todavía no se encuentra disponible se puede comprar por internet.
“En este episodio, como en los anteriores, damos pasitos en la construcción del personaje, como a menudo pasa en los cómic y eso les da su interés. Blacksad es bastante enigmático, sabemos muy poco de él y en cada capítulo van apareciendo pequeñas pistas. No quiero fastidiar la historia pero en esta ocasión aparecen personajes cercanos a él, enigmas que se van a abrir, y claro, poco a poco se va humanizando, se va haciendo más entrañable en el público”, adelanta Garrido.
En “Amarillo”, el gato negro decide tomarse un tiempo para descansar de su mundo sórdido hasta que su tranquilidad se interrumpe con un encargo aparentemente sencillo: debe trasladar un flamante Cadillac modelo Eldorado desde Nueva Orleáns hasta Tulsa. Las carreteras sureñas son tan polvorientas como imprevisibles y terminan llevándolo al esclarecimiento de un asesinato, encontrándose todo tipo de personajes en el camino, uno más extraño que otro.
Pero es al público al que le queda la última palabra en torno a Blacksad. Ellos decidirán, con la compra de los libros, si este gato continúa chulo como Marlon Brando de sus mejores años o envejece, engorda y finalmente muere, quedándose como un personaje de culto en la memoria de sus seguidores.