Las patas de gallo del tiempo inútil

Esta mañana me levanté muy temprano. Eran las seis de la mañana. Prendí la computadora para ver Los inútiles (I vitelloni, 1953) de Federico Fellini desde mi cama. Estaba retrasada en la entrega de esta reseña, así que tenía que aplicarme antes de que mis hijos se levantaran, porque aunque suena exagerado, no encuentro en el día dos horas para concentrarme al máximo si ellos están a la redonda.

“Los años pasan, una mañana te levantas y ya no eres un muchacho, ya no eres joven”, dice con desesperación Leopoldo en una de las escenas más sórdidas de la película. Al terminar, me levanto. Voy al baño para verme en el espejo. Mi pijama de franela con corazoncitos azules, mis pelos parados y las ojeras me asustan. Recuerdo la frase y me resuena en la cabeza “Time” de Pink Floyd. Me siento a trabajar repitiendo varias veces que el tiempo es relativo, que la juventud es una actitud, que en estos tiempos las cosas son diferentes y que las mujeres ahora podemos comenzar a ser madres a los 40. Pero me pongo a escribir como si se me acabara el tiempo. ¿Qué he hecho en estos años?, ¿qué logros tendré bajo el brazo cuando me alcance el Apocalipsis del 2012?

Los inútiles cuenta la historia de un grupo de amigos en la Italia de mediados del siglo pasado, quienes viven a costa de todo el mundo y se dedican a disfrutar de su libertad relativa. La cinta plantea de forma simultánea las historias de este quinteto de personajes atrapados por sus vicios y expectativas, con un discurso que describe angustia e inmovilidad. Familia y religión sustentan y justifican a estos sujetos, quienes están inmersos en la profunda psicosis de la mirada de sí mismos y de los demás. Fellini arroja esta oscura disociación entre la realidad y el imaginario de los personajes en todas sus películas. Esta vez, logró angustiarme por mis patas de gallo. –Graciela Martínez Corona


Un comentario en “Las patas de gallo del tiempo inútil

  1. La verdad es que Fellini fue un verdadero maestro. Un tema sencillo y una película sin grandes ambiciones, aunque con buenos actores en ese tiempo aun no reconocidos, se convierte en una excelente obra. Claro que daba para mas, algunas líneas de la trama se abandonan simplemente, pero la mano del maestro se adivina en todos los detalles.

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