construyendo-tamayo

El Museo Tamayo de Arte Contemporáneo presenta (¿por qué no hacerle justicia a su nombre?) una muestra de las incursiones artísticas de Rufino Tamayo entre 1922 y 1937. Es una exposición interesante que reúne no sólo obras de Tamayo, sino también obras de algunos de sus contemporáneos que entran en contacto con la obra del oaxaqueño desde distintas aristas y que lo dimensionan, lo contextualizan y en algunos casos, lo confunden.

La exposición es interesante porque expone a un Tamayo que no es el que generalmente se recuerda. Reúne lo mismo litografías con imágenes prehispánicas que son muestra de su trabajo con el método Best Maugard en tiempos del furor nacionalista, como xilografías que experimentan con lo onírico y se acercan más a la Escuelas al aire libre. Sin embargo, la mayoría de las salas están dedicadas al Tamayo que retoma al futurismo y al cubismo y que hace fondos cada vez más abarcadores, mezclan planos y retrata realidades poco probables.

tamayo_001Lo que hilvana la narrativa dela génesis de Tamayo, sin embargo, no son sus obras, sino las obras del resto de los artistas con los que comparte los muros de la exhibición. Con ellos entabla innumerables diálogos que enriquecen la comprensión de su obra y la ponen en perspectiva para aquel que inevitablemente se enfrenta al conflicto de ver la ficha de la descripción de cada obra antes o después de ver el cuadro y evitar confusiones. Con María Izquierdo es tal la conexión que el tono de piel de los personajes de uno y otro parece que fue lejos de la paleta, con Siqueiros se relaciona a través del pequeño formato de los grabados y con el encanto compartido por las chimeneas industriales. En Manuel Rodríguez Lozano ve rostros que le interesan, mientras que a Fermín Revueltas incluso le copia un paisaje.

Entre cuadros de otros pintores se revela a un Tamayo que participa de su tiempo, adopta tendencias e impulsa otras, y que definitivamente no está solo en el proceso. Es una exposición que revaloriza el contexto en el que tiene lugar la producción artística, pues demuestra que los procesos creativos no son independientes de las políticas culturales de una nación, ni lo son tampoco de las dinámicas comerciales o de las relaciones personales.

visite aquí