Revelaciones en papel carbón

Todos inventamos, en mayor o menor medida, un poco de nuestro ser. Mutamos incansablemente sin reparar en que en cualquier momento nos volvemos irreconocibles; seres conformados por minuciosos detalles, historias y expresiones que acaban por ser copias fieles de algo o alguien más. Como individuos en constante metamorfosis, probablemente no podemos asegurar que haya una versión original de cada uno de nosotros. Presas de un mimetismo tal que nos confundimos con todo lo que existe a nuestro alrededor, imitadores de ideas preconcebidas, propias o ajenas.

Copia Fiel, la última película del iraní Abbas Kiarostami ahonda en en las ideas de originalidad y réplica. Plantea lo sobrevaluado de lo auténtico y argumenta que una copia es incluso más valiosa que el original. La película ocurre en Italia y los personajes son un crítico de arte en una gira de presentación de su libro sobre la originalidad, y la dueña de una galería. Él es tranquilo, parecería más racional y es pasivo cuando busca defenderse; ella es provocativa, pasional y tiene las cosas claras.  La compleja relación que establecen estos dos personajes, en donde cambian constantemente en función del otro, es lo que sustenta el argumento de la película.

Después de conocerse, pasan un día juntos en un pueblo romántico lleno de parejas de recién casados. Cuando una señora en un café los confunde con un matrimonio, ninguno de los dos la contradice sino todo lo contrario, pasan el resto del día pretendiendo serlo aunque sin necesariamente proponérselo, mientras sus diálogos alternan entre el francés y el inglés.  El montaje que hacen los dos es el de una pareja que cumple 15 años de casados, se tienen recuerdos y también se guardan rencores. La pantomima resulta tan exacta que siembra en los espectadores la duda de si esta pareja es en realidad un matrimonio. La duda se mantiene irresuelta y plantea la posibilidad de que al comienzo de la hisotoria, los personajes tan sólo jugaban a ser la copia fiel de un par de desconocidos.

Esta película del director iraní de El sabor de las cerezas, plantea entonces lo engañoso de concretar la autenticidad. ¿Cómo reconocer el original de la copia si probablemente el mismo original sea una copia? ¿Cómo atreverse a valorar lo auténtico? Si nada es genuino, nuestra individualidad queda siempre cuestionada, entonces empieza el auténtico juego: jugar a ser copias fieles de nosotros mismos.

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Publicado en: Cine
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