
Reír es un acto connatural a la raza humana. Desde muy temprana edad reímos. No importa la cultura ni la sociedad donde se nazca, antes de aprender a hablar los bebés practican ya sus primeras risas. Y a partir de ese momento se convierte en conducta cotidiana e imprescindible de nuestras vidas.
Mas la poca curiosidad científica ha propiciado que en muchos sentidos la risa y el humor continúen siendo un misterio. Origen, características y relación con la evolución humana son aspectos que apenas en los últimos treinta años se han empezado a investigar. Por ello, hace algunos años, los científicos Matthew Gervais y David Sloan elaboraron una síntesis del puñado de investigaciones sobre la risa con el propósito de abrir un surco de estudio mucho más profundo:Theevolution and functions of laugther and humor: a syntheticapproach*.
En este sentido, estos profesores de la universidad de Binghamton consideran que el origen de la risa se remonta a siete millones de años atrás, con los jadeos que los homínidos emitían al jugar. Mas fue necesario esperar tres millones de años, a que el hombre se transformara en bípedo, para observar un avance determinante. La posición en dos piernas permitió que el tórax se liberara de las exigencias respiratorias cuadrúpedas e hizo posible una mejor vocalización que estableció las condiciones necesarias para la risa que hoy conocemos. Algo curioso es que, contrario a lo que podría pensarse, la risa no surgió junto con el lenguaje –que exige un desarrollo intelectual innecesario para la risa, la cual puede brotar ante meras cosquillas y jugueteos. Fijándose así el marco histórico del surgimiento de la risa entre hace cuatro y dos millones de años.
Ahora bien: según Gervais y Sloan, la risa aparece cuando presenciamos acontecimientos sociales incongruentes no serios. Este es el origen del humor. Sucesos extraños, inesperados, pero seguros. Es decir, nos reímos del individuo que resbala y cae, siempre que tal caída no ponga en peligro su vida. La línea puede ser muy delgada, como se demuestra cuando gesticulamos ante los bebés: éstos pueden reírse o llorar dependiendo de la seguridad que perciban de las muecas. Esto significa que la evolución social de la risa necesitó que el hombre viviera en un entorno seguro. O, al menos, que así lo apreciara. Un contexto propicio para la actividad lúdica y la evolución del interruptor de la risa: las incongruencias sociales.
Sin embargo, el gran salto de la risa y el humor se da con el control muscular de la boca y la cara, el arribo al homo sapiens, las variaciones culturales y religiosas, el desarrollo de las sociedades humanas. Como resultado de tan drásticos cambios apareció un nuevo tipo de risa. Junto a la risa inesperada que responde a cierta forma de humor, nació la risa voluntaria. Una risa provocada intencionalmente para alcanzar ciertos fines: suavizar una conversación, manifestar condescendencia, manipular, ridiculizar, festejar encuentros sociales. La risa, ya no como respuesta a situaciones incongruentes, sino como arma social. Pero también la risa lúdica sufrió cambios de gran relevancia. Las incongruencias sociales no serias se refinaron para encontrar expresión también en las diferencias entre las intenciones y acciones de los individuos, así como entre sus creencias y la realidad. Es decir, la misma evolución del hombre permitió formas de humor más complejas que los pastelazos de los payasos.
El escenario actual, concluyen los investigadores, abre un sinfín de brechas de investigación respecto la psicología social y el metalenguaje. El estudio de la risa conversacional e intencional, así como de la relación entre la cultura, el cerebro y el humor. ¿Por qué, por ejemplo, en una misma época, sociedad y cultura alguien se carcajea con el humor de Chespirito y otro con el de Jorge Ibargüengoitia? ¿Por qué?
The Quarterly Review of Biology, Volume 80, No. 4, December 2005, pp. 395-430.
Se estableció el programa “Fome zero” (Hambre cero) que se concentraba principalmente en la alimentación de la gente del nordeste pobre, el cual pasó después a formar parte del programa “Bolsa Familia”, más completo, que busca la regularidad escolar de los niños y niñas, las vacunaciones infantiles regulares y, por supuesto, la alimentación, que ocupa el 90 por ciento del presupuesto. El costo del programa pasó en ocho años de 3,4 mil millones a 13, 4 mil millones de reales. La derecha sostiene que este tipo de programas fomenta la holgazanería, pero los propios datos oficiales revelan que, entre 2008 y 2009, 400 mil familias fueron sacadas del programa porque su situación ya no estaba de acuerdo con alguna de las reglas.