El escritor serbio presentó en México el inicio de un ambicioso proyecto literario, Novela delta, obra de sutil equilibrio entre elementos fantásticos y realistas, de la que ahora vemos un primer brazo: Papel con sello de agua. “Serán más de diez novelas y menos de cien”, anunció el autor. Más detalles en la siguiente entrevista, durante Hay Festival en Querétaro.
Goran Petrović, autor de maravillas como Atlas descrito por el cielo, recuerda su primer contacto con la cultura mexicana y es otra de sus historias insólitas: cuando tenía alrededor de siete años, de entre muchas opciones, Petrović decidió retratarse con un traje de charro. En principio consideró que el motor que inspiró aquella decisión fue producto del gusto del mariscal Tito por celebrar el año nuevo con el típico sombrero del ranchero mexicano. Luego esgrime otra razón: “Tito se enamoró de la cultura mexicana porque me vio a mí vestido así”, dice Petrović.
Llevo varios días repasando las historias escritas por el serbio y muchas de ellas son las más disparatadas, y al mismo tiempo poéticas, que he leído. Me pregunto —y le pregunto— si se pasa la vida presenciando episodios asombrosos. A modo de respuesta, sonríe. Llamar fantástica, sin embargo, a su literatura sería demasiado banal. En sus novelas y cuentos, Petrović escribe sobre las guerras y las discriminaciones, sobre la libertad, la solidaridad y los dilemas humanos, y no deja de indagar en la construcción de la identidad.
El primer brazo del proyecto llamado Novela delta se titula Papel con sello de agua (2023). Es una obra breve que se puede clasificar como novela histórica e, incluso, crónica de viaje. Asomarse a sus páginas supone una experiencia similar a lo que debe sentir un curioso al contemplar un cuarto de maravillas del siglo XVI, descubrir los variopintos objetos que contiene y preguntarse por sus diversas historias. Estremecido por la emoción y la curiosidad, el lector ve desfilar cientos de breves hilos narrativos que al unirse dan forma a un relato mayor. Uno de ellos cuenta la cruzada que en el siglo XV emprendió Giovanna II, reina de Nápoles, con cien soldados, varios sirvientes y una decena de escritores, hacia la ciudad de Amalfi en busca del valioso papel para escribir una carta a Pandolfello Piscopo, su enamorado. Otro hilo relata la historia del gremio de productores de papel de Amalfi que, tras remojar en cal, hervir y deshilachar la ropa vieja, formaban las hojas más extraordinarias que se hayan visto jamás. Y otro hilo más da testimonio de aquellos escritores enrolados en tan caprichosa compañía y de lo que sus ojos presenciaron.
Entonces, al ir descascarando poco a poco cada capa sedimentaria de Papel con sello de agua van surgiendo los grandes temas de la literatura universal: el amor (también el no correspondido), la guerra, la orfandad, la pobreza, la venganza, la soledad, la avaricia, el paso del tiempo, el suicidio, la muerte.

Carlos Priego: ¿Además de Papel con sello de agua,hay otras novelas ya empezadas que formen parte del proyecto Novela Delta?
Goran Petrović: Sí, Iconostacia del mundo conocido. En serbia las dos novelas aparecieron el mismo día y Sexto Piso es la primera editorial extranjera que decidió publicarlas en otro idioma, primero lanzó Papel con sello de agua, la primera del ciclo. Este año, a finales de diciembre, llegará la traducción de Iconostacia a México. Novela delta es un proyecto que comencé hace 23 años, no lo pensé como un ciclo de varios libros sino que lo entendí como un gran libro corpulento, pero siempre en un solo volumen.
CP: ¿Qué cambió durante todos esos años?
GP: El texto comenzó a escurrirse en diferentes direcciones y a comportarse como el agua, aparecieron meandros. Luego arroyos. Los arroyos se convirtieron en ríos y en ocasiones me sentí perdido, tuve la impresión de que me ahogaría en toda esa agua. Se trata de un ciclo de novelas y no de una novela dividida en capítulos. Cada obra puede leerse por separado o en orden distinto al que serán publicadas. En total abarcarán un periodo de seiscientos años y una extensión territorial muy grande. Papel con sello de agua se desarrolla en Italia e Iconostacia del mundo conocido en Grecia, parcialmente en el Imperio Otomano y en Serbia. Espero que el próximo año aparezca una tercera obra que llevará el título de: El palacio con nueve vistas. En algún momento sentí que el texto se comportó como una gran confluencia de agua por lo que puedo adelantar que habrá novelas que sólo sean manantiales o arroyos, habrá otras que sean como ríos lentos de aguas mansas pero anchos, y también habrá novelas rápidas. También existirán aguas subterráneas, cascadas de agua y después todo va a confluir a esa delta que va a abrazarlo todo como el agua abraza al mundo.
CP: En tus novelas partes de la ficción, la sitúas en un momento concreto de la historia y los acontecimientos reales suelen tener cierta relevancia para el desarrollo del relato. ¿Nunca le has oído a un crítico la clasificación de novela histórica?
GP: No se asusten, no es una novela histórica. Tiene una abundancia de datos y hechos que apuntan hacia el mundo de hoy y eso es parte de mi estilo de escritura, cuando escribo sobre algo que ocurrió en el pasado yo hablo también del presente y luego del futuro y cuando escribo del presente hago recordar, con mi escritura, algo que pasó antes.
CP: ¿Podemos ver los males del presente en las historias que se escribieron cientos de años atrás?
GP: Pienso que sí. No sé qué tan perceptible es esto en mi escritura, pero muchas veces juego con dicha idea.
CP: ¿Recuerdas algún escritor que haya logrado predecir el futuro en sus obras?
GP: Uno de los más conocidos para todo el mundo es Julio Verne y otro es George Orwell, pero parece que él es una especie de Mickey Mouse comparado con lo que está pasando ahora en la civilización.
CP: ¿Qué opinas de la idea de que el trabajo de los escritores consiste en prestar sus ojos a los lectores para observar las contrariedades del mundo?
GP: Un escritor como yo se inspira en la cotidianidad y en cualquier lugar, en los parques, en los bares, en las iglesias, en las plazas públicas. Ser como un niño para mí es extremadamente importante. Hay gente que es muy sensible hacia muchas cosas y pienso que los escritores tenemos esa sensibilidad, yo creo que sí tengo la capacidad de encontrar dónde está el germen de una historia.
CP: Hace algunos meses Mircea Cărtărescu visitó México y en un discurso señaló: “la poesía no es entretenimiento y el poeta no es, como piensan tantos todavía, un inadaptado con la cabeza en las nubes. Incluso en las formas aparentemente inofensivas, como un soneto de amor o un poema sobre la naturaleza, la poesía resulta subversiva en los mundos sometidos a un control estricto, pues esos poemas están impregnados de libertad interior”. Goran, ¿consideras que el literario puede ser un discurso incendiario?
GP: Así es. La literatura puede tener mayor o menor grado subversivo.
CP: En uno de los pasajes de Papel con sello de agua hay una guerra que duró doce años entre dos gremios de productores de papel: los traperos de Amalfi y los traperos de Fabriano. Al final la batalla terminó sin un vencedor. “Desafortunadamente, el desarrollo completo del combate no quedó registrado en ninguna parte”, se lee en la novela. ¿Cuál es la responsabilidad del escritor en este sentido? ¿Crees que debe dar testimonio de lo que ocurre en el mundo?
GP: Yo tengo la costumbre de cambiar de lugar los objetos que significan algo para mí, pero siempre está un fósil, me lo regalaron en Siberia y los geólogos me explicaron que tiene entre 350 y 400 millones de años; y yo subrayo 400 millones de años y pienso en la escritura humana que es mucho más joven que eso. Esa presencia fósil me hace recordar la responsabilidad que debo tener como escritor y espero, por otro lado, nunca perder la curiosidad para asomarme a ver lo que hay detrás de una esquina o lo que hay en el patio interior de una vieja casa porque no todo está en las fachadas de cromo y vidrio modernas.
CP: El asombro es la marca de agua presente en todo lo que escribes. ¿Qué relación hay entre causar asombro en el lector y el proceso creativo del escritor?
GP: Para ser un buen escritor nunca se debe perder la capacidad para asombrarse. Las historias siempre se encuentran en los lugares más insospechados. Me pregunto, por ejemplo: ¿quién pintó los muros de color amarillo de la azotea donde platicamos? ¿Tendrá familia? ¿Podrá mantener a su familia con su pago por pintar muros? ¿Para protegerse de la pintura se fabricó un gorro con las hojas de un periódico como hacen los pintores serbios? ¿Y qué podría yo leer si decido abrir ese gorro improvisado?”
CP: Goran, la crítica te considera un clásico vivo de la literatura, ¿qué piensas al respecto?.
GP: En esa formulación lo que más me agrada es el adjetivo: vivo. Para mí lo más importante es que el escritor pueda percibir lo grande y lo pequeño. Ver el destino de un individuo en los grandes movimientos históricos. Ver en lo pequeño lo grande.
CP: ¿Alguna vez te has preguntado por el origen de todas las historias insólitas contenidas en tu literatura?
GP: Yo no soy muy partidario de comunicar a través de la literatura algo que puedes llegar a conocer al mirar televisión, yo siempre pienso que cuando escribo me dirijo a una sola persona y no a un grupo mayor de lectores, para mí la literatura no es un discurso que puedes pronunciar desde un pedestal o una tribuna, sino que es como sentarse en una banca e intercambiar una que otra frase, más íntimamente, entre el lector y el escritor.
Carlos Priego
Periodista