Exterior.Tormenta. Playa de la Concha.
Lo que ayer era una llovizna que cubría Madrid hoy se convirtió en un aguacero torrencial que duró caso todo el día en San Sebastián. El remedio frente al remojón estaba en los Pìntxos de Calamar, Atún con anchoas y Jabugo con piquillo de la taberna Danena. (11 euros)
En la primera jornada del certamen sin duda los que se llevaron el día fueron Quentin Tarantino y Brad Pitt que presentaron Ingloriuos Basterds y dejaron claro que en esto de los festivales al público le sigue importando mucho aquello de las estrellas y el glamour.
Más allá de la histeria colectiva y los gritos al marido de Angelina Jolie la película de Tarantino es por mucho lo mejor que se proyectó en las primeras 24 horas. Casi 18 años después de su debut detrás de la cámara en Perros de reserva (2002) , el director autodidacta entra en la mayoría de edad con una película que recupera todos los elementos que han hecho de él un cineasta de culto.
Antes que nada está la venganza como motor y punto de partida para el relato. No faltan tampoco los largos diálogos rebuscados –aquello sobre el nombre de la big mac en Francia o la discusión sobre el tema de Like a Virgen tienen su equivalencia- , los personajes grotescos que rechazan sus apodos o están infiltrados en el bando contrario y temen ser desenmascarados –recordemos la memorable discusión por no ser Mr Pink que también tiene sus similares- y por supuesto la glorificación de la violencia que, a través de la sorpresa y la cámara lenta, juega con ese extraño tono que tan buenos resultados le han generado al director. Como remate, la película tampoco se decide por un solo género y se mueve sin pudor entre el western, el épico histórico y la comedia negra por sólo mencionar tres convenciones a las que se acerca el relato además de usar los típicos capítulos de sus entregas anteriores.

En materia de interpretación, y lejos de lo que pueda pensarse, Brad Pitt no es la verdadera estrella de la película que termina robándose un sorprendente Christoph Waltz que ganó, muy merecidamente, el premio a mejor actor en el más reciente Festival de cine de Cannes.
Con todo lo anterior es importante decir que si bien Ingloriuos Basterds no es mejor película que Perros de Reserva, Pulp Fiction o Kill Bill ninguno de los seguidores de Trantino se sentirán decepcionados al verla.
Después de tan sabroso y explosivo cóctel El baile de la Victoria del español Fernando Trueba resulta un tanto desabrida- lo mejor son el eterno actor argentino Ricardo Darín y los ambientes que consigue por momentos el director gracias al sonido y la música- y, francamente insípida, la china Seasons in the sun de Zhang Huilin que no pasa de tener una impresionante fotografía en HD.