
Las madres buscadoras de Sonora colocaron en Twitter una frase que estremece: “Este no es un país, es una fosa común con himno nacional”. (@CulturaUNAM)
Es absurdo, dice Barthes, tratar de escapar de la naturaleza asertiva del lenguaje añadiendo “a cada frase alguna cláusula de incertidumbre, como si cualquier cosa que provenga del lenguaje pudiera hacer temblar al lenguaje”. (@JorgeLanda)
Si no acepta el doggie coin para comprar un Tesla menos va a aceptar que las acciones de Twitter se desplomen por complacer a un grupo de blancos rancios. (@Saturnito5)
@Elba_Celo: A escribir, que es infinitivo.
@joseovejero2017: Entre infinitivo e imperativo.
“La grande, la tremenda verdad, es esta: sufrir no sirve para nada”. (Cesare Pavese en @literlandweb1)
Contemplar, es el verbo que más consuela en la vida. (@magamastretta)
Las mujeres en Twitter es mi género literario preferido. (@barbarahoyo)
Dios no existe, es la fake news mejor contada de la historia. (@AlmaDeliaMC)
Mi abuelo luchó en la 1.ª Guerra Mundial y pasó tanto tiempo recuperándose de enfermedades venéreas que, cuando fue hospitalizado por los efectos del cloro y el gas mostaza, su oficial escribió “No EV” para describir esa última estancia en el hospital. (@rowannicus)
Parte del establecimiento, el cura en el púlpito era más eficaz que un soldado en el terreno. (@gerardonarvaez, tuitero colombiano)
“La vida está hecha para comenzar de nuevo”. (Hannah Arendt, citada en @literlandweb1)
Anda por ahí mucha gente con falta de oxitocina. (@MafaldaMariano)
La poesía, ese acelerador de partículas. (@Lorenzo_Olivan)
Cada vez está más caro el gramo de sueño. (@CarlaFaesler)
No deberíamos ahorrar en emociones ni en vino. (@tanguetho)