José Emilio Pacheco en árabe

Damos aquí una breve muestra de la primera traducción de poesía del mexicano José Emilio Pacheco al árabe.

Pocos poetas hispanoamericanos han tenido la fortuna de llegar a las orillas mediterráneas de la lengua árabe. Un mundo nos separa todavía de las literaturas del norte de África y Oriente próximo. Si el mercado de la novela tiene mayor cantidad de traducciones, en poesía se cuentan con la mano. Apenas Borges y Octavio Paz habían llegado al árabe de no ser por el programa de traducción y edición bilingüe Pocenar (Poetas Cervantes en Árabe) con el que el Instituto Cervantes de Marrakech y la Fundación Abertis empezaron a verter a partir de 2016 a Gonzalo Rojas e Ida Vitale. Este año el quinto fruto editorial de Pocenar (además de Rojas y Vitale la colección incluye a María Zambrano y José Hierro) le corresponde a José Emilio Pacheco, ganador del Cervantes en 2009, y llega gracias al Instituto Cervantes de Beirut y Fundación Abertis, y a la coordinación editorial de Yolanda Soler Onís. La traducción es de Ali Abdel-Latif (Egipto, 1982), Hiba El Hassanieh (Líbano, 1983) y Asma Gamal Abdel Nasser (Egipto, 1988), con lo cual el programa extendió al Líbano, Egipto y Jordania la iniciativa de traducción y promoción de los autores del Cervantes así como de jóvenes traductores del mundo árabe.

Reposo del fuego I

Nada altera el desastre: llena el mundo
la caudal pesadumbre de la sangre.
Con hosco rumor
                               desciende el aire
a la más pétrea hoguera
                                        y se consume.

Y hoja al aire, tristísima, la hoguera
contempla la incendiaria sed del tiempo,
su víspera de ruina, los perfiles
de las ciudades tremolando pálidas.
La península azul entra en la noche,
desgarra las tinieblas, llama altiva,
o fija y ya serena
                             y como muerta.

 

* * *

Lluvia en Copacabana

Como cae la lluvia sobre el mar,
al ritmo en que sin pausa se desploma,
así vamos fluyendo hacia la muerte.

* * *

Birds in the night
(Vallejo y Cernuda se encuentran en Lima)

Al partir de las aguas peruanas la anchoveta
ha puesto en crisis a la industria pesquera y
ha provocado en las ciudades del litoral
la invasión de las hambrientas aves marinas.
—Excélsior, 1972

Toda la noche oigo el rumor alado desplomándose
y, como en un poema de Cisneros,
albatros, cormoranes y pelicanos
se mueren de hambre en pleno centro de Lima,
baudelaireanamente son vejados.

Aquí por estas calles de miseria
(tan semejante a México)
César Vallejo anduvo, fornicó, deliró
y escribió algunos versos.

Ahora sí lo imitan, lo veneran
y es “un orgullo para el continente”.

En vida lo patearon, lo escupieron,
lo mataron de hambre y de tristeza.

Dijo Cernuda que ningún país
ha soportado a sus poetas vivos.

Pero está bien así:
¿No es peor destino ser el Poeta Nacional
a quien saludan todos en la calle?

* * *

 

© Cortesía de: Instituto Cervantes 2021 y herederos de José Emilio Pacheco

 

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Publicado en: Florilegio