Presentamos un notable hallazgo del poeta chino Ai Qing: “Sobre un promontorio de Chile”, dedicado a Pablo Neruda. El sinólogo y traductor del chino al inglés Gregory Lee nos refiere la historia del poema, comparte una versión facsimilar del mismo, y una versión última con algunas correcciones añadidas. Agradecemos al poeta mexicano Gaspar Orozco, traductor del chino al español, el envío de estos materiales y su traducción al español de la nota introductoria de Gregory Lee.
Sobre un promontorio de Chile: Una nota introductoria
Gregory Lee
Hará unos cuarenta años, cuando era estudiante de chino en Londres, me encontré con algunos poemas escritos por el poeta francófilo chino Ai Qing (1910-1996), padre del artista de vanguardia Ai Weiwei. Los poemas tenían todos que ver con Latinoamérica y habían sido escritos en la visita del poeta al continente en 1954. Uno destacaba del resto. El poema “Sobre un promontorio de Chile” estaba dedicado al poeta chileno Pablo Neruda. Comencé a traducirlo en mi español de escolar para compartirlo con mis amigos chilenos, principalmente. Había aprendido español por varios años, pero era obvio que no era lo suficientemente bueno como para hacerle justicia al poema de Ai Qing. Así que lo llevé a un amigo chileno y le pedí su ayuda. El poema, sobre Neruda y su mítica casa en Isla Negra, fue escrito alrededor del cumpleaños cincuenta de Neruda. Mi amigo era Hernán Rosenkranz, un abogado con inclinaciones literarias que había nacionalizado las minas de cobre para el gobierno de Allende y había sido obligado a exiliarse. Ya no está con nosotros, tristemente.
Enviamos la traducción a la publicación del exilio chileno Araucaria, pero no volvimos a saber nada del asunto. Sospecho que la posición de China hacia la izquierda chilena podría haber vuelto el poema políticamente indeseable en aquel momento.
Tiempo después, Hernán escribiría un libro seminal sobre el Partido Socialista Chileno con el científico político y embajador de Chile en China, Benny Pollack, ya fallecido. Hernán dedicó el resto de su vida a ayudar a refugiados políticos de todo el mundo. Esta traducción le debe tanto a él como a mí. Por supuesto, cualquier error o momento poco afortunado en el texto son mi única responsabilidad.
* * *
En la década de los treinta, el joven Ai Qing había sido un estudiante de bellas artes en París. A su regreso de Francia, cambió el pincel del pintor por la pluma del escritor y se dedicó a escribir un verso socialmente comprometido. La suya era una poesía sencilla pero atractiva, enfocada en las injusticias sociales de su tiempo. De niño, Ai Qing había sido criado por una nodriza campesina, experiencia que lo había unido sentimentalmente a la suerte de los campesinos y que le generó una simpatía por los pobres en general. Y, así, varios de sus poemas abordaron el tema de la vida de los campesinos pobres y su lucha contra la desigualdad social. Sin embargo, al llegar los comunistas al poder y los campesinos liberarse de sus terratenientes, resultaba impensable que Ai Qing siguiera escibiendo el mismo tipo de verso de crítica social de los años pre-Yannán, toda vez que las condiciones del campesinado oficialmente se habían declarado como transformadas.
Y ciertamente, una vez que la nueva China fue establecida en 1949, muchos poetas y escritores renunciaron a la escritura, juzgándola una ocupación políticamente sensible y peligrosa, prefiriendo enfocar su atención en actividades académicas como la arqueología, o bien, se conformaron con labores de edición y traducción.
Sin embargo, Ai Qing encontró la forma de continuar con su vena de poesía de crítica social escribiendo sobre las injusticias del mundo más allá de las fronteras de China. Esto fue posible por sus raros viajes al exterior. Por ejemplo, a mitad de los cincuenta, el poeta realizó una visita a Latinoamérica e hizo amistad con Pablo Neruda. La amistad del poeta chino con el poeta y senador por el Partido Comunista Chileno, comenzó cuando Neruda visitó China en los primerísimos años de la naciente República Popular. Hasta la muerte de Stalin, la década del 50 constituyó la luna de miel del bloque comunista posterior a la Segunda Guerra Mundial. El imperio de Stalin se había inflado con la incorporación de los países bálticos y la ocupación de los que serían los satélites de la URSS en la Europa del Este. La ortodoxa —es decir, estalinista— alianza comunista se vio reforzada por la conquista del estado más poblado del mundo, China. La primera visita de Neruda a China se dio en el apogeo de la alianza sino-soviética, antes del ascenso de Khruschev al poder, que resultaría finalmente en la ruptura del Partido Comunista de Mao del bloque comunista controlado por los soviéticos.
Como miembro del Consejo Mundial para la Paz, la principal razón de la presencia de Neruda en China en 1951 era presentar el Premio Lenin de la Paz, el equivalente del Nobel de la paz en el mundo comunista, a Madame Sun Yat-sen, la viuda del padre fundador de la anterior República de China y ahora vicepresidenta de la República Popular China. La presencia de Madame Sun en la China continental fue un triunfo político mayor para la nueva China en su lucha por la credibilidad en el mundo de la guerra fría en que el régimen nacionalista de Chiang Kai-shek (Jiang Jieshi), instalado en Taiwán, era aún reconocido como el gobierno legítimo de China no solo por Estados Unidos, sino por Europa Occidental y las Naciones Unidas.

El poeta Ai Qing en 1929. Autor desconocido. Dominio público.
Siguiendo la insidiosa Campaña de las Cien Flores de 1956, que animó a los intelectuales a hacer públicas sus inquietudes y críticas, la persecución Anti Derechista del año siguiente implicó a Ai Qing. Su colaboración en 1942 con la escritora feminista Ding Ling en Yan’nan se utilizó para inculparlo y condenarlo como a un conspirador anti-partido. Se le expulsó del Partido Comunista y se le negó el derecho a escribir.
En 1961, Ai Qing fue exiliado a la región fronteriza de Xingjiang, el Turquestán chino. De alguna manera, fue afortunado. Estuvo ausente de la capital al comienzo de la Revolución Cultural en 1966 y esto lo salvó de los excesos de los guardias rojos que persiguieron hasta la muerte a su contemporáneo, el novelista Lao She.
Neruda escribió con calidez sobre Ai Qing en sus memorias póstumas: “En Kun Ming… nos esperaba mi viejo amigo, el poeta Ai Ching. Su ancho rostro moreno, sus grandes ojos llenos de picardía y bondad, su inteligencia despierta, eran otra vez un adelanto de alegría para tan largo viaje”.1 En esa segunda visita a China en 1957, Neruda lamentó no haber podido ver más a su antiguo amigo. Después de que Ai Qing acompañó a Neruda y al narrador brasileño Jorge Amado en una excursión al Yangzi, los latinoamericanos ya no verían más al poeta chino. Las pesquisas de Neruda por Ai Qing no obtuvieron respuesta. El poeta Xu Chi recordaría, en el prefacio a la edición de 1984 de una antología de Neruda en chino, cómo en un seminario al que asistieron otros poetas en Beijing, Neruda abandonó la sala para buscar a Ai Qing, en vano. “Después de eso, Neruda no regresaría a China —escribe Xu Chi—. Y sólo escuché decir que sobre un promontorio de Chile, se volvía a menudo hacia el mar y gritaba el nombre de un poeta chino”.
Por casi dos décadas no hubo noticias de Ai Qing. Nadie sabía que había sido de él. De pronto, tras la muerte de Mao y la caída de la Pandilla de los Cuatro, reapareció. Pero cuando Ai Qing fue rehabilitado finalmente y con posibilidades de comunicarse con el exterior, hacía muchos años que Neruda había muerto.
En 2013, una enorme pintura de novecientos metros cuadrados del hijo de Ai Qing, Ai Weiwei, se develó en Valparaíso. Se titulaba “A Pablo”.
§
Sobre un promontorio de Chile
(A Pablo Neruda)
Ai Qing
Que la diosa de los mares
guarde tu hogar
Enfrentando el vasto océano
mira los cielos
las manos sobre el pecho
ruega por un viaje feliz
1
Amas la mar, también yo
por siempre navegaremos los mares
Un día una nave se hundió
recogiste un salvavidas
como se recoge la esperanza
El viento y las olas te traen a la playa
Eres un soldado defendiendo litorales
custodiando arrecifes
El ancla echada
sueltas las guindalezas
recuerdas los caminos surcados
cada día que escudriñas el océano
2
La casa de Pablo
está en lo alto de un promontorio
Fuera de su ventana
la vasta inmensidad del Océano Pacífico
Extraña casa
enteramente construida de piedra
como la pequeña celda de encierro
de un guerrero
Entrando
a la casa del marino
moluscos esparcidos en el suelo
traídos quizás ayer por la marea
Una diosa esculpida en la madera
consumida ya
como una criada devota
aguarda en la puerta de la sala
La galería es una cubierta
con el pasamanos de náuticas cuerdas
junto a la escala de cámara
y un timón de navío
Estas son tus posesiones:
la copia de un viejo velero
un gran globo del mundo
una gran ancla de hierro marrón
un gran compás chino ancestral
toda clase de pipas
y toda clase de aceros
Un bastón obsequiado por un campesino italiano
se encuentra en la entrada
compañía de un genio
ha recorrido el mundo
Una pareja de jóvenes amantes esculpida
en la amarillenta palidez del marfil
vestidos con traje de bayeta
con expresiones cohibidas y asombradas
como todas las historias de amor
viejas pero a la vez nuevas
Una oxidada pistola
un barco de guerra anclado para siempre
por favor, llenen las copas con vino
y brindemos por la paz
3
La casa en la tierra
y la tierra en la casa
En la muralla cuelga
un blanco quepís y negra visera
como si el patrón de la casa
acabase esta mañana de volver
Le pregunté a Pablo:
“¿Eres un marinero
o un almirante eres?”
El dijo: “Un almirante
tal como tú
pero mi nave
está ya perdida
zozobrada….”
4
¿Eres el patrón de la nave?
¿O eres un tripulante?
¿Eres de flota un almirante?
¿O sólo un marinero corriente?
¿Regresas victorioso a tus lares?
¿O vienes derrotado y fugitivo?
¿Retornas a reposarsalvo?
¿O te estrellaste con peligro?
¿Has perdido la ruta?
¿O varaste en el mar?
No, nada de eso
el patrón de la casa es el amigo de Lorca (de un tiro asesinado)
testigo de los dolores de España
diplomático retirado
no un almirante.
Día tras día, noche tras noche, oteando la mar
escuchando las olas suspirar
reír sardónicamente
provocar seductoramente
Pablo Neruda enfrenta diez mil acres de ola
con el lenguaje de las minas
declarando guerra al completo mundo viejo
Sobre la puerta de la sala
cuelga el salvavidas
afuera la nave está en la playa
dices: “Si zozobra la nave
me arrojo al océano
para enderezarla”
Un cuadrado farol callejero
cuelga sobre la segunda puerta
cada noche así vives
en las calles
Las llamas rugen en la chimenea
esta noche el mar está ruidoso
alrededor del brillante fuego
De todos los rincones de la tierra
vienen docenas de compañeros navegantes
bebiendo vino y narrando viejas historias de travesías
Venimos de muchos países
abrazamos muchas naciones
hablamos muchas lenguas
pero somos los mejores hermanos
Algunos se levantan
y con ayuda de una lupa
escudriñan en el mapa
lugares que nunca conocieron
5
Parece muy grande
nuestro mundo
en realidad es muy pequeño
En este mundo
hay que vivir hasta saciarse
Si mañana el cielo está claro
creo que tomaré el broncíneo telescopio
y miraré al occidente:
en ese rincón del Pacífico
yace este promontorio
y mi hogar también
Ha llegado la noche
¡Cómo son encantadas las noches al comienzo de la primavera!
6
Sobre la mesa de caoba
está el silbato del capitán
Si antes que rompa el alba retumba el silbato
treparíamos rápido al mástil
izaríamos las velas y comenzaría nuestro viaje al océano
haciéndonos a la vela hacia la rada de otro siglo
[Primer borrador, 24 de julio de 1954
Versión final, 11 de diciembre de 1956]
Traducción de: Hernán Rosenkranz y Gregory Lee
1 Neruda, Confieso que he vivido, p. 105.