
El encierro en la cabeza.
Ese mundo que aparece al cerrar los ojos y permanecer sola con una misma. El mundo que evitamos, el molesto ruido interior. Los sueños incómodos, los fragmentos de recuerdos, las cosas que ya fueron miradas y que nos obsesionan, el futuro que no es porque todo es simplemente un ahora que se prolonga infinitamente, los residuos del pasado como algo pegajoso, adherido a lo que estamos siendo, lo que se representa.
¿Qué provoca eso en el cuerpo? ¿En los gestos? ¿En nuestra personalidad? ¿Cómo huimos de nosotras? ¿Cómo toleramos la fragilidad de nuestra mente? ¿Cómo la enfrentamos? Parece que el miedo vive al interior de los párpados, por eso el universo se llena de pantallas y de imágenes que nos obligan a mantener abiertos los ojos en todo momento.
Mi deseo es buscar dentro de un mundo de párpados cerrados y tomar fotografías de lo que aparece. Tratar de hacer de otra manera lo que Louis Darget intentó fotografiar. De una manera abstracta o más conceptual voy a “Apagar la lámpara e intentaré tomar una impresión de fluidos sobre mi frente” Para esto voy a utilizar mi cuerpo, mi gestualidad y otras herramientas.




el ojo se resiste






el quieto lugar del ahogo





¿si sólo soy una apertura?



los nudos se repiten como
una cara que se asoma y no
tiene nombre

cuando no sé habitarme


hay un lugar oscuro y
quieto que me recibe con
los brazos abiertos

del que vuelvo convertida
en humo y no toco el suelo





cuando los otros y yo somos la misma
cosa que no se encuentra dejo de estar
sola
Anaïs Abreu D’Argence
Poeta y editora. Es fundadora y editora de La Dïéresis.