En el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2020, la Universidad Autónoma de México presentó la antología Vindictas: Cuentistas latinoamericanas, la más reciente entrada de su colección dedicada a escritoras que injustamente han quedado fuera del canon literario. Como adelanto de la antología, y con la autorización de la UNAM, aquí presentamos un cuento breve de la escritora guatemalteca Ivonne Recinos Aquino.


Es un amplio cuarto cerrado, la ventana con una cortina vaporosa, deja pasar la luz tenuemente. Ella, recién bañada y parada desnuda frente al espejo, observa su figura reflejada. El perfume del jabón inunda el ámbito. Los ojos se detienen en los pies blancos y delgados que se unen a las piernas por unos fuertes tobillos. Las rodillas, redondas y de piel tersa, resaltan unos muslos gruesos y duros. La piel se refleja en el espe- jo con tonos de luz celestes, blancos y amarillos. El perfume del jabón inunda el ámbito. Ella mira su vientre semi convexo cubierto por un vello fino, casi transparente, lo siente tibio, unido a una cintura angosta que remata las caderas redondas cuyos límites se difuminan con la luz y los objetos reflejados en el espejo frío. El perfume del jabón inunda el ámbito. El pecho y los dos senos anudados por una rosa, van pasando del suave mate de la piel, a un brillante liso casi plano, poco sonoro. Los ojos buscan oquedades en el cuerpo y se detienen en los hombros y en los brazos tersos que se han tornado fríos, y pareciera que no hay límite entre ellos y la luz y los reflejos. El perfume del jabón casi no se siente. El cuerpo es ahora luminoso y se puede reflejar la luz, los colores y los otros cuerpos. El cuello es plano y el perfume ha quedado fuera de él. La boca es dura y la nariz solo líneas. Los ojos ven el cuarto: la cama deshecha, las flores, el libro y el reloj sobre una mesa, una lámpara apagada en otra, los tapetes, las cortinas que se mueven. La luz casi no alcanza ya a herir la imagen del cuerpo en el espejo. El perfume del jabón ya no se siente. Una toalla que se deslizó de un cuerpo, ha quedado sola sobre la alfombra frente al espejo. Los objetos del cuarto se ven poco claros, los ojos miran con angustia que la luz va haciéndose más tenue, la cortina se mueve, la imagen del espejo va tornándose difusa. El perfume no se siente. La luz se va desvaneciendo más y más y, cuando todo ha quedado a oscuras y el espejo es solo una sombra opaca, se escucha un grito dentro de él.

Vindictas:

 

Ivonne Recinos Aquino
Escritora guatemalteca.

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Publicado en: Ciudad de libros
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