Entre las novedades de 2018 de Netflix, hay poca expectativa en materia de series. Ninguna de ellas ha tenido gran audiencia ni resonancia (pensamos, por ejemplo, en Lovesick o en Grace and Frankie). Nada muy prometedor. Ni siquiera con la llegada de Tiempos de guerra, serie histórica española sobre los años 20 que comparte ese gustillo nostálgico y dramático ya típico de las producciones de la península con El tiempo entre costuras o El gran hotel. El ámbito documental despierta más intereses con la incorporación de Él me nombró Malala (2015) y el estreno de Capos de la droga que vuelve al ya cansino tema del narcotráfico que no deja, sin embargo, de levantar polémica en nuestro país.
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