Todos queremos a alguien

Todos queremos a alguien (México, 2017)
Directora: 
Catalina Aguilar Mastretta
Género:
 Drama/Comedia
Guionista: Catalina Aguilar Mastretta
Actores: Karla Souza, José María Yazpik, Ben O’Toole, Tiaré Scanda

El trailer de Todos queremos a alguien no corresponde necesariamente a la película, y eso no está mal, porque significa que cada persona le podrá encontrar algo a esta historia; lo que sí debe saberse es que ésta no es una comedia sosa. Al contrario, incluye elementos que la hacen única: la doble cultura, los hermosos escenarios de Ensenada y las atinadas reflexiones de la protagonista.

Ella es Clara (Souza), una joven ginecóloga que vive y trabaja en Los Ángeles. Aunque todos los días ve personas enamoradas o parejas a punto de convertirse en padres, se ha vuelto cínica y ha dejado de creer en el amor. Los que no han dejado de creer son sus padres, quienes, casi 40 años después de hacer una vida en común, han decidido casarse. Clara necesita llevar a una pareja a dicha boda en Ensenada. Su hermana le recuerda que si es alguien ‘mono’ y con descendencia mexicana, mejor.

Clara no encuentra semejante sujeto, pero lleva a su compañero de trabajo: el australiano Asher (O’Toole), quien a todas luces parece inofensivo. Pero las cosas rara vez salen como se prevén y en el esperado evento Clara termina topándose con el único hombre que realmente ha significado algo en su vida: Daniel (Yazpik), su exnovio.

Con este planteamiento la película podría parecerse a otras comedias estadounidenses. Sin embargo, al haber sido escrita por Catalina Aguilar Mastretta, escritora y directora mexicana que radica en Los Ángeles desde hace varios años, la historia refleja la realidad de una migrante mexicana que vive y trabaja en Estados Unidos y que regresa continuamente a su país, a su familia. Esta circunstancia nos recuerda esa frontera sin muros, una en la que la protagonista no sólo tiene la facilidad de transitar entre un país y otro, sino de cambiar de idioma (la cinta es bilingüe) y, sobre todo, de adaptarse y desenvolverse con naturalidad en ambos sitios.

https://www.youtube.com/watch?v=qeymzP4eVZ0

De modo similar, su hermana Abby (Scanda) también es migrante y se casó con un estadounidense, dándonos una mirada hacia este tipo de familias que diariamente transitan entre dos idiomas, visiones y culturas.

Otro distintivo de la cinta es el sujeto que complica el triángulo amoroso: Daniel, esa persona que por años significó tanto y que se creía olvidada, pero que, como tantos hombres en el mundo, tiene esa capacidad —que sólo tienen los exes significativos— de revolver sentimientos que se creían enterrados.

Clara deberá elegir entre regresar a ese primer amor, a esa “primera casa”, o darle una oportunidad a otro, con todo lo que esa incertidumbre implica.

La magia de ver esto en la pantalla radica en que probablemente todos hemos tenido a un Daniel o un Asher en nuestra vida. Hemos tenido que decidir entre dos amores tan distintos y o dispares. La madre de Clara (Patricia Bernal) le suelta entonces a su hija una de las mejores frases de la cinta: “El amor no debe ser simple, pero sí debe ser fácil”.

Eso nos lleva a otro de los mejores atributos de esta película: el recordatorio de que el amor no siempre tiene que ser de cierta manera, puede ser de cualquiera porque cada quien lo construye según su carácter o circunstancias, porque cada persona tiene una forma de querer, única, irrepetible.

Y no importando si se trata de nuestra familia, de nuevos amigos o de una pareja que se rehúsa a ser olvidada, todos podremos identificarnos porque, eventualmente, todos queremos a alguien.

 

Mariana Mijares

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Publicado en: Cine