El 10 de mayo, Día de las Madres en México, activa la economía de los festejos de distintas maneras. En materia cinematográfica, hay una premisa comercial según la cual las madres disfrutan sobremanera las películas más románticas, cursis o dramáticas (mientras los padres —santas convenciones tan cómodas y reductoras— solo buscan películas de acción, suspense o persecuciones). La idea de la siguiente selección es contradecir, con cierta extravagancia, esos prejuicios que abundan en el cine y en las imágenes de nuestras madres, que sean de sangre o no.

Instinto maternal
Un sueño posible (dir: John Lee Hancock, 2009)
Sandra Bullock protagoniza el papel de una madre que adopta a un adolescente negro para rescatarlo de la calle. El gigantesco joven, Micheal Oher, se integra en poco tiempo, y con la ayuda de esta típica familia blanca de los suburbios de Estados Unidos sale adelante para llegar a ser un jugador profesional de futbol americano. Todo este drama es demasiado inverosímil para que alguien se haya atrevido a ponerlo en un guion original, pero para nuestra sorpresa está basado en una historia real y en una biografía. El papel de Bullock es posiblemente la prueba de que al dicho “madre solo hay una” lo ponen en duda el coraje y la generosidad de la adopción.
Un famoso viaje familiar
Pequeña Miss Sunshine (dir: Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006)
En la industria de Hollywood, esta película ya se reconoce como un clásico instantáneo. Se trata de una odisea familiar en una pequeña combi amarilla para llevar a la hija más chica a participar en un concurso de belleza.
Los personajes de esta comedia constituyen un abanico de facetas psicológicas (que observamos a carcajadas), desde el abuelo impulsivo, el adolescente melancólico, el papá obsesivo, el tío deprimido, la niña optimista y, finalmente, la mamá sobreprotectora, que solo trata de transformar el caos en algo parecido al orden, y eso sin que nadie salga lastimado. Claro está que todo le falla a fin de cuentas, pero la cinta hace hincapié en el simple hecho de que , frente a la adversidad, una buena dosis de esfuerzo y entusiasmo es suficiente a veces para unir a una familia.
La abogada ecologista
Erin Brockovich (dir: Steven Soderbergh, 2000)
Todos recordamos este drama, también basado en hechos reales, que sacó a relucir a una extraordinaria y renovada Julia Roberts. Erin Brockovich, la mujer que protagoniza, es una madre poco convencional y de armas tomar. En su búsqueda por proveer a sus hijos, consigue un trabajo en un despacho legal. Desde allí inicia una cruzada personal en contra de una compañía de energía que contamina el agua potable de un pueblo.
La victoria real de Brokovich ha sido ampliamente documentada y se convirtió en una historia inspiracional para la lucha ambientalista. En este caso, en el papel de Julia Roberts, también adquirió tintes de inspiración para muchas madres solteras que sacan adelante a sus hijos con un sentido purísimo e inquebrantable de la determinación.
El trono de la Reina Madre
La reina (dir: Stephen Frears, 2006)
Esta es la recreación dramática de uno de los episodios más conocidos de la casa real de Inglaterra. Después de la muerte de la Princesa Diana de Gales, la Reina Madre de toda Inglaterra, Elizabeth II (Helen Mirren) tuvo que lidiar con el circo mediático, los protocolos centenarios de la realeza y con la opinión pública que la criticaba por no salir de inmediato a conmiserarse con su gente después de la tragedia.
La realidad tras las rejas de palacio era realmente compleja: Elizabeth II, que había dedicado toda su vida a mantener el prestigio de la realeza, no quería romper las tradiciones por una mujer que había degradado los símbolos de la monarquía, sin importar cuanta compasión tuviera por ella después de su muerte. Finalmente, la Reina Madre comparte el luto con su pueblo y restaura el equilibrio de una relación muy particular entre la gente y el símbolo maternal que constituye la figura de una reina. La película es una ventana a un mundo en plena descomposición y al que carcome la modernidad, pero que consigue defender sus méritos con historias como ésta.
La mamá más aguerrida
Terminator 2: juicio final (dir: James Cameron, 1991)
Terminator 2 fue y sigue siendo el pináculo del género de ciencia ficción para muchos cinéfilos atraídos por Hollywood. Entre sus virtudes se cuentan: la dirección del genio cinematográfico, James Cameron; la mejor actuación del icónico Arnold Schwarzenegger; los mejores efectos especiales de la época; y la creación del personaje de la mamá más aguerrida de la historia del cine, protagonizada por Linda Hamilton.
No cualquier guion y no cualquier película pueden justificar una escena en la que una madre se arma de valor y dispara una escopeta de bombeo varias veces para destruir a un cyborg que viajó del futuro para matar a su hijo. Así las cosas. Y Terminator 2 lo hace de forma magistral. Es un homenaje —que por supuesto nadie ha querido ver— a las madres que harían lo que fuera necesario para proteger a sus hijos, mezclado con una buena dosis de ciencia ficción.