Los seguidores entusiastas de grandes sagas se verán un poco desilusionados por la ligereza en el conflicto y la banalidad del villano que propone La liga de la justicia.
La liga de la justicia, 2017
Justice league
Director: Zack Snyder.
Guión: Zack Snyder & Josh Whedon.
País: Estados Unidos.
Elenco: Ben Affleck, Gal Gadot, Jason Momoa, Ezra Miller, Jeremy Irons.

Advertencia: esta reseña contiene spoilers.
Reunir a un inigualable grupo de superhéroes para que luchen juntos es, más que una hazaña titánica, un ideal romántico que emerge en el imaginario colectivo de todos los amantes de las historietas y las sagas heroicas. ¿Quién no ha soñado con ver juntos a sus héroes más admirados trabajando bajo una causa común? Pues bien, el fundamento de La liga de la justicia es el de realizar ese majestuoso propósito. Para bien y para mal.
En principio, este punto de partida es interesante, pues el público quiere saber cuál es el origen de cada héroe y cómo confluyen las diferentes historias para desembocar en una trama principal. Además, la ausencia del todopoderoso e imprescindible Superman genera una profunda impaciencia en los seguidores. Asimismo, el equipo de dirección y guión está conformado por dos especialistas: Zack Snyder, que realizó un excelente retrato del cómic de Frank Miller en 300 (2007), y Josh Wedhon, conocido por su gran manejo del universo de Marvel Comicscon Los Vengadores (2012). A pesar de todo, el producto de esta unión no rebasa las expectativas. Al contrario. Se pueden advertir los problemas de edición en la producción, pues el relato no goza de equilibrio y mucho menos de armonía. Hay personajes cuya historia es clara, y otros de quienes se sabe poco antes y después de la esperada reunión.

En pocas palabras, el hilo central de la trama lo conduce Bruce Wayne (Batman), quien descubre la inminente invasión de Steppenwolf al planeta, lo cual supone por supuesto la destrucción de la civilización y un apocalipsis de escalas hasta ahora desconocidas para la humanidad. Como lo sugiere el eslogan del filme, “no puedes salvar al mundo solo”. Entonces Batman tendrá que resolver los conflictos del pasado (él es el responsable de la muerte de Superman) y constituir un grupo de guardianes de la vida.
Así pues, la princesa Dyane de Themyschira (Wonder Woman) decide aceptar la propuesta de Bruce y juntos hacen contacto con los únicos tres seres que los igualan en bondad y habilidades: Victor Stone (Cyborg), un joven cuyo cuerpo está integrado por una máquina ultramoderna que puede realizar todo tipo de acciones tecnológicas; Arthur Curry (Acuaman), un indomable pero bondadoso amante de los puertos costeros que se mueve como nadie bajo el agua; y Barry Allen (Flash), el hiperveloz corredor y tímido joven cuya presencia aporta una importante dosis de humor y picardía a la cinta.

Los seguidores entusiastas de grandes sagas como El Caballero de la noche, de Cristopher Nolan, o Spiderman, dirigida por Sam Raimi, se verán un poco desilusionados por la ligereza en el conflicto y la banalidad del villano que propone La liga de la justicia. Ni rastros de profundidad en la psicología de los personajes y mucho menos un giro inesperado que despierte el divertimento plano que nos ofrece la cinta. Ello no impide notar una gran química entre los personajes y una gestión adecuada del guión, rico en lugares comunes, frases y momentos melodramáticos, así como en giros predecibles.
A pesar de todo hay que hacer justicia a la Liga. Las escenas de acción están muy bien manejadas, particularmente la batalla de las amazonas guerreras contra el ejército de Steppenwolf y las luchas de Wonder Woman (¡Muy buen trabajo de Gal Gadot!). De igual forma, las inevitables secuencias en cámara lenta para todos los personajes excepto para Flash y Superman —con un ligero guiño en forma de cortometraje después de los créditos del filme— están muy bien alternadas con una serie de efectos especiales de gran factura, pero a veces con un ligero abuso que provoca saturación. Así pues, el entretenimiento que se busca en este tipo de sagas sabe responder, pues oscila de manera equilibrada entre la sorpresa, la acción desenfrenada y la comedia hilarante. Sin embargo, el público termina con la impresión de que, con estos componentes, pudo haber visto una película mejor.
Camilo Rodríguez
Consejero editorial en Éditions Maison des Langues.
Twitter: @cajme.