Coco
(Estados Unidos, 2017)
Directores: Lee Unkrich y Adrián Molina.
Guionistas: Lee Unkrich, Jason Katz, Matthew Aldrich, Adrián Molina.
Actores de doblaje: Luis Ángel Gómez, Gael García, Marco Antonio Solís y Sofía Espinosa.
No era la única, pero tenía una gran emoción de que se estrenara Coco, la película de Pixar con la que se honra una de las más hermosas tradiciones de México: el Día de Muertos. Después de verla hay que enfatizar que no debe haber duda de que Coco es un verdadero tributo a México, a sus tradiciones, su comida, sus pueblos, su música, y, sobre todo, a su gente, logrando capturar la esencia de aquello que nos hace mexicanos, y lo mejor, para compartirlo con el mundo entero.
La premier mundial de la película (que en Estados Unidos se estrenará hasta finales de noviembre) se llevó a cabo en la inauguración del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), al que acudieron los directores de la cinta: Lee Unkrich y Adrián Molina, la productora Darla K. Anderson, además de los talentos de doblaje: Luis Ángel Gómez (Miguel), Gael García (Héctor), Marco Antonio Solís El Buki (Ernesto de la Cruz) y Sofía Espinosa (mamá de Héctor).
Desde el inicio, Coco emociona al incluir en el tradicional opening de Disney (en el que aparece el castillo) notas de mariachi, seguida de una intro contada sobre papel picado. Verdaderamente sentimos que nos trasladarán a México, y de algún modo así es, pues aunque la historia tenga lugar en Santa Cecilia —un lugar ficticio—, en realidad éste podría ser cualquier pueblo de Oaxaca, Michoacán o Guanajuato, estados que los creadores visitaron durante su investigación para la película.

Santa Cecilia captura perfectamente los elementos de los pueblos mexicanos: los techos de teja, las calles empedradas, las casas pintadas en blanco y rojo, los puestitos, las sonrisas de la gente, las plazas; todo está presente. En este pueblo conocemos al protagonista: Miguel, quien —para no contar mucho de la trama— diremos sólo que es un niño que anhela ser músico como su tatarabuelo, pero como su familia le ha prohibido que se acerque a la música, se embarcará en una aventura que lo llevará hasta la Tierra de los Muertos, donde conocerá a sus antepasados, buscando obtener la bendición de su tatarabuelo.
Técnicamente la película está llena de atributos: el diseño de producción es colorido y plagado de detalles mexicanos como la flor de cempasúchil, el papel picado o Dante, el perro xoloitzcuintle que acompaña a Miguel. La misma Tierra de los Muertos es una especie de versión tecnicolor de México que incluye pirámides, llamativos alebrijes y simpáticas catrinas y esqueletos.

Fotografías: Cortesía Disney y FICM.
La música, que ofrece tonadas de marimba, bolero y, por supuesto, de mariachi, incluye temas originales como “Un poco loco” y “Recuérdame”, además de una versión de “La Llorona”.
Adicionalmente, como parte de la campaña de promoción, Disney Latino ha reunido a diferentes artistas para interpretar icónicos temas como “Bésame mucho” (Jorge Blanco) y “La Bikina” (Karol Sevilla), aunadas a un corrido original entonado por Bronco.

Pero más allá de los méritos técnicos, musicales y de esas lindas inclusiones del pan de muerto o las ofrendas, realmente el mérito principal de Coco es el aspecto emocional, pues en el nombre de la cinta está contenida su misma esencia: ‘Coco’ es el apodo de cariño de la bisabuela Socorro, y con ella como figura central se nos recuerda la importancia que tienen las abuelitas y la familia en la cultura mexicana (no olviden los kleenex).
Y es que además de ser un hermoso tributo a México, Coco nos recuerda de manera universal aquello en lo que está fundamentada nuestra tradición de Día de Muertos: que mientras tengamos presente a nuestros seres queridos, estos siempre estarán con nosotros.
Resulta todavía incierto el resultado que tendrá Coco fuera de México y Estados Unidos, pero me gustaría pensar que, aun cuando en otros países no celebren el Día de Muertos, o le pongan altares a sus difuntos, la familia es algo universal. Y que más allá del lenguaje o el país, el amor es un valor que trasciende más allá del idioma, de la vida y de la muerte.
Mariana Mijares