Kazuo Ishiguro (Nagasaki, 1954) es el demiurgo de un territorio que Boyd Tonkin, el afamado crítico de The Independent,  bautizó con el nombre de Ishiguria: un espacio literario cuya atmósfera suele ser desoladora y cruel; un universo narrativo que se sostiene en medio de un entramado de recuerdos, amenazas, pérdidas, atisbos de esperanza y una constante tensión entre el pasado y el presente. Presentamos un muestrario de cinco novelas —cinco zonas de Ishiguria— del ganador del premio Nobel de Literatura 2017.


Pálida luz en las colinas
Traducción de Ángel Luis Hernández Francés
Anagrama
Barcelona, 2006
204 páginas.

Ishiguro basa la narración en la historia de los estragos que dejó la bomba atómica en Nagasaki, su ciudad natal. Tras el suicidio de su hija mayor, Etsuko, una japonesa de 50 años establecida en Inglaterra, rememora episodios vitales. Etsuko evoca a Sachiko, una amiga que vivía con su hija Mariko, dos enigmas en el corazón del libro, cuyo detonante puede encontrarse en el Japón de los años cincuenta, que apenas sanaba las fracturas de la guerra. La novela, galardonada con el Premio Winifred Holtby, se centra en una pregunta: ¿el escrutinio de la memoria puede liberarnos de la condición del presente?


Nunca me abandones
Traducción de Jesús Zulaika
Anagrama
Barcelona, 2007
360 páginas.

En esta distopía Ishiguro se sirve de un un triángulo amoroso juvenil para indagar un mundo casi inhumano. Los jóvenes que estudian en el internado de Hailsham son —aparentemente— como cualquier grupo de adolescentes. En el recinto las relaciones sexuales están permitidas y los estudiantes saben que son estériles y que no tienen padres. Kathy, Tommy y Ruth fueron alumnos en Hailsham. Y Kathy, a los 31 años, evoca Hailsham y cómo ella y sus amigos encontraron la verdad. La narradora confiesa: “A lo largo de los años ha habido veces en que he tratado de dejar atrás Hailsham, diciéndome que no tenía que mirar tanto hacia el pasado. Pero luego llegué a un punto en el que dejé de resistirme”.


Los restos del día
Traducción de Ángel Luis Hernández Francés
Anagrama
Barcelona, 2015
256 páginas.

La trama, desarrollada en Inglaterra en julio de 1956, gira alrededor del viaje que emprende por primera vez en su vida Stevens, el narrador, antiguo mayordomo de Lord Darlington. La propiedad del hombre fallecido está en manos de un estadounidense y este le ofrece su automóvil al protagonista para que tome unas vacaciones. Stevens cruza Inglaterra hacia Weymouth, donde vive la señora Benn, antigua ama de llaves de Darlington Hall. El protagonista descubre que Lord Darlington formó parte de la clase dirigente inglesa atraída por el fascismo y que conspiró para intentar conseguir una alianza entre Inglaterra y Alemania. “Una brillante subversión de los modelos narrativos de los que, en un principio, parece derivar […]. Una historia hermosa y cruel al mismo tiempo”, afirmó Salman Rushdie sobre la novela, ganadora del Premio Man Booker.


Cuando fuimos huérfanos
Traducción de Jesús Zulaika
Anagrama
Barcelona, 2006
408 páginas.

Christopher Banks creció como un huérfano en la Inglaterra de los años treinta. Tiene recuerdos imprecisos, ambiguos, de lo que en verdad sucedió. Cuando era niño y vivía en Shanghái, sus padres desaparecieron, posiblemente a causa de un vínculo con la mafia china. Banks se convierte en el más famoso detective londinense. La ausencia de sus progenitores, de los que no sabe si están vivos o muertos, lo abruma. Se mueve en una Europa agitada en la que surge el fascismo y se acerca al conflicto de un Shanghái en el que se enfrentan los chinos comunistas y el ejército japonés.


El gigante enterrado
Traducción de Mauricio Bach
Anagrama
Barcelona, 2016
368 páginas.

Un personaje afirma: “Porque debemos desvelar lo que ha permanecido oculto y afrontar el pasado”. Esta línea condensa la aspiración de toda la obra de Ishiguro. La novela, ambientada en Inglaterra en la Edad Media, se remite a un pasado legendario en el que una pareja de ancianos —Axl y Beatrice— sale de una aldea en busca de su hijo. Como los otros habitantes de la región, la pareja perdió parte de su memoria. En su viaje, Axl y Beatrice conocen a Wistan, un guerrero sajón que lleva una herida que lo estigmatiza; y a otro anciano, Sir Gawain, el último caballero vivo del rey Arturo. La pregunta en la voz de uno de los personajes se convierte en el eje del periplo: “¿Es la vergüenza lo que les debilita la memoria o sencillamente el miedo?”. Los recuerdos fragmentarios revolotean por los bordes de la memoria.