El ilustrador argentino Gervasio Troche (1976) propone en Dibujos invisibles, editado por Lumen, una muestra de los dibujos que realizó entre 2009 y 2012. Publicamos una selección de su universo en blanco y negro.

Troche es medio argentino y medio uruguayo. Así que vamos a decirlo así: me parece el humorista gráfico más sensible del Río de la Plata. Sus dibujos son primos de los míos. Se ven poco pero siempre se llevan bien.

Dibuja a mano, artesanalmente. Pocos elementos: un tarrito de tinta, un pincelito y agua. Eso es todo. No necesita más para hipnotizarnos. Como a los buenos cantautores, le basta un instrumento para poblar de magia las horas. Equilibristas, violinistas, árboles y pájaros, linternas, lluvias y estrellas, sombras, hombres y mujeres, son algunos de los actores de sus páginas. Nos interrogan sin querer. En silencio. Y uno siente, por un momento, que está a la altura de la metáfora. Luego uno ya no está seguro, pero no importa. Así funciona a veces el placer.

Troche es austero, parece componer intuitivamente. Troche no puede explicar lo que hace. No lo sabe, arriesgo. Es autor e inocente. Sus dibujos lo trascienden. Nos hablan de cosas insondables. A él y a nosotros. Poético, profundo y sutil. Así es el universo de este dibujante, de este ignoto y gran autor.

Tute


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