clicadero

Hacemos un recuento del Photoshop viral donde el cantante reaggaetonero Maluma lee a Albert Camus; explicamos una ola de euforia arqueológica mexicana y un curioso anacronismo periodístico; y recordamos brevemente al poeta Miguel Hernández a 75 años de su muerte.

Estas son las noticias, entre otros tantos y tantos clics, que recopilamos durante la semana del 9 al 16 de julio.


Albert Camus y Maluma en el mismo saco

El fenómeno viral esta semana fue el tweet del INBA: un montaje en el que un coqueto y presumido Maluma aparecía sentado, el índice interesante en la barbilla, leyendo un libro de Camus. Se trataba, nada más, de una nueva versión del meme sobre la procrastinación de cualquier tesista. Sin embargo, hay íconos convertidos en materia intocable, o inflamable. La polémica, encrespada, repercutió en medios y periódicos del mundo: CNN, Billboard, El Mundo, Univisión, entre otros. Ciertos guardianes de la justicia intelectual y la moral acometieron la grave ofensa y señalaron a Mauricio Montiel, titular del INBA, como autor del atentado cultural más clasista y esnob del año. El INBA tuvo que aclarar que no se trataba de una campaña para fomentar la lectura, y su director de relaciones, Roberto Perea, explicó que sí era una forma de acercar al público más joven al autor de La peste. Según datos de Google trends, Albert Camus se convirtió durante algunas horas en el autor más buscado en países como México, Guatemala, Paraguay y El Salvador.

Por su parte, Maluma contestó que ese mismo día había empezado a leer un libro de Camus que le regalaron. Lo que reveló finalmente la polémica no es la evidencia del éxito de una estrella pop vs. un premio Nobel de literatura sino la falsa frontera entre “alta” y “baja” cultura y su absurda jerarquía tan manipulable. Seguimos pensando que leer otorga una superioridad moral cuando lo único que hace es entregarnos en letra viva la experiencia ajena. Además, la historia nos ha mostrado que ciertas formas populares pertenecieron, hace siglos, al coto vedado de la élite, como el caso de la décima o espinela, atribuida a Vicente Espinel, que pasó de las cortes y ducados del siglo XVI español a los campos y plazas de América donde es, hoy, la forma métrica más empleada en la música tradicional. La cultura no puede tener escaleras entre lo alto y lo bajo, sino puentes entre distintos horizontes.

Euforia arqueológica

En las últimas semanas se ha desatado en México una verdadera euforia arqueológica: al fin se descubrió el basamento que nunca pudo completar Santa Anna y que bautizó para siempre al zócalo; los trabajos arqueológicos del siniestro tzompantli, encontrado en 2015, dieron a principios de julio con cráneos de mujeres y niños inesperados para ese tipo de sacrificio guerrero; el INAH lanzó un programa subacuático para encontrar los navíos extraviados de Hernán Cortés en el Golfo. A esto se suman los vestigios del espacio ceremonial del calpulli de Teopan, uno de los “distritos” más importantes de Tenochtitlan, hallados en la plaza Pino Suárez. Algunos de los muros habrían correspondido a edificios de función administrativa o religiosa en el siglo XV, época de expansión militar y territorial del imperio mexica. El Heraldo de México reportó, en su portada del 12 de julio, que se habían encontrado “restos de un edificio de oficinas mexicas”. El anacronismo es tan ocurrente que nos incita a imaginar, entre los canales de la gran Tenochtitlan, a una banda de godínez macehuales, con sus tilmas y taparrabos, muy atareados en su chamba e impacientes por salir temprano y apurarse su saturday night pulque o alguna bebida de atolli.

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Vestigios ceremoniales del calpulli de Pino Suárez, fuente: Melitón Tapia – INAH

Miguel Hernández en el mundo

Si alguna virtud tienen las efemérides —que suelen ser números de aniversario más bien arbitrarios, acaso con excepción de los centenarios— es la de hacernos volver a obras, autores y épocas. Entre otros, en 2017 se cumplen 75 años de la muerte de uno de los mayores poetas de la generación del 27, Miguel Hernández (Orihuela, 1910-Alicante, 1942). El Instituto Cervantes divulgará su obra en sus grandes sedes (París, Nueva York, Londres) y presentará traducciones del autor de Vientos del pueblo. Comisario de Cultura de la República, es encarcelado en 1939 por el gobierno franquista, evitando así su exilio. Muere a los 31 años en una cárcel de Alicante consumido por la tuberculosis y el encierro. Como otros de la generación del 27 y del 36, participó en el II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, al que también asistieron Paz, Vallejo y Neruda, y que delineó para siempre el rumbo de la poesía hispanoamericana. Los versos de Vientos del pueblo quedaron marcados por esta guerra que segó la vida del poeta:

Cantando espero a la muerte
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

 

Fuentes: Billboard, El Universal, El Mundo, INAH, Crónica, ABC (cultural), Fundación Cultural Miguel Hernández