(trans)formaciones residuales no es solamente una exposición que se presenta en el Foro R-38 de la Universidad del Claustro de Sor Juana del 11 de mayo al 11 de julio del 2017, es un laboratorio de investigación artística que derivó en un programa educativo, un taller, una serie de recorridos y conferencias magistrales en torno a las transformaciones de la basura durante su ciclo de vida. Pero, sobre todo, generó un espacio de reflexión colectiva que posibilitó, además de un entrecruce conceptual, concebir otras formas de trabajo horizontal, de experimentación colectiva y materialización de ideas.

El proceso

Explicar un proceso de investigación colectiva no consiste solamente en realizar una serie de descripciones textuales sobre los lineamientos trabajados para su conformación, sino que conlleva desdoblar y analizar una complejidad de afectos y saberes puestos en marcha para ser traspasados mediante distintos tipos de relaciones. Algunas más inmediatas, a través de lo material. Otras, representadas a partir de un conocimiento concreto. Y algunas más que otras, conceptualizadas en su potencialidad de ser algo más allá de lo aparente. Este proceso de traducción es lo que activó la idea de (trans)formaciones residuales: un laboratorio de exploración-aprendizaje colaborativo y horizontal, surco de afinidades estéticas, taller autogestivo, espacio de diálogo, pensamiento y praxis.

tres-1

Durante seis meses, subjetividades diversas se reunieron para transitar campos transversales; desde los propios saberes que competen a cada integrante, hasta nuevos horizontes disciplinares como la antropología, química y arquitectura; desde la gestión y la curaduría hasta la exploración urbana; desde lo teórico hasta la puesta en escena. El punto de partida fue el entrecruce del arte y la basura propuesto por el colectivo TRES,1 quienes desarrollan un conjunto de investigaciones artísticas que desplazan la basura de su eje ecológico y exploran su condición humana. De esta manera el colectivo devela, en palabras de Greg Kennedy, “una sociedad preocupada por ocultar sus desechos [que] debe tener, por decirlo de alguna manera, algo importante que esconder de sí misma”.2

Del laboratorio

A pesar de su proximidad y familiaridad, no tenemos una comprensión clara de lo que verdaderamente son los desechos.[…] algunos de nosotros podemos reflexionar sobre la mejor manera de manejar la basura, pero descuidamos meditar sobre la más amplia relación presente entre nuestro tratamiento de las cosas y el estatuto de su existencia en el mundo que habitamos.
—Greg Kennedy, An Ontology of Trash

Parece casi imperceptible… creer que la basura forma parte de nuestra vida cotidiana; práctica no visible de acumulación de residuos o desperdicios. Un vicio por retirar todo aquello que consideramos inútil, inservible, deteriorado… una reserva de fósiles de “la sociedad del consumo”. Y sin embargo, en esta gran suciedad de objetos que parecen ya estar fosilizados en su designio final, concurren simultáneamente distintos cambios o alteraciones sobre la materia. Y en este procedimiento se constituyen intereses que despliegan un potencial, una serie de consideraciones sobre el uso de los desechos: industrias del reciclaje que ambicionan con la explotación infinita de la materia prima; políticas de gestión que anhelan ciudades asépticas; contenedores que imprimen atmósferas corrosivas o devienen en la generación de recursos energéticos. En pocas palabras, “la basura no se crea, ni se destruye”,3 sino se transforma.

La frase popularizada por la química moderna del siglo XVIII no es simplemente un recurso metafórico sobre las connotaciones derivadas del anterior vocablo. “Transformar” exige algo más. Un movimiento, un cruce y por lo tanto un “otro lado”. Puede inclusive implicar un procedimiento de mapeo. Aquello que alguna vez Leibniz pensó a través de una red de causalidades temporales y un acervo de relaciones espaciales de coexistencia, es decir, cómo podemos entender el lugar de aparición de los objetos a partir de un sistema algebraico.4 Sin embargo, no se trata de enunciar, por consiguiente, un axioma matemático o resolver un conjunto de ecuaciones, al contrario, se trata de complejizar una ruta de acceso sensible que interroga la vida material de los objetos y que posibilita desdoblarlos en múltiples dimensiones. 

tres-2

En este sentido, el trabajo del colectivo artístico TRES reflexiona sobre los procesos de producción, circulación y deterioro de la basura. Da la pauta para formular un rastreo, una recopilación de datos, una colección de morfologías. En cierta medida, excava las ciudades, penetrando en sus ecosistemas e incidiendo en los límites del espacio público con el fin de recobrar los objetos olvidados y narrar así historias. Una práctica arqueológica-artística que devela una impresión contigua de los residuos de las sociedades contemporáneas, exponiendo así los hábitos y manías de cada localidad.

Las múltiples miradas interdisciplinarias que cruzan la obra de TRES despliegan un archivo que contempla una arqueología del chicle,5 un estudio forense de colillas,6 múltiples levantamientos, registros y catalogaciones de la basura,7 así como un estudio de la química de la orina,8 entre otras cosas. Proyectos que ponen en cuestionamiento el uso del espacio público y la disputa de un orden político. Itinerarios posibles de complejas distribuciones urbanas. Archivo que interroga la mirada del transeúnte a partir de una estética del desecho. 

Ahora bien, ¿cómo generar un método que permita realizar un mapeo general de este archivo? Es decir, ¿cómo podemos imaginar el principio de transformación para repensar el propio concepto de basura? Retomemos la frase de Roland Barthes sobre el plástico:

Más que una sustancia, el plástico es la idea misma de su infinita transformación… una sustancia milagrosa: un milagro es siempre una súbita transformación de la naturaleza. El plástico permanece impregnado con esta maravilla: es menos una cosa que un rastro de movimiento… Esta maravilla, sin embargo, es reabsorbida por los usos prosaicos a los que se convierte, el detenimiento necesario de su movimiento de substancia inexistente en objetos.9

A partir de aquí es imposible negar que la materia se encuentra siempre en movimiento. Pensar su detención es simplemente fijar una parcialidad sedimentada en los objetos, en aquello que ha quedado o ha mutado. Es simplemente un instante que permite una lectura semiótica contextualizada. Con esta premisa, ¿cómo activar un dispositivo de exposición que vislumbre la posibilidad de trazar distintas rutas de navegación o recorridos que indaguen sobre los estados de la materia?

Por ello, la muestra (trans)formaciones residuales es el resultado de una investigación artística que pone en relieve la interconexión de discursividades, representaciones y localidades. Los mecanismos para desglosar la investigación artística son múltiples, requieren de un ejercicio de expansión territorial, o en palabras de Deleuze, una desterritorialización del campo artístico, migraciones que permiten problematizar el mundo que habitamos. 

Desplegamos tres tipologías para catalogar algunos de los cambios que ocurren en la basura. Una membrana neuronal que reitera un orden no específico de conceptos, disciplinas y geografías. El resultado expositivo se plantea entonces como un mapeo que posibilita múltiples recorridos, cada uno devela estos diferentes entrecruces y lecturas de orden geográfico, disciplinar o conceptual.

tres-4

Son traducciones que se desplazan en un itinerario con ambientes distintos: una ciudad de concreto, alertada por un crecimiento acelerado y no planificado, lejos del “ideal de progreso de Norteamérica”; una región que remarca un sistema de producción hipercapitalista, catalizador de un intercambio económico en el sureste asiático; una isla, cuyo relieve es su propia frontera y permanece en contacto a partir de sus costas, una tierra de mares en Oceanía. En efecto, Ciudad de México, Hong Kong y Australia son puntos específicos, más no determinantes. Un mapeo de localidades que permiten entrever la cualidad ubicua de la basura, a la par de su especificidad contextual.

Simultáneamente están presentes tres órdenes disciplinares, ópticas sobre la mirada que construyen literaturas especializadas: una fuerza dinámica de movilización de un sistema de prácticas culturales (re)significadas a partir del uso de los objetos; una fuerza molecular que presupone un estado de (des)equilibrio, una distribución interna de sus componentes, perceptible mediante un acercamiento a lo micro; y una fuerza espacial que torna los volúmenes en disposiciones habitables, promulgando dialécticas entre un diseño funcional y una función diseñada, y que a su vez nos habla de los intersticios, de las fronteras entre-espacios escondidos que permiten una habitabilidad en escalas variadas. En conjunto, constituyen una arbitrariedad de saberes que transitan desde la antropología (ciencia de lo social) a la química (ciencia de las sustancias) hasta la arquitectura (artes). Un despliegue de exploraciones, visualidades y representaciones.

tres-5

Y alrededor de ello, yacen los conceptos. Abstracciones generales que disputan diferentes estatutos de coexistencia. Tres formas de encuentro: en lo inmediato, en el descubrimiento de morfologías, texturas, olores, composiciones… significantes con vacíos; en lo informacional, la cualidad de ser significado y su derivación en un contexto específico; y en el ser-desecho, espacio abierto que reconfigura el vínculo afectivo, forjando un autorretrato de la sociedad y sus mecanismos de consumo. Son transformaciones que circulan entre lo matérico, lo epistémico y lo ontológico. Las posibles discursividades de la basura.

De la interconectividad de estos conceptos, disciplinas y geografías emerge un sistema abierto. Un conjunto de materiales, explicaciones y afectos. Sensaciones, juicios y vínculos. Particularmente creemos que (trans)formar la basura es identificar cambios reconocibles en los objetos, alterables por fuerzas que reordenan su apariencia y estructura, agregando o quitando elementos, para alcanzar, entonces, una nueva condición estable, a sabiendas de que es una estabilidad efímera, momentánea, pasajera. Y dejar en ello algo que queda en plena descomposición. Residuos de una estética de los desechos.

 

Nota editorial: “Derivas sobre la basura. Residuos de una estética del desecho” es un texto colaborativo escrito en el laboratorio (trans)formaciones residuales con la participación de Luis Eduardo Aponte Mariscal, Emil Becerril Zambrano, Ilana Boltvinik Riesenfeld, Manolo Larrosa Calderón, Aura Tamara Cano Mendoza, Andrea Carrasco Troncoso, Bruno Enciso Vargas, Laura Doménica Enríquez Díaz, Andrea Escobar, Luis Ángel Jiménez Barrios, Inés Maldonado, Mariana Mañón Sepúlveda, Sofía Peypoch Clavé, Alma Sofía Velázquez García y Rodrigo Viñas Miranda.


1 TRES, conformado en el 2009 por Ilana Boltvinik, Mariana Mañón y Rodrigo Viñas. Para mayor información consultar: www.tresartcollective.com.

2 Greg Kennedy, An Ontology of Trash. The Disposable and its Problematic Nature, State University of New York, 2007, p. 4.

3 Frase cuyo referente parte de las ciencias naturales: “La materia no se crea, ni se destruye”, Es una referencia a los trabajos de los químicos Mijaíl Lomonósov y Antoine Lavoisier (1743-1795) que derivaron en la ley sobre la conservación de la materia. También, como lo establece Héctor Castillo Berthier en el libro Ubiquitous Trash – Hong Kong Edition, la basura no desaparece, siempre regresa a nosotros, de una manera u otra, sujeta a múltiples modificaciones. Véase: “Garbage Does Not Disappear” en: TRES, Ubiquitous Trash – Hong Kong Edition, Hong Kong, WYNG Foundation Limited y Festinba Publicaciones, 2016. pp. 221-228.

4 Véase Celso Vargas, “El concepto de transformación en Leibniz”, Revista Filosofía, Universidad de Costa Rica, número 103, enero-junio, 2003, pp. 39-48.

5 Referencia a Chicle y Pega (2012), instalación resultado de la investigación sobre los chicles en el espacio público, residencia en el Estudio Extendido de Casa Vecina, México D.F.

6 Referencia a Huella latente (2011), instalación con 300,000 colillas de cigarro y un estudio cronotabacodiagnóstico de algunas colillas particulares, Museo de la Ciudad de México.

7 Referencia a Archipiélagos de olvidos (2009), intervención urbana en el 25º Festival en México del Centro Histórico, México D.F., y Puntos ciegos (2010), intervención urbana, pegado de formatos en el espacio público y registro de acción, Galería Border, México D.F.

8 Urotransfrontación DTC-UR013 (dispositivo terapéutico colectivo) (2013), instalación procesual y relacional con orina colectiva en colaboración con el Dr. José Víctor Calderón Salinas y Margarita Rosas Flores, TransitioMX_05 Biomediaciones, Centro Cultural España, México D.F.

9 Esta cita es una recopilación de Roland Barthes hecha por Boscagli, el escrito original se encuentra en el libro Mitologías (2002); su recopilación en: Maurizia Boscagli, Stuff Theory: Everyday Objects, Radical Materialism, Oxford, Bloomsbury, 2014.