En su debut como novelista, el escritor zamorano Jaime Garba sorprende con ¿Qué tanto es morir?, un involuntario thriller que no se puede dejar sobre la cama porque sangra.

morir

Jaime Garba
¿Qué tanto es morir?
Arlequín, 2016
Guadalajara, México
112 pp.


En Zamora, una pequeña ciudad del estado mexicano Michoacán, un psicólogo apasionado de la literatura coordinaba esa área en el Centro Regional de las Artes. En medio de la tranquilidad que se esperaría de un trabajo como ese, Jaime estalló. Con una avalancha de ira a punto de precipitarse, el joven decidió sublimar esa furia a través de la escritura, hallando en ella el exorcismo que necesitaba. Durante un año se dedicó a estrellar su rencor contra la hoja blanca, mientras los personajes que iba creando colisionaban a su vez con sus demonios. Así nació ¿Qué tanto es morir?, la primera novela de Jaime Garba.

El entorno en que ocurre la historia relatada por el zamorano de 33 años se parece a su personalidad. Garba se describe como un escritor tímido, un “pueblerino” que se sonroja cuando su novela recibe un elogio, pero cada semana escribe una columna para la revista pornográfica más conocida del mundo: Playboy. Se dice un hombre sereno que jamás pierde los estribos, aunque se agote su paciencia y, sin embargo, su primera novela describe el infierno de unos niños que sufren todo tipo de abusos y la venganza que los redime cuando crecen.

“Leer y escribir es un terreno sin leyes y allí cualquiera puede hacer lo que le dé la gana. Por ejemplo, soy alguien que se traga mucho los malos ratos, pero cuando leo y cuando escribo exploto, es una especie de catarsis, de liberación”, es como Jaime explica esa aparente contradicción.

Tan contrastante como Jixtlán, el pueblo en el que viven los niños del albergue Nuevo Amanecer y su “madre”, Elena Mendoza, una salvadora para la sociedad pero para los niños su Némesis. Igual que en muchos pueblos del México rural, en éste los días transcurren en una pasmosa calma, una inercia que hace creer a cualquiera que en ese lugar nunca pasará nada, hasta que ocurre algo que les sacude a todos el polvo que la cotidianeidad les dejó encima.

La historia de ¿Qué tanto es morir? parte de un hecho real: el albergue “La gran familia”, asegurado por la Procuraduría General de la República en 2014 tras ser divulgados los abusos que en ese lugar se cometían contra menores de edad, pero no es un libro sobre aquel caso. Es, en palabras de su autor, un “universo de ficción” creado a partir de ese lugar, con un protagonista que pudo haber sido cualquiera de los niños que vivieron en el albergue de Rosa Verduzco, pero que sólo queda en un personaje cuya venganza arrastra al lector por sus páginas hasta el final. “Hay quienes me preguntan cuando leen la novela si me documenté, si investigué o hasta si fui inquilino de allí, pero no, salvo un hecho que está en la novela, lo demás es producto de la imaginación”, aclara Garba.

Aunque cada capítulo es un dardo corto pero certero que atina en los nervios del lector, Jaime Garba también se dio el lujo de incluir un momento de humor ¾por supuesto negro, sucio¾ que deshace el nudo que para ese momento ya se formó en el duodeno del que lee, pero sólo es el preludio de otro instante de tensión que desemboca en la última página.

Esta novela de la editorial Arlequín, fundada en Guadalajara apenas 10 años después del nacimiento de Garba (1984), fue un éxito en ventas en la Feria Internacional del Libro de esa ciudad en 2016. Tan llena de muerte que por momentos parece que fuera ya irrelevante, donde el protagonista considera que morir es una liberación y un precio justo a pagar por su revancha, la obra está dedicada “a los que Dios les debe una resurrección”.

“Muchos tememos a la muerte, no queremos morir a pesar de que sabremos será nuestro destino, me gusta que mis personajes sepan que llegarán allí tarde que temprano y que lo hacen con valentía, son una especie de kamikazes que se estrellan contra sus demonios”, apunta Jaime. Tal vez la única diferencia es que ellos no aspiran a algo mejor, sólo quieren venganza, saldar cuentas y deudas y para ello ¿qué tanto es morir?”

Claudia Altamirano
Periodista.