Curiosidades de Cortázar en la India y su encuentro con Paz, nuevas y viejas realidades distópicas para nuestro presente, el regreso de la voz de Juan Ramón Jiménez y una pista para entender cómo produjeron sus obras los escritores más importantes del siglo XIX francés.

Los raros de Cortázar

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Además de los cuentos y novelas de Julio Cortázar que se han vuelto clásicos de la literatura hispanoamericana y universal, existen ciertos volúmenes de una experimentación única. Suelen ser rarezas conocidas por coleccionistas, curiosos, exploradores de las librerías de viejo o estudiosos y académicos ávidos de especialización. Podríamos citar el caso de La vuelta al día en ochenta mundos (Siglo XXI, 1967) en el que los lectores se internan en un extravagante cajón de sastre, un collage de fotografías y viñetas, que entremezclan a Phileas Fogg, Lester Young, Man Ray, Jules Verne, el arte Dadá —entre otros—, en un experimento lúdico de analogías, recuerdos, fragmentos de diario, ensayo y ficción. Todo esto mediante un extraño dispositivo de citas cuyo signo es un teléfono, y que funcionan como notas, no al pie, sino al margen derecho de la página. Ahora resurge del olvido Prosa del observatorio (1ª ed. Lumen, Barcelona, 1972) editada por Alfaguara. Se trata de un conjunto de prosas poéticas acompañadas de fotografías que tomó el autor al observatorio de Jaipur durante su viaje de 1968. Con un caudal de imágenes que se enredan y se dan paso unas a otras, el texto fluye y se despeña, se asemeja a oleajes y marejadas, entre estrellas y mármoles, angulas y anguilas, al pie del farallón imaginario de Jaipur y su laguna real. Aparece en el centro el personaje de Jai Singh, sultán del siglo XVIII que construyó el observatorio y cuya visión poética de un entramado cósmico parece recrear la prosa de Cortázar. Subyace un discurso filosófico y crítico que interroga las taxonomías y clasificaciones de la Dama Ciencia. Las fotografías sirven sin duda a la creación de una red de analogías y correspondencias: “Todo se responde, pensaron con un siglo de intervalo Jai Singh y Baudelaire, desde el mirador de la más alta torre del observatorio el sultán debió buscar el sistema, la red cifrada que le diera las claves del contacto”.


Otras correspondencias

Es imposible no decir que estas prosas son el equivalente cortazariano de El Mono gramático (1970) que escribió Octavio Paz, desde Cambridge, a su regreso de la India. Reflexión meta-poética en pleno andar, recuerdos del templo del dios Hanuman y del camino a Galta, esta cumbre paziana alude directamente al problema de la memoria, la fotografía y el lenguaje: “La fijeza es siempre momentánea”. El diálogo entre Paz y Cortázar es, en este caso, fruto de su propio encuentro en la India mientras el mexicano ocupaba su cargo diplomático. El testimonio de aquella reunión es este extraño video en el que aparecen, junto a Marie-José Paz, en el jardín de la embajada de México en Delhi:


Nuevos distópicos

“Me encantaría poder decir que preví lo que sucedería, pero nunca me propuse escribir un libro oportuno”, dijo Omar El Akkad en una entrevista con el New York Times sobre su libro recién publicado: American War (Penguin Random House, 2017). La historia se desenvuelve en el sur de Estados Unidos, en donde se encuentra un campo de refugiados que recibe a la protagonista en medio de una guerra civil por el uso de combustibles fósiles. El panorama que retrata se reconoce en otras novelas recientes (The book of Joan de Lidia Yuknavitch, Void Star de Zachary Mason o NKS de Michael Tolkin) que recogen la crisis climática, las desigualdades sociales y la guerra, o lo que es peor: la realidad. Las novelas distópicas parecen estar dándole respuestas a los lectores, dice Matt Kelihner en la misma entrevista, y entre los casos cita a 1984 de George Orwell o The Handmaid’s Tale, de Margaret Atwood. Sobre ésta última, se dio a conocer que la autora cambió el final de la historia, escrita hace treinta años, para una versión de audiolibro que será distribuida por Audible. Esto ha llevado a sus lectores a preguntarse si acaso vendrá una séquela. Ojalá. Las novelas distópicas asustan pero, sobre todo, advierten.


El fin del silencio de Juan Ramón Jiménez

El pensamiento y obra de Juan Ramón Jiménez se caracterizan por una obsesión con el silencio. A los lectores de este Nobel les dará gusto saber que su verdadero silencio, el que se selló con su muerte en 1958, se acaba con la publicación de El silencio de oro (Linteo, 2017). Como otras de sus obras, este volumen no había sido publicado en su totalidad, pero hoy llega a las librerías con 36 poemas inéditos, entre muchos otros, de los años que van de 1906 a 1912, una época fundamental en la trayectoria del español.


Fábrica de obras maestras

Un fenómeno de socialización caracterizó a buena parte de la producción literaria francesa del siglo XIX: la lectura en voz alta de las obras en las que trabajaban los escritores, frente a comités de amigos y colegas. Chateaubriand, Hugo, Mérimée, Delécluze, Stendhal, Baudelaire, Flaubert y Mallarmé, son algunos de los autores que “ensayaron” sus libros en estos espacios antes de darlos a conocer al público, en una suerte de rito de iniciación. ¿Qué pasaba en esas reuniones? ¿Quién le leía a quién y por qué? Vicente Laiseney recrea estas escenas literarias en ochenta viñetas, a partir de correspondencia, diarios, artículos periodísticos y más. La dinámica de colaboración dio pie a cenáculos muy poderosos, verdaderas fábricas de obras maestras.

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Théo Van Rysselberghe, Une lecture, 1903