A un año de su fallecimiento, esta serie reúne los grandes temas de Eduardo Chirinos (1960-2016), uno de los mayores exponentes de la poesía peruana contemporánea: el amor, los viajes, el desarraigo. Catorce formas que evocan los catorce alejandrinos de un soneto que se desgajan y desarrollan.

chirinos


Melancholici dicuntur qui uni potiffimum cogitationi
conftanter affixi circa semetipfos aut ftatum
fuum delirant, de cæteris objectis ritè rationantes.
—Boissier de Sauvages, Nosologia Methodica, 1763

 

1
Oír cantar de noche un pájaro. Un pájaro
en las ramas de un árbol cualquiera:
                                                           alerce,
pino, álamo temblón. Ser por esa noche
el pájaro. Sólo por esa noche

la ventana cerrada. La soledad. El viento.

 

2
Una vieja melodía hiere los oídos.
No queremos escucharla, pero
insiste. Llama a nuestra puerta,

dice en voz baja soy un cuerpo
¿por qué no me tocas? y en sueños
la tocamos.
                     Al despertar
se ha ido para siempre. La hermosa 
melodía que creímos olvidada.

 

3
¿Qué mentira se oculta detrás de la verdad
y nos ofrece la belleza?, ¿qué verdad

se oculta detrás de la mentira y nos ofrece
piedad? Piedad. Sólo aguardamos piedad.

Nunca la belleza.

 

4
Piensa que estoy aquí, que nunca
viajé a ninguna parte.
                                   Piensa
que jamás nos separamos, que jamás
te fuiste. Que el esplendor fue nuestro,

nuestra también la oscuridad. Toda orilla
es puente y todo puente un desarraigo.

Una eterna y silenciosa fiesta de amor.

 

5
Si tomo una flor y le pongo tu nombre.
Si tomo tu nombre y le pongo una flor.

Y si me asomo a la ventana y digo
cualquier cosa “eclipse” por ejemplo
o “plenilunio” el cielo se abrirá

en dos como tu nombre. Pero llega
la oscuridad y me deja sus palabras.
Sus viejas y siempre inútiles palabras.

 

6
Falta de tono es falta de armonía.
El pie en falso, el movimiento
esquivo, la rima fácil y engañosa.
                                      
Siempre lo supe:
no hay correspondencias. Todo es
porque no puede ser de otra manera.

La forma que imaginamos con tono,
con pasión, con armonía.

 

7
Llegar a alguna parte no significa
abandonar otra parte.
                                   Arraigar
en un país no cura las heridas
del país que abandonamos.

Balbucear otras lenguas no
nos impide balbucear la nuestra.

La palabra que elegimos
no borra la palabra que ocultamos.

 

8
Una hormiga carga con esfuerzo
una hoja.
               La hoja es enorme
y multiplica su tamaño. Se trata
de un deber inevitable, de una
obediencia atávica.
                                 Detrás de ella
idénticas hormigas cargan idénticas
hojas. Mañana repetirán el rito,
su razón de ser que ignoro.

Pronto cumpliré cincuenta años.
Pienso en la hormiga.
En su ciega danza hacia la muerte.

 

9
Nunca te lo dije. Después de
tantos años lo confieso: soy la morsa.
                                           
De noche, mientras duermes, viajo
aguas arriba. Mis colmillos rompen

el hielo azul del ártico, mis bigotes
anuncian la dirección del viento,
el lugar exacto de mi presa:
                                             un pulpo,
un cardumen  asustado, un narval viejo.

Mañana, cuando despiertes,
me hallarás tendido bajo el sol.
Los ojos abiertos, comidos por los pájaros.

 

10
¿Alguna vez te preguntaste si el espejo
no invertía las formas del placer? A veces

puedo verme en tu mirada. Sólo entonces
vuelvo a ser quien era: sola en mi caballo,

la  infinita llanura al frente. La brisa
del mar negro a mis espaldas.

 

11
La página donde Beatriz muere cada
noche. Los pechos de Helena en las
manos de Paris. El pañuelo envenenado

de Desdémona. El canto de la alondra.
Los atardeceres de Ovidio en Tomi.
Las mañanas sin luz del prisionero.

La noche que se va sin decir nada.

 

12
Un galeón cuelga entre las ramas
de una selva indiferente.
                                       Un muchacho
se asfixia bajo el peso de la mujer
pelirroja. En Malmö un caballero

juega ajedrez con la muerte. En París
una muchacha traiciona por amor
a su amante. En Alaska un vagabundo
simula un ballet con tenedores
y con panes (¿recuerdas esos panes?)

Y se queda dormido sobre la mesa fría.

 

13
El mundo envejece.
Los viejos poetas cantaron las flores,
los rayos de sol, las hojas secas, el ardor
siemprevivo de la nieve.
                                         Pero un día
decidieron callar. O cantar otras cosas:
el rubor de tus mejillas, el dolor

de los placeres, la hondura del silencio.
La máquina absurda y ciega de la historia.

Y el mundo envejece. Mira las flores,
los rayos de sol, las hojas secas, la nieve.

 

14
El entusiasmo atroz de la serpiente, el
miedo del ratón en el tintero. No lo sabes.

Cada noche la oscuridad borra tus palabras
y acrecienta el deseo. Nadie lo sabe.

El ratón ama a la serpiente y la serpiente
sueña aturdida como el mar. Como tus ojos.

 

Eduardo Chirinos
Poeta, investigador y ensayista. Autor, entre otros, de Abecedario del agua, Mientras el lobo está y Medicinas para el quebrantamiento del halcón y Nueve miradas sin dueño. Ensayos sobre la modernidad y sus representaciones en la poesía hispanoamericana y española.