Los dibujos de Rimbaud, más Neruda en francés y la guerra de Kipling en esta entrega

Rimbaud dibujante

La casa de subastas Sotheby’s nunca deja de provocar nuestros sustantivos ahorros: el 8 de febrero se puso en venta un cuaderno de 1865 titulado Les plaisirs du jeune âge (Los placeres de la infancia) con siete dibujos originales de, bombos y platillos, Arthur Rimbaud. Hagan sus cuentas, Rimbaud tenía diez años cuando garabateó estas figuritas y autografió el contenido con su temprana visión profética. Se trata, más bien, de un nuevo género velado al público: la caricatura. Sus personajes, ondulantes y parlanchines, aparecen en distintas escenas cotidianas: el trineo, el columpio, ir a misa, labores de jardinería y un extraño asedio en el que los de arriba arrojan piedras, pan o papas a los de abajo. Para algunos comentaristas franceses “aquí aparece ya el universo psíquico de un joven poeta que observa de manera crítica el mundo a su alrededor”. Claro. El monto ganador fue de 118 mil euros. Ya lo saben, pongan a sus niños a dibujar… uno nunca sabe.

Inéditos de Neruda en francés

El poeta Jacques Ancet (Lyon, 1942) acaba de ganar el premio Roger Caillois por su traducción de Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos (Tes pieds je les touche dans l’ombre, ed. bilingüe, Seghers, Paris, 2016, 168 pp.): una serie de poemas que la Fundación Neruda exhumó en 2014 (publicados por Seix Barral) y que habían escapado al trabajo de revisión de Matilde Urrutia. Por mera casualidad o atino comercial son, de nuevo, veintiún poemas escritos entre 1956 y 1973. Si volviéramos al debate sobre la imposibilidad de traducir poesía, debemos reconocer que no hay nadie mejor que otro poeta para crear versiones y traslaciones en su propia lengua. La labor de Ancet para difundir la poesía en lengua española en Francia es una de la más generosas y completas de nuestros tiempos: ha traducido, entre otros, a Vicente Aleixandre, Borges, Cernuda, Quevedo, Gamoneda, Gelman, Pizarnik y Villaurutia. Ver “Contra el teléfono”, poema diario del 17 de febrero 2017.

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Kipling en las trincheras

Como Yeats, Salomón de la Selva, Céline o Apollinaire, Rudyard Kipling (1865-1936) también presenció la guerra que llevó la muerte y la destrucción tecnificadas a la cúspide de la barbarie humana. Acaban de aparecer, en España, sus Crónicas de la primera guerra mundial (con prólogo de Ignacio Peyró y traducción de Amelia Sánchez de Villar, Fórcola, 2016). En 1915, su hijo John desaparece en el frente occidental. Rudyard sigue escribiendo los horrores de la guerra en artículos periodísticos (incluidos en The new army in training, France at War, Sea Warfare o The War in the Mountains), cuentos (“Tales of ‘15”) y poemas (“Epitaphs of War”). El epitafio en la tumba de su hijo resume así la guerra: “Porque nuestros padres mintieron”.

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Retrato de Kipling por Eliot and Fry