A días de que deje la presidencia, recordamos una de las herencias más reconocidas de Obama: cómo defendió la práctica médica y el medio ambiente desde las revistas arbitradas.
The world is what it is;
men who are nothing,
who allow themselves to become nothing,
have no place in it.
A bend in the river. V.S. Naipaul
A Barack Obama la lectura le da la posibilidad de ponerse en los zapatos del otro. De ahí que el inicio de A bend in the river se le quedara grabado en la memoria. Además, como le dijo a The New York Times en una entrevista publicada este mes, leer le permite desacelerar y obtener perspectiva.

En esa misma entrevista, Obama confiesa que la lectura le ha dado la capacidad autodidacta de la escritura, lo que explica facultad discursiva. Basta con escuchar sus pronunciamientos públicos para detectar que se trata de un hombre culto, fluído en ideas, con reflexiones que se extienden a distintas audiencias y capaz de establecer una conexión íntima con un público objetivo.
Las plataformas mediáticas en las que se ha expresado, que van desde las presentaciones frente a cientos de personas hasta los artículos científicos publicados en revistas arbitradas, son las que han legitimado sus palabras. Incluso antes de llegar a la presidencia, Obama tenía claro que el conocimiento científico es un buen repositorio de los datos duros.
Antes de Obama un par de presidentes estadunidenses ya habían sido autores de comentarios en revistas científicas. Pero él fue el primero en escribir un artículo científico —que se diferencia de los comentarios por presentar evidencia basada en la experiencia—, y desde entonces lo ha hecho con creces. Tanto es así que en un recuento realizado por el Centro de Investigaciones Pew, en donde se enumeran a los artículos científicos más discutidos en 2016, se obtuvo que el presidente es el autor del artículo científico que ocupa el primer lugar en el ranking, con un valor de atención que casi duplicó al del segundo lugar de la lista. De los campos de estudio que más impacto tuvieron destacan el universo, la evolución, y uno de los puntos centrales en la gestión Obama: la política del cuidado de la salud.
En el artículo mencionado, publicado en su último año de gobierno, Obama da evidencia a favor del Affordable Care Act, ACA, también llamado Obama Care, el cual presentó en 2008 en un comentario en la revista Journal of the American Medical Association .
Con evidencia se muestra que gracias al ACA, la tasa de individuos sin seguro médico en Estados Unidos se redujo en un 43% entre los años 2010 y 2015, lo que implica un cambio de 49 millones a 29 millones de personas. Los datos, además de demostrar que los beneficios han apoyado al sector público de manera directa, también muestran haber sido provechosos para el privado; la tasa de condiciones médicas adquiridas en los hospitales —como infecciones o eventos por medicamentos— se ha reducido en un 17%; además, el número de pacientes que vuelven a ser internados en los 30 días después de haber sido dados de alta cambió de un 19% a un 17.8% en cinco años. En general, la evidencia muestra que el ACA fue provechoso para desacelerar el aumento de los costos y traer mejoras en la calidad del cuidado de la salud.
Luego de enumerar los aprendizajes obtenidos por la implementación del ACA, y de mencionar algunas acciones en su detrimento que ya comienzan a ser implementadas por los Republicanos, Obama sostiene que la continuación de uno de sus más grandes proyectos traería grandes beneficios a largo plazo.
Sin embargo, no es sino hasta un artículo publicado también en la Journal of the American Medical Association (2017), en donde Obama le pone nombre al líder Republicano que busca eliminar el ACA. Desde el primer párrafo es clara la razón por la cual Obama busca defender uno de sus logros presidenciales más grandes en una revista científica: “Lo que los últimos 8 años nos han enseñado es que una reforma del cuidado de la salud requiere un acercamiento cuidadoso, basado en la evidencia, motivado por lo que es mejor para los estadunidenses”.
A través de argumentos sostenidos con datos duros —como que nunca antes tantos estadunidenses habían tenido un seguro médico, o que el ACA ha desacelerado los costos de la salud a una fracción histórica y mejorado la calidad del cuidado para los pacientes—, Obama señala que los políticos deben desarrollar un plan que se sostenga sobre lo que funciona antes de deshacer al anterior. “Este enfoque de ‘eliminar antes, y reemplazar después’ es, simplemente, irresponsable”.
Los resultados de desechar los esfuerzos, señala en este artículo, traerán distintas consecuencias: las compañías aseguradoras evitarán participar en el mercado asegurador para el siguiente año; las prácticas médicas dejarán de apostar por aquellas que son novedosas; los pacientes con condiciones preexistentes perderán sus beneficios e incluso se alcanzará una cifra de personas sin seguro mucho más grande que la que existía antes del ACA (esto de acuerdo con datos de un análisis realizado por el Urban Institute). Finalmente, concluye que “los políticos deberían acatar el juramento médico: primero, no hagas daño”.
La salud fue, sin duda alguna, una de las banderas que llevaron a Obama a ocupar la presidencia. Y también para esto utilizó a los artículos científicos como plataforma. En mayo de 2006, cuando era senador, publicó un artículo en New England Journal of Medicine, en coautoría con la entonces también senadora Hillary Clinton. A pesar de que el argumento central de este trabajo era la necesidad del mejoramiento de la seguridad del paciente, el discurso gira en torno a una política incluyente, en la que se asegure la generación de un sistema que provea prácticas médicas de calidad para los más. La semilla de lo que evolucionaría en el ACA fue presentada en un artículo científico, en una revista de medicina prestigiosa. En éste, Obama y Clinton hablaban del National Medical Error Disclosure and Compensation (MEDiC), un proyecto de ley para otorgarle dinero y asistencia técnica a los médicos, hospitales, aseguradores y al sistema de salud para la implementación de programas que aseguraran la revelación de información de manera confidencial, así como un manejo adecuado de las indemnizaciones otorgadas a los pacientes y a sus familias. Los autores demostraron que MEDiC se basa en “acercamientos que protegen a los pacientes y a los médicos, mientras se mejora la calidad del cuidado de la salud”, además de reducir los costos administrativos y legales de todos los actores involucrados en el sistema sanitario.
Junto con las políticas en torno al cuidado de la salud, la protección del medio ambiente fue también un bastión importantísimo en la administración Obama, y que también defendió en una revista arbitrada —Science—, ante la inminente llegada de un reemplazo que niega la existencia del cambio climático.
En el artículo publicado a once días del pase de la estafeta, Obama sostiene con evidencia cuatro argumentos por los que la tendencia hacia el uso de energías limpias es irreversible. Primero, da cuenta de que la economía de una nación puede crecer sin que se vea comprometida la reducción de las emisiones contaminantes a la atmósfera. De hecho, demuestra que desde 2008 y hasta 2015, la nación a su cargo presentó reducciones de dióxido de carbono en un 9.5%, mientras que la economía creció más del 10%. Segundo, muestra que el sector privado se beneficia por la reducción de producción de gases de efecto invernadero: General motors, por ejemplo, busca reducir el uso de energía en un 20% para el 2020. Tercero, el mercado está forzando a la industria hacia un sector energético limpio. Si tomamos en cuenta que el costo de la energía renovable se ha abaratado de manera precipitada entre 2008 y 2015, o que, por ejemplo, para el 2015 el 12% de la energía utilizada en Texas provino del viento, comprenderemos que empresas como Google están planeando que el total de sus operaciones sean cubiertas por energía renovable al finalizar el 2017. Cuarto y último, muchas naciones se comprometieron con el Acuerdo de París, en 2015, a generar políticas climáticas. En este último punto, subraya el peligro de que Estados Unidos incumpla su parte pues, de hacerlo, abriría la puerta a otros países de actuar igual.
A estos argumentos se suman distintas acciones emprendidas por el mandatario en torno al cuidado del medio ambiente. Por ejemplo, en 2016, Obama declaró al Monumento Nacional de Papahanaumokuakea como la mayor área protegida del planeta, luego de haberse encargado de cuadriplicar el tamaño de la zona. También, en su último movimiento hacia el cuidado del medio ambiente, entregó 500 millones de dólares al Fondo Verde del Clima, el cual busca ayudar a los países en desarrollo para que abonen con la mitigación de los efectos del cambio climático y logren adaptarse a éste (es importante destacar que Estados Unidos se comprometió a dar un total de 3 mil millones de dólares, por lo que aún falta el pago de 2 mil millones restantes).
A pesar de que Obama enfrentó innumerables negativas políticas en la implementación de sus proyectos novedosos, en el ámbito de la salud y de la protección del medio ambiente habrá de ser juzgado y recordado como un tomador de decisiones interesado en el conocimiento científico y su evidencia, para generar resoluciones audaces e inteligentes.
Sofía Flores
Maestra en comunicación de la ciencia por la Universidad de Sheffield, Inglaterra.
Biblografía:
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Slezak, M. (2017) Barack Obama transfers $500m to Green Climate Fund in attempt to protect Paris deal. The Guardian. [En línea] (Revisado el 17 de enero de 2017).