Bailarina

Bailarina (Francia, 2017)
(Ballerina)
Directores: Eric Summer, Éric Warin
Género: Animación
Guionistas: Carol Noble, Eric Summer, Laurent Zeitoun
Voces: Elle Fanning, Dane DeHaan, Maddie Ziegler

bailarina

Las historias de superación resultan muy inspiradoras y más si pueden convencer a una niña de que no importa su origen o circunstancias, si lo desea, puede hacer que sus sueños se hagan realidad. Esta es la premisa de Bailarina, en la que, como su nombre lo indica, la mayor ilusión de Félicie es convertirse en bailarina.

Félicie no ha tenido una vida fácil, al igual que la mayoría de las heroínas de Disney, creció sin el afecto de sus padres, con una vida modesta y viviendo en el campo; solo tiene un amigo, Víctor, quien desea convertirse en inventor con el mismo ahínco con el que desea ayudar a su amiga a realizar su sueño, por ello, viajan a París, sede de la renombrada Ópera de París, donde se encuentra la escuela más prestigiosa de baile.

Como en toda buena aventura, las cosas se complican y Félicie tendrá que ingeniárselas sin su joven amigo para ingresar al ballet de la ópera, aunque con la ayuda de una empleada del lugar: Odette. El nombre resulta un homenaje a la protagonista de El Lago de los Cisnes, princesa que por un hechizo es convertida en cisne. Aquí, Odette también fue transformada, pues una lesión la hizo perder movilidad en una pierna, además de la oportunidad de continuar su carrera como bailarina.

Muy al estilo de lo que ocurre en Karate Kid, o Rocky, Félicie deberá trabajar muy duro para alcanzar su sueño: barrer, limpiar, trapear, mejorar su equilibrio y condición para poder permanecer en las clases de baile del prestigioso instructor de la ópera y así ganarse un lugar en el reparto de El Cascanueces, meta que no estará exenta de dificultades, y antagonistas.

La animación de Bailarina es una de sus mayores virtudes, no sólo en las secuencias de baile —para las que se contó con la asesoría de bailarines profesionales— sino por el cuidado diseño de producción que nos traslada a la capital francesa de finales del siglo XIX donde, gracias al detalle de las calles, la comida, las luces y la gente, nos podemos sentir en un verdadero paseo parisino.

Bailarina es una película sencilla, sin un enorme estudio detrás y claramente predecible, sin embargo se disfruta cada momento. Aún adivinando que seguramente la odisea de Félicie tendrá un final feliz, esta es una historia que inspira y que hace sonreír: por el niño que todos llevamos dentro, por todos los niños que tuvieron un sueño, y sobre todo, porque hay pocas cosas tan satisfactorias como bailar sin que nada más en el mundo importe.

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Publicado en: Cine