La vida secreta de tus mascotas

La vida secreta de tus mascotas
(The Secret Life of Pets)
Directores: Yarrow Cheney, Chris Renaud
Género: Infantil
Guionistas: Cinco Paul, Ken Daurio y Brian Lynch
Voces en español: Natasha Dupeyron, Mónica Huarte, Chumel Torres y Eugenio Derbez

mascotas

Los primeros minutos de La vida secreta de tus mascotas son perfectos; son todo lo que la película debería ser: una mirada a cómo transcurre la vida de un grupo de perros, gatos y aves –mientras no están con sus dueños–, en la siempre hermosa ciudad de Nueva York.

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El protagonista: Max (voz del cómico de stand-up colombiano Andrés López), es un perro muy afortunado porque cuenta con el amor, compañía y cuidados de Katie (Natasha Dupeyron); a su vez, tiene la amistad de un grupo de caninos: Gidget (Mónica Huarte), Buddy (Chumel Torres) y Mel (Jesús Guzmán). Todo sucede con normalidad hasta que Katie decide adoptar a Duke (Martín Campilongo), quien al estilo de Buzz Lightyear en Toy Story, viene a amenazar el status quo de Max y robará el cariño de Katie, así que Max decide tenderle una trampa.

Es a partir de ese momento, en una persecución en el parque, que la película (al igual que los protagonistas), pierden el rumbo, pues todo lo previamente construido -y la vida secreta de las mascotas-, deja de ser el foco para ahora centrarse en la historia de un diabólico (casi psicótico) conejo: Snowball (Eugenio Derbez).

Snowball está resentido por haber sido abandonado, así que forma una especie de secta en la que los animales desean cobrar venganza de los sí tienen dueño. Obviamente, Max y Duke intentarán impedirlo.

El solo título de esta película daba para un montón de historias, además de incontables escenas entrañables. ¿Qué hacen las mascotas cuando las dejamos solas? ¿Qué harían, si pudieran elegir, cada día? ¿Qué música les gusta? ¿Cuáles serían sus conversaciones? ¿Qué es lo que realmente piensan de sus dueños? No obstante, el trío de guionistas conocido por trabajos como The Lorax, Despicable Me 2 y próximamente Despicable Me 3 deciden enfocar la trama en la batalla entre las “mascotas buenas” (porque tienen casa), de las “malas” (porque fueron abandonadas).

Esta contienda representa ya un problema, pues aunque se redimirán, y unirán, más adelante, ningún animal debería ser antagónico solo por no tener hogar (ni siquiera es su culpa). Pero en la película este bando está tan estereotipado como los villanos que sus miembros lo aparentan: un cerdo con tatuajes y argollas en la nariz, un espantoso gato sin pelo o un robusto perro con bozal. Ah, y no viven en Manhattan, sino en Brooklyn.

Sabemos que esta película es ficción, pero el mensaje para los niños no parece ser el correcto: los animales de la calle son malos y crueles, mientras que la realidad es que estos son tan buenos como cualquier otro, y que, con el cariño y cuidados necesarios, estarían completamente agradecidos de tener un hogar.

Técnicamente la película, producida por Illumination Entertainment, alcanza buenos niveles de animación; y, al igual que en Minions, el humor está incluido y los niños pasarán un buen rato; sin embargo, películas como Shaun the Sheep, Inside/Out, Zootopia y casi todo lo que ha hecho Pixar, han demostrado que las cintas infantiles pueden ser mucho más que entretenimiento, pueden ser entrañables e incluir mensajes positivos que los niños quieran llevar a su vida diaria.

Max y Duke se pierden en una jungla de personajes secundarios, y aunque sus amigos intenten rescatarlos, nadie parece poder salvar una película que tenía todo para ser grandiosa y que termina resultando olvidable. Si se desea conocer más a nuestras mascotas, sugiero pasar un día con ellos en el parque. Será más memorable.

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Publicado en: Cine