Rumbos paralelos
(México, 2016)
Director: Rafael Montero
Género: Drama
Guionista: Sharon Kleinberg
Elenco: Ludwika Paleta, Iliana Fox, Arturo Barba, Michel Brown y Fernanda Castillo
¿Quién es la verdadera madre, la que engendra o la que cría? A ese dilema se enfrentan Silvia y Gaby, pues luego de que la primera necesita un transplante de riñón para su hijo, se entera que no es la madre biológica, pues intercambiaron a sus bebés al nacer.
Con esta premisa, la película de Rafael Montero, quien lleva más de 40 años haciendo cine y tiene en su haber trabajos como Crimen perfecto y Cilantro y perejil, llega a las salas mexicanas con dos actrices consagradas de la televisión: Ludwika Paleta e Iliana Fox.
Paleta es una gran elección para este personaje, pues la actriz ha tenido importantes participaciones en teatro y televisión; sólo este año, dio vida a Yolanda Acosta la fuerte protagonista de La querida del centauro, que en teatro ha conmovido al lado de Osvaldo Benavides en Duele, y ahora en esta película se demuestra lista para papeles de mayor rigor y madurez en la pantalla grande.
A la par, Fox, quien tiene en su haber proyectos como Bienes raíces, A corazón abierto y Caminos de Guanajuato, además de la taquillera Km 31, da vida aquí a una madre joven, adinerada, y dispuesta a todo con tal de recuperar a su verdadero hijo.
El dilema de la película se intensifica cuando al enterarse del error, Gaby (el personaje de Paleta) se niega a entregar a su pequeño, después de todo, lo ha criado como madre soltera por 10 años; sin necesidad de tener lazos consanguíneos, ha trazado una verdadera relación de madre-hijo. El guión de Sharon Kleinberg arroja entonces una pregunta que cualquiera dudaría en contestar: ¿intercambiaríamos a un hijo que creíamos propio por nuestra verdadera sangre?
Si como público el dilema es difícil, también resulta complicado en la ficción, por lo que Gaby y la pareja conformada por Silvia y Armando (Brown), continuamente se debatirá entre la razón y el sentimiento.
Además de las actuaciones adultas, la cinta suma los talentos de dos jóvenes: Santiago Torres (que interpreta a Diego) y Julián Fidalgo (Fer); ambos logran hacer una buena mancuerna con sus respectivas “madres” y lograr transmitirnos el miedo y la incertidumbre que se podría experimentar en una situación tan dolorosa e inusitada como esta.
Desafortunadamente, Rumbos paralelos no cuenta con demasiados giros, el conflicto decae y no resulta tan eficiente, o conmovedora, como una cinta de trama similar: Like Father, Like Son, del japonés Hirokazu Koreeda, que ganó el premio del jurado en Cannes, en 2013.
También, el final de Rumbos paralelos llega repentino y no termina de cerrar del todo las interrogantes planteadas por la historia; sin embargo, el melodrama de Montero en sí es eficiente al lograr que como público conectemos con sus personajes y sobre todo en cuestionarnos lo que haríamos en una situación similar. La respuesta podría encontrarse en el corazón… o en el cine.