El ciclo de danza contemporánea Otras Corporalidades que alberga el Teatro de la Danza hasta el 22 de mayo, reúne el trabajo de ocho artistas escénicos que dialogan entre sí desde distintas formas de entender la experimentación coreográfica.

danza

Fotografía: Rodrigo Valero-Puertas.
http://otrascorporalidades.tumblr.com

Si bien las obras no se parecen, ni pretenden hacerlo en principio, las unen muchas cosas de las que se puede esperar un diálogo en el escenario. En particular, es clara una búsqueda por lo cercano que ha llevado a estos coreógrafos a presentarse como disidentes de los grupos o compañías establecidos. Como dice Nadia Lartigue, organizadora del ciclo, este es un fenómeno mundial, que “está permitiendo una serie de cruces de información que en la época de las ‘grandes compañías’ era más complicado. La carrera por el reconocimiento institucional ya no parece ser primordial para muchos de nosotros”. Las razones de esto pueden ser múltiples: desde el olor a naftalina de las compañías extistentes, hasta la burocracia que hace del proceso de pedir apoyos un estorbo para la creación. Pero además, están las ganas de crear desde lógicas auténticamente colectivas que no surgen de forma natural del simple trabajo en grupo. “En algunos casos, las compañías reproducen estructuras jerárquicas que responden al deseo de uno, y mantiene al resto en la precariedad. Sería maravilloso poder trabajar colectivamente y lograr un sustento económico real”. Pero eso rara vez es cierto, si hay colectivos que sobreviven, “es porque sus integrantes están haciendo miles de chambas por fuera para poder pagar la renta. El hecho de que estos trabajos sean a veces individuales, en realidad está lleno de colectividad. Se apoyan unos a otros, y buscan respuestas críticas de los colegas”, dice la también coreógrafa.

En el caso de Otras corporalidades, la creación conjunta se nota particularmente en la interdisciplina de muchas de las obras. Por ejemplo, el artista visual Rodrigo Valero-Puertas ha creado una pieza con Tania Solomonoff y Anaïs Bouts que explora narrativas abstractas, que se basan en “la contemplación, la transformación del espacio y la duración de la acción” titulada Resistencia en silencio. Por su parte, Bajando Cambios de Ricardo R. Rojas y Movimiento Multiparche, la trilogía del proyecto Amplio espectro creado por Portentum, Mol y Trash, y las piezas unipersonales Under Construction de Marta Sponzilli y DES_NUDO de Melva Olivas Durazo, integran elementos sonoros que son portagónicos. En las últimas dos, éstos incluso participan del escenario junto con las intérpretes.

Otra reflexión que se adivina en todas las piezas, que no es siempre inherente a la danza –aunque parezca extraño–, es la reflexión sobre el cuerpo. Articulación y resistencia entre cuerpos; cuerpos que son observados y no lo saben aunque se mueven con cautela como el de Esthel Voglig (muestra aquí); la imagen y el uso de cuerpo que pueda suscitar; los olores, texturas y sonidos de otros cuerpos como en la obra de Manuel Estrella. Pero también cuerpos objetivizados, que Melva Olivas explora en las mujeres presas de roles preestablecidos y juegos de poder, y frente a los cuales es “urgente la necesidad de plantearse mecanismos para crear nuevos modos de producir cuerpos; imaginarnos un cuerpo colectivo, extenso y visible”.

También vemos a la ciudad (y al país) en el que existen estos cuerpos y que existe entre los cuerpos. La pieza presentada por Marta Sponzilli se centra en la Ciudad de México y en las huellas que deja en términos corporales (aquí una muestra). Como nos informa Lartigue, el trabajo de Sponzilli surge de una residencia artística en la que ella, como italiana, “generó una colección de objetos referentes a su experiencia de esta ciudad, y decidió jugar a generar atmósferas entre los objetos, el trabajo sonoro de Taniel Morales y su propio cuerpo”. Se trata, pues, de una mirada de México desde fuera, que “más allá del folclor, muchos de nosotros ya no nos atrevemos a tocar por miedo a resultar ochenteros… Creo que su búsqueda fue genuina, y eso lo considero muy valioso y atemporal”. Pero a la pregunta de si hay algo identificable en el conjunto de las piezas que hable de México como coordenada desde la cuál producir obra coreográfica, Lartigue responde que las piezas de Otras coporalidades no lo hacen de manera literal ni específica pero ella percibe en las piezas “un elemento muy local”, que se relaciona con la necesidad inminente de hablar del cuerpo y los cuerpos en México, lo cual inevitablemente las contextualiza. “Lo que aquí se presenta no responde a ningún tipo de espectacularidad. Invitan a mirar dentro de los cuerpos, a sentir lo que ellos sienten, a habitar el espacio que ellos habitan. Creo que eso también es hablar de México: como una urgencia llena de sutilezas, delicada, quebradiza”. Se trata de piezas que quieren “ampliar nuestras capacidades perceptivas y propioceptivas. Mientras el Circo del Sol ‘habla’ de México, nosotros hablamos desde aquí”.

Y “aquí” son esos ocho proyectos de artistas escénicos que confluyen en un intento para crear un “espacio de legitimación para coreógrafos que no se sienten representados por el ‘gremio de la danza contemporánea’” que existe en este país. A este se enfrentan reflexionando y cuestionando desde la escena qué lugar debe tener el cuerpo somático en nuestra cotidianidad. Tanto los coreógrafos más experimentados, como aquellos que inician sus carreras, tienen el ánimo de juventud que resulta del “interés en la experimentación, ese ejercicio constante de seguir siendo curiosos, de abordar la creación coreográfica desde un lugar frágil”, como lo describe Lartige. Ni individualmente, ni reunidos parecen buscar certezas, “más bien intuyo que parten de preguntas, y proponen situaciones escénicas más parecidas a las de un ensayo literario que a las de un poema. No creo tampoco que eso le reste un potencial poético a sus piezas, pero me parece que éste llega en una segunda instancia”, dice la organizadora. Tomando en cuenta las limitaciones de tiempo y presupuesto, las piezas seleccionadas lo son también por la posibilidad de dialogar entre sí: “Se afectan unas a otras en su conjunto”.

Desde el Teatro de la Danza, el único espacio del INBA para presentar danza, Otras corporalidades contribuye a resignificar y transformar al mundo de la danza en México, que está lejos de mantenerse inmóvil. Sobre todo si uno ve de cerca.

Funciones, fechas y costos del ciclo.