Habiendo recorrido sumariamente las 36 novelas de Philip K. Dick, ofrecemos ahora un repaso de todos y cada uno de los cuentos de este autor que revolucionó un género y, de paso, transformó en buena medida nuestra forma de entender el tiempo, el espacio, el mundo.

Nunca confíes en el artista. Confía en el relato. La función correcta
de un crítico es la de salvar al relato del artista que lo creó.
—D.H. Lawrence

Un autor de ficción especulativa, en años recientes, se quejaba de que parecía imposible concebir una idea nueva en ciencia ficción, porque al revisar los cuentos de PKD resultaba que él ya la había contemplado. Esta aseveración es relativamente cierta.

Retrato dibujado de Philip K. Dick, de Pete Welsh, con licencia de Creative Commons.

Cabe recordar que PKD inició su quehacer literario escribiendo novelas realistas sobre la vida en California durante los años 50, 60 y 70. Ante el rechazo de editores, encontró una modesta veta remunerativa en las revistas populares de ciencia ficción, género literario al que hoy debe su merecida fama internacional y que practicó tanto en novela como en cuento. La siguiente lista revisa en orden cronológico los 121 cuentos canónicos del autor.1

1952

Beyond Lies the Wub (“Más allá yace el wub”)
Primer cuento de PKD publicado en la revista Planet Stories. En Marte, hay que cuidar lo que uno come. Relato espléndido sobre alteridad extraterrestre: un ser porcino, amable y pacífico, “adicto a formas de relajamiento”, que discurre sobre Homero y La Odisea, y que posee poderes únicos. En este cuento Dick abrió fuego con un tema que sería obsesivo para él: la apropiación.

The Gun (“El cañón”)
Plantea peligros de máquinas “pensantes”, en este caso los robots, todavía no  androides (robots con forma humana).

The Little Movement (“El pequeño movimiento”)
Asombrosa anticipación de Toy Story 3, incluyendo ositos y puerquitos, y un niño enterado de que sus juguetes tienen vida propia. En Dick, muchas veces, los “estereotipos adorables” son más bien amenazantes y siniestros.

The Skull (“La calavera”)
Enredo clásico de viaje en el tiempo, al estilo del rey Edipo, quien descubre que él mismo es el asesino que todos buscan. Aborda temas que después serán frecuentes: mesianismo versus totalitarismo, realidades paralelas, orden de causa y efecto, o la ausencia de ambos.

1953

The Builder (“El constructor”)
Cuento con resonancias bíblicas que quizá solo entienda cabalmente quien haya vivido la paranoia social estadounidense de los años 50, cuando la amenaza de una guerra nuclear era una posibilidad real, soterrada o abiertamente angustiante.

Colony (“Colonia”)
En un lejano planeta, aparentemente paradisíaco, objetos inanimados (microscopios, toallas) adquieren vida, agresiva y letal. Aparece en PKD la “paranoia de las cosas”. Una cruelmente diezmada tripulación exploradora tiene que esperar una nave de rescate en traje de cumpleaños: ya no es posible confiar en prenda de vestir alguna. PKD experimenta con finales de pesadilla, y pronto alcanzará cumbres insospechadas.

The Commuter (“El viajero”)
A un vendedor de boletos de tren le piden pasajes a un pueblo que no figura en ningún mapa; descubrirá el secreto de un “portal” tras del cual cambia su psique y el tejido mismo del espacio-tiempo.

The Cookie Lady (“La señora de las galletas”)
Más terror que CF, trazado con tiernas pinceladas, en un típico suburbio de clase media baja. Para PKD —como para Ray Bradbury— los niños serán personajes viables, para bien o para mal.

The Cosmic Poachers (“Los cazadores furtivos cósmicos”)
CF tradicional con un tipo de final sorpresa bastante visto. El toque PKD presente, sin embargo, en los diálogos de mandos militares que no entienden que no entienden hasta que es demasiado tarde.

The Defenders (“Los defensores”)
Tras una guerra nuclear, estadounidenses y soviéticos son engañados por capitalistas y especuladores que “controlan” la realidad. Del cuento surgiría la novela La penúltima verdad.

Expendable (“Prescindible”)
En el marco de una guerra entre bandos de insectos que remonta millones de años atrás, los bichos preparan la conquista de un rincón suburbano. La idea de este cuento, hilarante y terrorífico, le vino a Dick cierta vez que imaginó que una mosca se reía de él.

The Eyes Have It (“Los ojos lo tienen” o “Está en los ojos”)
Un juego lingüístico que explora lo que un burócrata agotado del capitalismo tardío podría imaginar al escuchar expresiones como “Le dio su corazón”, “Le entregó su mano”, “Volvió a perder la cabeza”. Literalidad como función de locura y pesadilla.

The Great C (“La gran C”)
Semilla de la novela Deus Irae, escrita con Roger Zelazny.
En un mundo postapocalíptico, la humanidad ha olvidado conocimientos científicos de nivel primaria. Un pueblito envía a un joven cada año con tres preguntas para la monstruosa computadora que originó el holocausto, y que lo sacrificará vivo si no las contesta correctamente: ¿de dónde viene la lluvia? ¿Por qué el Sol no se cae del cielo? ¿Cómo se creó el mundo?

The Hanging Stranger (“El ahorcado desconocido”)
Otro tropo dickiano: el individuo que ve algo que sus congéneres no perciben: un ahorcado. La Tierra ha sido invadida, y el ahorcado es un ardid para detectar a quienes no han sido “apropiados”.

The Impossible Planet (“El planeta imposible”)
Una anciana soñadora de más de 300 años de edad insiste en contratar una nave espacial para viajar a un mítico planeta llamado Tierra.

Impostor o Imposter (“Impostor”)
Filmado con muy parcial acierto (Gary Fleder, 2002). PKD trabajará muchas variantes de este tema: el androide o robot que no sabe que lo es, que se cree humano.

The Indefatigable Frog (“La rana infatigable”)
Paradojas clásicas de Zenón de Elea, en un acerbo duelo por comprobar lo incomprobable entre profesores universitarios. No es de los cuentos más afortunados de Dick.

The Infinites (“Los infinitos”)
Un fenómeno cósmico inexplicable genera un salto evolutivo equivalente a millones de años en un trío de viajeros interestelares. El detalle incómodo es que la radiación transformadora afectó primero, y con ventaja, a los hámsteres que viajaban con los cosmonautas.

The King of the Elves (“El rey de los elfos”)
Un hombre de a pie trasciende su modesta condición para ayudar a elfos contra troles. Relato fantástico inusual para Dick. Derechos adquiridos por Disney. Si algún día se concreta la película, quizá será una que no habrá que perderse.

Martians Come in Clouds (“Los marcianos llegan en nubes”)
La invasión extraterrestre es cosa de todos los días en un pueblito (y el mundo entero). Ni adultos ni niños entienden que los etéreos marcianos son amigables e inofensivos. Una intrincada trama moralista.

Mr. Spaceship (“Sr. Nave Espacial”)
Una idea común en la CF de los años 40 y 50: un cerebro humano integrado a una nave espacial. Plantea un reinicio de la especie humana con una nueva pareja primordial. PKD pregunta si la guerra es una pulsión ineludible del Homo sapiens o bien resultado de su desarrollo cultural.

Out in the Garden (“Allá en el jardín”)
De cabeza la mitología griega, entre horror interespecies y humor estilo Groucho Marx: el mito de Leda y el cisne. Aquí ella se llama Peggy y él, un pato arisco, Mr. Franklin. Y el marido cornudo, como el lector, navega entre sospechas y pasmo.

Paycheck (“Cheque de paga”)
Filmada con el subtítulo Recuerda el futuro (John Woo, 2003), diluye una idea novedosa de PKD con acción policiaca. En el cuento, a diferencia de la película, el secreto empresarial que le ocultan al protagonista son los preparativos de una revolución contra el estado totalitario.

Piper in the Woods (“Flautista en el bosque”)
Variante de “El Flautista de Hamelin”. En otro mundo, cosmonautas quedan convencidos de que son plantas. PKD ya es experto en finales desconcertantes, o al estilo Chéjov, de los cuentos “sin final”.

Planet for Transients (“Planeta para viajeros en tránsito”)
El planeta es la Tierra, y quienes transitan son una minoría humana. Guerra atómica, el invierno nuclear resultante y la ubicua radiactividad producen insólitas mutaciones en la mayoría de los humanos. Lo viejo normal es lo nuevo anormal.

The Preserving Machine (“La máquina preservadora”)
El doctor Laberinto quiere preservar partituras clásicas, y al insertarlas en una máquina especial de su creación produce animales Wagner, bichos Bach y pájaros Stravinski y Mozart. Otro tema favorito de Dick: en la naturaleza de la criatura está la rebeldía ante su creador.

Project: Earth (“Proyecto: Tierra”)
El futuro de la especie se decide en un juego de canicas. Niños versus simulacros humanos alienígenas que reiteradamente fracasan intentando crear mejores humanos.

Roog (“Ruug”)
El primer cuento que Dick vendió. Se lo compró Anthony Boucher, y serían amigos de por vida. PKD imagina el mundo visto a través de los ojos de Boris, un perro. Los “Ruug” son los empleados municipales que se llevan las bolsas de basura, que para Boris son preciadas reservas de alimentos.

Second Variety (“Segunda variedad” o “Segundo tipo”)
Filmada como Screamers (Christian Duguay, 1995) y con una secuela.  Aquí ya aparecen robots que han adquirido conciencia de sí mismos. Apocalipsis teleológico en el futuro, tras una guerra entre soviéticos y las Naciones Unidas. Una realidad sofocante que se revela a cuentagotas. “El mundo de Jon” será una suerte de continuación.

Some Kinds of Life (“Algunos tipos de vida”)
Eleva a la enésima potencia una sátira inmisericorde que combina neocolonialismo planetario e interestelar con el absurdo de una sociedad de consumo in extremis, concluyendo con la extinción de la humanidad. Alegoría de la demencial necesidad de gadgets y tecnología, más presente que nunca en la actualidad.

Tony and the Beetles (“Tony y los escarabajos”)
El planteamiento básico —y el dilema del niño Tony y sus civilizados amigos coleópteros— podría trasladarse de la colonización extragaláctica de una sociedad de insectos a la realidad genocida del far West, o a la colonización de India por los británicos. Pinta como inescapable la condición del colonialista así como la del colonizado.

The Trouble with Bubbles (“La problemática de las burbujas”)
Cuando la robótica resuelve todas las necesidades básicas de la sociedad, ante el ennui existencial derivado de no haber encontrado vida alguna en el sistema solar, los más pudientes construyen mundos simulados en burbujas cristalinas, para destruirlas después, sin consideración de la minúscula vida real creada en las esferas.

The Variable Man (“El hombre variable”)
Durante una guerra contra Próxima Centauri, los terrícolas, gracias a una “burbuja del tiempo”, rescatan del pasado, de 1913, a Thomas Cole, quien será el “elemento variable” en la ecuación del conflicto y la posible resolución del mismo.

The World She Wanted (“El mundo que ella quería”)
La única “ciencia ficción” en este singular y exasperante relato es la subjetividad humana. Ella insiste que su novio es solo un elemento más de su mundo, y él se esfuerza por demostrar lo contrario. Pienso, luego existo, sí, pero ¿qué tal si lo que piensas no es tuyo? Y, quizás, él y ella son meros elementos de otra ensoñación, pero soñada por… ¿quién?

1954

Adjustment Team (“Equipo de ajustes”)
Filmado como The Adjustment Bureau (George Nolfi, 2011), apenas respeta el marco general original (y el humor negro) sobre una autoridad superior (dios) que organiza y modifica en ocasiones el quehacer humano, ofreciendo una melcochosa historia de amor entre un político y una bailarina. Adaptación fallida de un cuento excepcional.

Beyond the Door (“Más allá de la puerta”)
Podría haber sido un episodio de La dimensión desconocida. El cucú de un reloj integra un siniestro (y mortal) cuarteto con un matrimonio y el amante de la esposa.

Breakfast at Twilight (“Desayuno al atardecer”)
Una maravilla de cuento, aunque en el desenlace feliz (no muy común en Dick), parece que se le olvida el personaje del niño. Un comentario sencillo del pequeño Earl, al final, hubiera redondeado inmejorablemente el relato.

The Crawlers (“Los reptadores”)
Un cuento cruel. PKD podría darle clases de siniestralidad a Villiers de L’Isle Adam: emanaciones radiactivas producen bebés deformados, reptantes, apenas morfológicamente humanos. Son asesinados, abandonados, aplastados cuando cruzan carreteras reptando. Pero son pensantes, poseen empatía, construyen redes kilométricas de madrigueras, aspiran a superarse, conquistarán la adversidad. ¿Qué ocurrirá cuando esta progenie repulsiva, a su vez, empiece a reproducirse?

The Crystal Crypt (“La cripta de cristal”)
Relato policiaco espacial. Marte —colonizado por humanos— y Terra están al borde de una guerra interplanetaria, cuando una ciudad marciana entera desaparece inexplicablemente. Dick maneja con maestría tropos comunes de la era pulp.

Exhibit Piece (“Pieza de exhibición”)
En una futura sociedad totalitaria, un encargado de la sala de un museo que exhibe la vida clasemediera estadounidense de los años 50 descubre un universo paralelo, o quizá solo su propia, profunda, psicosis. Trama típica de los años de la Guerra Fría.

The Father-Thing (“La cosa-papá”)
Un cuento de terror, sobre el que Dick escribió: “Siempre tuve la impresión, cuando era muy pequeño, de que mi padre era dos personas, una buena, una mala. El padre bueno se va lejos, y el padre malo toma su lugar”.

The Golden Man (“El hombre de oro”)
Filmado como Next (Lee Tamahori, 2007), con Nicholas Cage desvariando ejemplarmente como un mutante que puede ver dos minutos hacia el futuro. Lo dickiano del cuento original apenas es reconocible en este típico delirio hollywoodense.

James P. Crow
Jim Crow, figura folclórica, bufón afroamericano, fue símbolo del racismo estadounidense del siglo XIX (y XX y XXI). Pero originalmente, un “Jim Crow” era también un renegado, un traidor (a su propia raza). En una sociedad dominada por robots, democráticos en apariencia, los seres humanos tienen ocupaciones intrascendentes. El protagonista caucásico, sin embargo, asciende al Consejo Rector. Supera finalmente en jerarquía a los robots gobernantes, que le dejarán la Tierra a los humanos, ocupando otros planetas y satélites del sistema solar. Un solo hombre tiene pues todo el poder sobre el resto de la humanidad. Ahora, la duda es: ¿cómo lo ejercerá?

Jon’s World (“El mundo de Jon”)
Habitantes del mundo subterráneo hacen una salida ilegal a la superficie para capturar humanos que usarán como esclavos. Siglos después, ¿cuál de estas dos sociedades representa realmente al Homo sapiens?

The Last of the Masters, también Protection Agency (“El último de los magísteres” o bien “Agencia de Protección”)
Revela una inclinación por “la mentira piadosa”, promulgada por Leo Strauss y la Escuela de Chicago como arma psicológica de control de la población: dominar a las masas mediante la religión y el mito de la nación. Un comando de anarquistas postapocalípticos destruye una sociedad progresista, sostenida por los conocimientos del último de los magísteres, un robot biempensante.

Meddler (“Entrometido”)
Un desarrollo similar al de Colony, en el que la paranoia galopante llega inadvertidamente a la Tierra desde un mundo lejano.

Of Withered Apples (“De manzanas marchitas”)
Otra versión dickiana de Ovidio, igual o más pirada que “Allá en el jardín”. Erotismo y sexo, ya no entre especies incompatibles, sino entre reinos.

A Present for Pat (“Un regalo para Pat”)
Historia de una estatuilla traída de una galaxia lejana a la Tierra por un explorador espacial, como regalo para su esposa. El chunche es en realidad un dios que anda cazando a otra divinidad que huyó a Terra eras antes. Un enredo afín a los de otros humoristas de CF como R. A. Lafferty o William Tenn.

Prize Ship (“La nave botín de guerra”)
Cientos de años en el futuro, los habitantes de Ganimedes se rebelan, poniendo en jaque al resto del sistema solar. Surge una esperanza cuando Terra se apodera de una nave enemiga que resulta ser una máquina del tiempo. El planteamiento de un viaje al pasado y luego al futuro, a los mundos concebidos por Jonathan Swift en Los viajes de Gulliver, resulta forzado.

Progeny (“Progenie”)
Un empresario interplanetario regresa a conocer a su primogénito en una Tierra en la que casi todo —incluyendo medicina y pediatría— es controlado por robots. Los padres no pueden tocar a sus hijos, ni hablar con ellos, hasta que cumplan 16 años. Cuando el padre finalmente pasea con su vástago, su afecto y sus emociones paternales contrastan con la ausencia de empatía del hijo. Una variedad de la apropiación, en este caso de la mente humana, por la frialdad “mental” de los robots.

Prominent Author (“Autor prominente”)
Viajando al trabajo en un transbordador futurista, un autor descubre un mundo alterno en el que responde a preguntas de seres diminutos. Al transcribir metódicamente sus respuestas descubre que ha escrito la Biblia. PKD indagando el origen de las religiones.

Sales Pitch (“Oferta de venta”)
¿Qué hacer cuando entra a casa un robot multiusos que se publicita a sí mismo y que simplemente no acepta una negativa de compra?

Shell Game (Literalmente, “Juego de conchas” o, mejor: “Juego de apariencias”)
Un grupo de exploradores varados en un planeta desconocido, asediados por alienígenas, intentan deducir si solo uno de ellos está loco o si comparten una psicosis colectiva. Dick usa “concha” (shell) refiriéndose a los “cráneos” de los protagonistas, cuyos interiores están destruidos para efectos prácticos.

The Short Happy Life of the Oxford Brown (“La corta vida feliz del Oxford café”). Título con resonancias a un famoso cuento de Hemingway. Fantasía de Dick describiendo lo imposible en el entorno más pequeñoburgués imaginable. Reaparece Doc Rupert (Laberinto, de “La máquina preservadora”), dando vida ahora a objetos mundanos.

Small Town (“Pueblo chico”)
Otro protagonista que lidia con una esposa infiel, que a fin de cuentas ni le interesa. Durante décadas ha construido obsesivamente una réplica perfecta del pueblo en el que vive. Otro final siniestro estilo La dimensión desconocida.

Souvenir (“Recuerdo”)
Tras siglos de búsqueda, exploradores espaciales encuentran por fin el Planeta de Williamson, habitado por una sociedad utópica, ajena a excesos tecnológicos, que rechaza incorporarse a la “federación progresista galáctica”. Será borrada del cosmos por intransigente. El horror de la Historia es la otra cara de la utopía.

Strange Eden (“Extraño Edén”)
Dick en territorio mitológico, esta vez con una seductora Circe interplanetaria.

Survey Team (“Cuadrilla de exploración”)
Cosmonautas intergalácticos originarios de Marte llegan a un sistema solar buscando un nuevo hogar. La nave se posa en un planeta devastado, y poco a poco entienden que han aterrizado en la Tierra.

Time Pawn (“Peón del tiempo”)
Se convirtió en la novela Dr. Futurity, de las más complejas de PKD, sobre un médico transportado 700 años al futuro, donde heridos y enfermos prefieren la eutanasia a la atención médica y la posibilidad de vivir.

The Turning Wheel (“La rueda que gira”)
La rueda es la del karma en una sociedad postapocalíptica. A las autoridades les preocupa la proliferación de cultos y sus concomitantes mesianismos. Un investigador que visita Detroit en misión encubierta topa con un culto que le salvará la vida: han redescubierto la penicilina.

Upon the Dull Earth (Sobre la oscura Tierra)
Genial. En esta fantasía casi inclasificable Dick logra un ejemplo perfecto de la apreciación de Anthony Boucher sobre sus mejores cuentos: “La lógica de la pesadilla absoluta”. El título proviene de la oda de Proteo a Silvia (Acto 4, Escena 2) en Los dos caballeros de Verona, de Shakespeare:

Cantemos pues a Silvia,
Que Silvia en todo se supera;
Supera toda cosa mortal
Que habita sobre la oscura tierra:
A ella traigámosle guirnaldas.

A World of Talent (“Un mundo de talento”)
Una meditación sobre el insólito, peligroso e insuperable poder que tendrían seres humanos dotados de poderes psíquicos: telepatía, telequinesis, precognición, y una resultante ausencia de empatía.

1955

Autofac (“Autofactoría”)
En un mundo devastado, pequeñas colonias de humanos sobreviven gracias a fábricas manejadas por robots que siguen produciendo bienes y tecnología que reparten indiscriminadamente, sin criterio de utilidad para los sobrevivientes. El horror sin remedio de una tecnología dominante desbocada, que además se reproduce a sí misma.

Captive Market (“Mercado cautivo”)
Una vigorosa anciana visita una realidad futura paralela en el desierto, vendiendo componentes aeroespaciales a sobrevivientes de una catástrofe nuclear que sueñan con abandonar la Tierra. La codicia no da para alivio ni perdón, ni en mundos alternos ni en éste.

The Chromium Fence (“La cerca de cromo”)
Una guerra futura, absurda y fatal entre Puristas y Naturalistas por motivos demenciales de higiene personal.

Foster, You’re Dead! (“Foster, ¡estás muerto!”)
Crueldad social, matoneo en la escuela primaria; otra visión oscura de la paranoia nuclear estadounidense de los años 50. Un niño padece escarnio porque su familia tiene el refugio antiatómico más barato del mercado.

The Hood Maker, también Immunity (“El hacedor de capuchas”)
No se trata de capuchas comunes, sino de cintas metálicas usadas en torno al cráneo, que bloquean los poderes telepáticos de mutantes al servicio de un gobierno totalitario. Este gobierno hurga mentes en busca de signos de deslealtad.

Human Is (“Humano es”)
Una mujer tiene que elegir entre un marido despótico e insensible, y una entidad alienígena que se apropia del cuerpo de su esposo durante una misión espacial: el extraterrestre de nombre impronunciable es amable y cariñoso: humano es. Dick dijo que este cuento era su carta de presentación, su credo. De las tres virtudes teologales, siempre afirmó que caritas era la más importante, que la empatía era la cualidad que distinguía al ser humano del robot o del androide.

The Mold of Yancy (“El molde de Yancy”)
Al estilo de “Big Brother” en la novela de Orwell, 1984, aquí la figura dominante de la sociedad totalitaria es un hombre inexistente, una construcción virtual respaldada por un ejército de técnicos, publicistas y diseñadores. Como comentó PKD sobre este cuento: “todo lo que te cuenta el gobierno es mentira”.

Nanny (“Nana”)
De pronto, en el parque, las nanas robóticas se ponen psicóticas y brutalmente bélicas. Los niños ya son lo de menos. Otra sátira de la sociedad de consumo y, esta vez, de una carísima servidumbre mecánica con obsolescencia y disfuncionalidad integradas.

Psi-Man Heal My Child! (“¡Hombre Psi cura a mi niño!”)
Situación al límite en un erial postapocalíptico: ¿puede haber algo más desesperante para unos padres que tener un hijo enfermo en un mundo sin médicos?

Service Call (“Visita de servicio”)
Otro vendedor a domicilio del universo PKD, con la particularidad que el despistado técnico viene del futuro a darle mantenimiento al swibble, enigmático aparato que debe engalanar todo hogar respetable. El swibble detecta infaliblemente la ideología de las personas: izquierda, derecha o centro pierden peso e importancia, hasta que la única condición ideológica política aceptable es, precisamente, poseer un swibble.

A Surface Raid (“Incursión en la superficie”)
Después de la Tercera Guerra Mundial, un grupo de sobrevivientes que ha vivido bajo tierra prepara una expedición a la superficie sin imaginar que toparán con seres que antes no existían.

War Veteran (“Veterano de guerra”)
Un veterano de conflictos interplanetarios llega del futuro, presunto sobreviviente de guerras con las colonias de Venus y Marte. En realidad es un robot androide, un ardid para convencer a los terrícolas de que no podrán ganar la guerra que se avecina. Personaje precursor de los robots con apariencia humana de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, filmada como Blade Runner, película que alteró todo el concepto original de PKD sobre los “replicantes”.

1955 vio la publicación de la primera novela de CF de Dick, Solar Lottery (Lotería solar), y a partir del año siguiente su trabajo se bifurcaría entre relatos cortos y novelas.

1956

The Minority Report (“El reporte minoritario”)
Filmada (Steven Spielberg, 2002) con Tom Cruise como agente policiaco en un futuro en el que los criminales son arrestados antes de cometer un crimen gracias a visiones del porvenir de mutantes precogs (precognitivos). La película respeta elementos básicos del cuento, pero finalmente se desvía del planteamiento original.

Pay for the Printer (“Paga por el impresor”)
En otro futuro devastado, la sociedad depende de una raza extraterrestre, los Biltong, que reproducen artefactos y enseres que la humanidad ya no puede crear o fabricar.

To Serve the Master (“Servir al magíster”)
En una sociedad postapocalíptica, el común de las personas desconoce la historia más allá de unas décadas atrás. La guerra que supuestamente devastó la Tierra fue entre los Racionales y los Sensuales. Eso dicen el credo y la ley. Pero un humilde mensajero topa con un robot quebrado, y lo ayuda a reconstruirse. Conocerá la verdad entonces, pero la verdad no lo hará libre.

Vulcan’s Hammer (“El martillo de Vulcano”)
Relato largo convertido después en novela del mismo nombre, sobre la computadora Vulcan III, que adquiere conciencia. Los humanos logran derrotarla con ayuda de Vulcan II. La novela es considerada la última creación de PKD dentro de las tradiciones heredadas de las revistas pulp de CF. Al año siguiente ganaría el Hugo Award por su novela El hombre en el castillo alto. Se encaminaría por nuevos derroteros, que llevarán a la creación de sus obras maestras.

1957

Misadjustment (“Mal adaptado”)
La palabra misadjustment no figura en ningún diccionario. Una alternativa correcta sería maladjustment (inadaptación). Historia de un burócrata que cría en su patio trasero plantas que le permiten volar. Pero para surcar los aires, realmente no hacen falta, y ésa es su “maladaptación”.

The Unreconstructed M (“La M no reconstruida”)
Cuento future-noir sobre máquinas que suplantan la presencia humana. Un enredo medio incoherente en torno a empresarios interplanetarios billonarios disputándose innovaciones tecnológicas y una mujer muy emprendedora y manipuladora.

1958

Null-O (“O nula”)
PKD imagina humanos cuya capacidad de empatía es cero. Su misión es desarticular la realidad. Un extraño jovencito enajena y desquicia a sus padres, quienes lo entregan a una institución psiquiátrica. Pero, ¡sorpresa!, el médico también carece de empatía, y es miembro de una cofradía secreta con grandiosos planes cósmicos para acelerar la entropía mediante la madre de todas las desarticulaciones.

1959

Explorers We (“Nosotros, exploradores”)
Por fin, un grupo de cuatro cosmonautas regresa a la Tierra. Pero no son recibidos con brazos abiertos y celebraciones; los persiguen el FBI y otras policías. Y es que el regreso conlleva un pequeño problema: los cosmonautas ya lo han hecho 21 veces antes.

Fair Game (“Víctima válida”)
Uno de los cuentos de PKD que el crítico marxista Fredric Jameson, admirador incondicional del autor, clasifica como basura. Recuerda a “Para servir al hombre”, un cuento más redondeado, de Damon Knight, que hizo historia televisiva cuando Rod Serling lo adaptó para su programa La dimensión desconocida.

Recall Mechanism (“Mecanismo para recordar”)
Sobre un par de pacientes idóneos de un psiquiatra armado con un mecanismo de espejos para hipnotizar. Uno revela temores atávicos de caer desde las alturas, pero más bien, son visiones del futuro. El otro es feliz en cualquier altura, pero cuando ve a otra persona, no resiste el impulso de empujarla al vacío. Al igual que en Small Town, acecha Tánatos, y los pacientes habrán de encontrarse.

War Game (“Juego de guerra”)
La industria juguetera de Ganimedes es única, y su principal mercado son los niños de la Tierra, donde los aduaneros sospechan que un juego de soldaditos que asaltan un castillo es quizás una bomba. No detectan el juego realmente peligroso, aunque está bajo sus narices.

1963

The Days of Perky Pat (“Los días de Perky Pat”)
Dick se inspiró para este cuento viendo a sus hijas jugar con Barbies. En California, comunidades de sobrevivientes de una guerra nuclear dedican su tiempo libre a jugar con muñecas y muñecos en maquetas de la sociedad de los años 50. La vida transcurre en paz hasta que los jugadores de “Pat la Pizpireta” se enteran de otra comunidad donde la muñeca reina es Connie Companion.

If There Were No Benny Cemoli (“Si no existiera un Benny Cemoli”)
Dick en especulaciones políticas, enmendándole la plana a Thomas Carlyle y a su great man. Para este cuento PKD se basó en una de sus propias excéntricas declaraciones: “Siempre he creído que en la historia por lo menos la mitad de la gente famosa nunca existió. Uno inventa lo que necesita inventar. Quizás incluso Karl Marx fue inventado, producto de algún escritor chambón”.

What’ll We Do with Ragland Park?(“¿Qué haremos con Ragland Park?”)
Un baladista compone canciones cuyas letras se vuelven realidad, y lo contrata la segunda televisora más poderosa del mundo. Historia de una muerte anunciada, cuando ya están explorados y poblados planetas del sistema solar y más allá.

1964

Cantata 140
Cuento que se convirtió en la novela The Crack in Space, sobre el mundo en 2080, atrozmente sobrepoblado, en el que millones de personas se encuentran en animación suspendida, “esperando” una solución.

A Game of Unchance (“Un juego de in-suerte”)
En un mundo futuro, dos ferias itinerantes compiten entre sí por el favor de la agobiada población que arriesga todo en sus puestos y juegos. Los carnavales son símbolos de Yin y Yang, de Eros y Tánatos, amañados para favorecer a las fuerzas destructivas.

The Little Black Box (“La pequeña caja negra”)
Precursor de la subtrama de la novela ¿Sueñan los androides …?, que nunca figuró en la película Blade Runner. Una agente japonesa llega a Cuba para impartir concientización zen. Ahí es capturada por agentes de la CIA que investigan la “cajita (negra) de empatía” que conecta al usuario con el misterioso mesías Mercer. El cuento plantea la religión como amenaza para regímenes totalitarios, y al mesías como invasor de otro mundo, aunque no de otro planeta.

Novelty Act (“Espectáculo novedoso”)
La Primera Dama le gana al Presidente el favor y atención del público. En la Casa Blanca una empresa se dedica a ofrecerle espectáculos cada vez más novedosos. Una intriga política entre “simulacros” (androides), que rondan tanto entre artistas como políticos, hasta que nadie sabe quién es qué.

Oh, to be a Blobell! (“¡Ah, poder ser un blobel!”)
Impecable cuento que recuerda “El regalo de los reyes magos” de O. Henry, y “Una obra de arte” de Chéjov, pero mientras que en éstos el quid lo constituyen objetos inanimados, aquí son seres vivientes los que juegan sillas musicales de identidades durante una guerra interplanetaria. Denuncia de la estupidez de la guerra, y una exploración de las psiques de las especies contendientes. Con un inesperado final feliz para todos. De lo más logrado de PKD.

Orpheus with Clay Feet (“Orfeo con pies de barro”)
PKD es personaje de su propio cuento, bajo su pseudónimo ocasional Jack Dowland. Su misión en la vida es inspirar a un escritor de ciencia ficción a realizar su obra maestra. Con el detalle de que Dowland viaja al pasado, cuando el autor ni ha pensado en escribir ciencia ficción. Metaficción que seguirá dándose años después, a partir de su revelación mística de 1974.

Precious Artifact (“Artefacto preciado”)
Después de trabajar en Marte durante años, un ingeniero visita la Tierra, pensando volver a ella con su familia. El “artefacto” es un simulacro de gatito que se lleva de regreso a Marte cuando entiende que la Tierra ya está invadida y poblada por androides.

The Unteleported Man (“El hombre no teletransportado”)
Los viajes interestelares se vuelven redundantes cuando se inventa la tele-transportación, y 40 millones de personas son despachadas a un mundo paradisiaco a 18 años luz de distancia, del que nadie ha regresado hasta ahora. Reeditado póstumamente con 100 páginas que se creían perdidas, como Lies, Inc. (Mentiras, S.A.)

The War with the Fnools (“La guerra con los Fnuuls”)
Fumar, beber, fornicar. Los fnuuls, simpáticos, hilarantes seres alienígenas surgidos como de una amable pesadilla, secuencian los tres “clásicos” vicios humanos resolviendo a su favor la conquista de la Tierra. Dick haciendo chunga de todo y de todos.

Waterspider (“Araña acuática”)
Otro ejercicio de metaficción, excelente, en el que aparecen junto con Dick varios eminentes colegas: Poul Anderson es el protagonista, secuestrado en un viaje temporal al futuro durante una convención de CF. Figuran también R. Heinlein, I. Asimov, A. E. Van Vogt, M. Leinster, J. Williamson y la autora de exquisita CF Margaret St. Clair.

What the Dead Men Say (“Lo que dicen los hombres muertos”)
El potentado Louis Sarapis ha muerto, pero existe ahora en un estado intermedio de animación suspendida del que revive. Comienza a “transmitir” inesperadamente desde allende la tumba alterando las telecomunicaciones y también los medios impresos terrestres, que ahora presentan mayor complejidad que Finnegans Wake. Ideas singulares de PKD que culminaron en la escalofriante novela Ubik, una de sus obras maestras.

1965

Retreat Syndrome (“Síndrome de retirada”)
Un hombre, posible usuario de la droga “Frohadrehina”, incapaz de ubicar si está en la Tierra o en Ganimedes, parece vivir en una “banda continua” de alucinaciones, de irrealidades, en las que asesina una y otra vez a su esposa, a quien sin embargo observa por videoteléfono. Cuento de una pesadilla que busca lógica donde no la hay.

1966

Holy Quarrel (“Conflicto sagrado”)
Bien construido y redondeado, con creciente humor absurdo relata la invasión de la Tierra mediante bolitas de chicle dispensadas por maquinitas de monedas. La paranoia de objetos y cosas inicuas llevada a nuevas alturas.

We Can Remember It For You Wholesale (“Al por mayor lo podemos recordar por ti”)
Sobre recuerdos implantados más reales que vivencias verídicas. Filmada ya dos veces como Total Recall, y probablemente, debido al éxito mundial de la primera versión con Arnold Schwarzenegger (Paul Verhoeven, 1990), esta película es responsable, quizá más aún que Blade Runner, de despertar en el siglo pasado el interés de Hollywood por la deslumbrante veta de ideas de PKD y su potencial nato para películas o series que prácticamente nunca respetan la fuente original.

Your Appointment Will Be Yesterday (“Tu cita será ayer”)
Cuento semilla de la novela Counter-Clock World sobre tecnologías que alteran la continuidad del tiempo, revirtiendo la entropía, con los consiguientes enredos de causas y efectos. La vida se da en reversa, afectando también la política nacional.

1967

Faith of Our Fathers (“Fe de nuestros padres”)
Entre las mejores instancias del llamado gnosticismo postmoderno del autor. Un ciudadano vietnamita de un gobierno chino totalitario deja de tomar una droga mezclada con el agua potable desde décadas atrás, y accede así a una realidad sobria, terrorífica, inimaginable. Una fábula de horror, una alegoría multiusos, diabólicamente adaptable a cualquier contexto social, gubernamental, democrático o totalitario, ya que nada es lo que parece ser —idea central del universo PKD—, y ésa es la única verdad comprensible, o quizás tampoco lo es, porque, a fin de cuentas, ¿qué es la realidad, qué es la verdad? Este cuento, que tuvo repercusiones históricas para el género CF, fue la aportación de Dick a la disruptiva antología de Harlan Ellison, Dangerous Visions (1967).

Return Match (“Partido de revancha”)
Otro cuento sobre juguetes peligrosos y simulaciones de inocencia lúdica, esta vez con maquinitas de pinball que más parecen artefactos de ruleta rusa, y en cuyas partidas participan inteligencias alienígenas.

1968

Not by Its Cover (“No por su portada”)
Reaparece aquí, si no el wub, su pelaje, usado para forrar libros de calidad. Pero el pelaje ejerce una extraña mutación en el contenido de los libros, alterando la traducción de John Dryden de De rerum naturae de Lucrecio. Cuando forran la Biblia, convierte pasajes enteros a mayúsculas. Lo que decide hacer personalmente el editor con ese pelaje wub resulta de antología. Dick comentó que en este cuento expresó un deseo suyo largamente acariciado: que la Biblia fuera cierta.

The Story to End All Stories for Harlan Ellison’s Anthology Dangerous Visions (“El cuento para acabar con todos los cuentos para la antología Dangerous Visions de Harlan Ellison”).
Un “extra” ideado por Dick para acompañar “Fe de nuestros padres” en la citada antología, publicado originalmente en la fanzine Niekas. El cuento más corto de Dick, 177 palabras en inglés. Admirado por algunos, repudiado por otros, incluso considerado sacrílego.

1969

The Electric Ant (“La hormiga eléctrica”)
Un hombre sufre un accidente que lo deja tullido, y en el hospital donde reconstruyen su cuerpo descubre que realmente no es un humano sino un androide. Culminación de muchos planteamientos anteriores como los de “Impostor”: el personaje androide descubre en su pecho un “carrete” que contiene su programa de “la realidad”, y comienza a jugar con él, hasta que todo lo sólido se desvanece en… menos que el aire. (Dick no bautiza como “hormigas” a los robots o androides por ser industriosos; los llama robants, neologismo que combina prefijo y sufijo de robot y servant ,respectivamente).

1974

En febrero-marzo de este año, PKD tiene la revelación mística que cambiaría no solo su existencia sino su quehacer literario, durante los ocho años que le quedarán de vida. Poco a poco, los planteamientos de su ciencia ficción “invadieron” su vida, o su vida se convirtió en un planteamiento de ciencia ficción. La naturaleza de la experiencia mística es personal e incomunicable, y se ha dicho que PKD dedicó los últimos años de su vida a intentar expresar la suya, agotando las posibilidades del lenguaje. Aldous Huxley vivió experiencias místicas paralelas que, quizás con resultados más felices, intentó resolver en su obra La filosofía perenne.

The Pre-Persons (“Las pre-personas”)
En una extraña sociedad futura, si a los 12 años no puedes resolver ecuaciones, significará que no tienes alma, y pasará por ti la camioneta exterminadora. Infanticidio en vez de aborto. Dick escribió que el cuento dio pie a la carta más desagradable que recibió en su vida, enviada con “odio absoluto” por la escritora de CF feminista Joanna Russ, autora de El hombre femenino. PKD respondería en una antología: “…lamento ofender a quienes no están de acuerdo conmigo respecto del aborto sobre demanda”, concluyendo con la frase atribuida a Martín Lutero: “Me mantengo firme, no puedo hacer otra cosa”.

A Little Something for Us Temponauts (“Una pizca de algo para nosotros, navegantes del tiempo”)
Un cuento trágico sobre viajeros en el tiempo que no logran conciliar el hecho de haber conocido otras versiones de sí mismos.

1979

The Exit Door Leads In (“La puerta de salida lleva al interior”)
En un futuro indeterminado, Bob Bibleman gana un concurso que lo inscribe forzosamente en un colegio militar en Egipto. ¿Podrá revelar un supuesto secreto industrial que beneficiaría a millones de seres humanos (o no)? Uno de esos cuentos que pide quizá dos lecturas sucesivas para entender a qué juega PKD en un episodio de gallina ciega, en el que el invidente y desconcertado protagonista persigue realidades éticas y morales.

1980

I Hope I Shall Arrive Soon, originalmente Frozen Journey (“Espero llegar pronto”, o “Viaje congelado”).
Un cosmonauta en animación suspendida, entretenido con vivencias implantadas durante décadas de viaje interestelar, al llegar a la Tierra ya no puede distinguir cuál o qué es la realidad.

Rautavaara’s Case (“El caso de Rautavaara”).
Científicos alienígenas hacen un experimento teológico con el cerebro de una cosmonauta finlandesa. Rautavaara (o su cerebro) visualiza la aparición de una figura, Cristo, que devora a quien no lo reconoce. Una inversión de la eucaristía, que ha llevado a advertencias de que católicos no lean el cuento. De los más polémicos escritos jamás por un autor de ciencia ficción.

Chains of Air, Web of Aether (“Cadenas de aire, red de éter”)
En un planeta inhóspito, un hombre y una mujer, en misiones de colonización, viven en apartadas cabañitas individuales, visitados periódicamente por un correo que les lleva alimentos. La soledad de los personajes termina acercándolos, en uno de los cuentos más enigmáticos de PKD, también titulado “El hombre que sabía cómo perder”.

1981

The Alien Mind (“La mente alienígena”)
¿Qué hacer si le espera a uno un viaje interestelar de años, sin posibilidad de suspensión animada o de sueño criogénico, y con una sola cosa para comer? Dick imaginó aquí un castigo desconcertante.

Philip K. Dick fallecería en 1982; curiosamente, 14 años después de ganar el Hugo Award por la novela The Man in the High Castle, publicada 14 años después de su primer cuento. Los que siguen serían publicados póstumamente.

1984

Strange Memories of Death (“Extraños recuerdos de la muerte”)
Cuento atípico, metaficción, en el que PKD medita sus problemas románticos y la triste suerte de una anciana, la Lysol Lady (“Sra. Lysol”, una marca de desinfectante) que tendrá que abandonar el departamento en un edificio donde el autor pudo adquirir el suyo en condominio.

1987

Cadbury, the Beaver Who Lacked (“Cadbury, el castor que tenía deficiencias”)
Una alucinante fábula, o alegoría, sobre un castor dedicado a roer árboles, cuya esposa ricachona le hace la vida de cuadritos. El castor inicia un periplo iniciático, al final del cual, ante revelaciones de tres mujeres, símbolos del eterno femenino, Cadbury se va desvaneciendo, como voluta de humo. Extraño relato, mitad confesión autobiográfica de sus dificultades matrimoniales (PKD tuvo cinco esposas), y posiblemente, una premonición literaria de la muerte del autor (aunque fue escrito en 1971).

The Day Mr. Computer Fell Out of Its Tree (“El día en que el Sr. Computadora cayó de su árbol”).
Todo le falla a Joe Contemptible (“Pepe Despreciable”) en su hogar robotizado: el Sr. Puerta no abre, el Sr. Closet le ofrece ropa de payaso, el Sr. Computadora que se la pasa leyendo cuentos de CF de un tal Phil Dick. Cuando Joe contempla suicidarse, lo arresta la policía, y es llevado ante una misteriosa beldad que resolverá su “miserable pequeña vida sin sentido”. Una especie de sueño wishful thinking de PKD, escrito en 1977.

The Eye of the Sybil (“El ojo de la sibila”)
Metaficción en la que PKD (Philos Diktos de Tiana) relata, desde el Imperio romano, visiones del futuro que la sibila de Cumas recibe de inteligencias extraterrestres. Dick borda sobre el pasaje “profético” de la Cuarta égloga de Las bucólicas de Virgilio, que derivó en la monumental malinterpretación histórica de hermeneutas cristianos —durante toda la Edad Media— que creyeron que Virgilio anunciaba el advenimiento de Jesucristo. Fue precisamente la “profecía” que llevó a Dante a convertir a Virgilio en su guía para atravesar el Infierno y el Purgatorio en la Comedia. Dick debió saber que la cristiandad se equivocó con respecto a la supuesta “profecía” de Virgilio (en realidad un trazo hiperbólico en honor a su protector Cayo Asinio Polión), por lo que el final de este cuento, que anuncia el advenimiento de una nueva y gloriosa era, simplemente no funciona.

Stability (“Estabilidad”)
Una sociedad futura en la que el ingenio humano deja de manifestarse; en el año en que trascurre la historia solo se han registrado dos patentes. El gobierno autoritario desaparece a los disidentes, elimina a todos los contestatarios. Pero el protagonista ha viajado al futuro, y después al pasado, y ha registrado una patente que acaba alterando toda la realidad, incluyendo la suya, obliterando incluso su memoria de su existencia previa. Curiosamente, este cuento, algo nihilista, inédito hasta después de la muerte de PKD, fue escrito en 1947.

A Terran Odyssey (“Una odisea terrestre”)
Pastiche elaborado en 1964, reuniendo pasajes descartados de la novela Dr. Bloodmoney.

121 cuentos nos dejó la imaginación de Philip K. Dick, además de novelas especulativas, realistas y otros escritos, diarios, correspondencia y las acaso impenetrables 8 mil páginas de su Exégesis que desde 1974 seguía escribiendo hasta que murió, víctima de varias apoplejías sucesivas.

Hoy en día, cuando las ciencias mismas estrechan cada día más los márgenes de posibles especulaciones literarias que no sean mera fantasía, lo posthumano que Dick imaginó en sus robots y androides queda confirmado en los cyborgs de nuestro futuro. Hace unos días, el Prof. Martin Rees, eminente cosmólogo y astrofísico, Astronomer Royal del Reino Unido, describe en el siguiente video algo de lo que seguirá en nuestra conquista del espacio: el uso de robots en los más lejanos confines del sistema solar, porque allí la presencia humana será realmente innecesaria.

Y quizás, en solo cien años más, cuando las ciencias hayan transformado la narrativa misma de la humanidad, la contribución innegablemente valedera de Philip K. Dick sería que nunca olvidemos la esencia de lo que es ser humano, aunque seamos cyborgs, mas no robots o androides como tales. En una palabra, que no olvidemos nunca caritas.

 

Bibliografía

PKD A Philip K. Dick Bibliography, Compiled by Daniel J H Levack with Annotations by Steven Owen Godersky, Underwood/Miller, San Francisco, California – Columbia, Pennsylvania, 1981. Considerada por muchos como la mejor de varias bibliografías, aunque no ha sido reeditada ni actualizada.

Los 121 cuentos canónicos de PKD comentados en este artículo pueden leerse en inglés o en español, en estas opciones:

 • En 5 e-books:

– PKD, Volume One of the Collected StoriesBeyond Lies the Wub, A Gollancz e Book, an Hachette UK Company, 1988.

Volume Two (Second Variety), Volume Three  (The Father-Thing), Volume Four (Minority Report) y Volume Five (We Can Remember It For You Wholesale), e-books de la misma editorial.

• En español, en 5 tomos, ediciones físicas, existe una compilación paralela:

PKD, Cuentos completos I, Editorial Minotauro, Barcelona, España, 2005; o bien  Cuentos completos II, III, IV y V, Editorial Minotauro, Barcelona, España.

 

Rémy Bastien van der Meer
Guionista y traductor.


1 Las traducciones de los títulos de los cuentos son del autor del presente artículo.

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Novelas, películas, videojuegos, revistas. A lo largo y ancho del orbe, la ciencia ficción se expande con cada vez más fuerza. La siguiente travesía por este inabarcable universo recupera lo más trascendente ocurrido en sus diferentes ámbitos de expresión durante este año.

“El futuro ya está aquí, sólo que no está distribuido uniformemente.”
— William Gibson

“La ciencia ficción ha conquistado el mundo”, escribe Alec Nevala-Lee en su reciente y excepcional estudio Astounding, pródigo en revelaciones. Las palabras de Nevala-Lee contradicen otras, de 2012, de Peter Nicholls, fundador de la Encyclopedia of Science Fiction: “Podría opinarse que la ciencia ficción había cumplido su misión para fines del siglo pasado […] Ahora, la historia, y esa narración que ha sido la CF convergen, y ya no tienen mucho sentido, una sin la otra”.

Se refiere a Astounding Science Fiction, revista dirigida por John W. Campbell desde 1938; con ella alcanzó la mayoría de edad esta vertiente de literatura de la imaginación.

Pero aunque la historia reciente, de Hiroshima a la fecha, ahora sí supera la ficción, queda margen para que la CF —en manos de sus visionarios de punta— siga explorando la complejidad del mundo actual, en el que la noción tradicional de lo humano se encuentra bajo asalto continuo por parte de la IA, la nanotecnología, la ingeniería genética, el transhumanismo y extropianismo, por solo mencionar algunas realidades cada vez más inquietantes.

Para definir hoy ciencia ficción —“género” que en realidad nació híbrido—, Susan Stone-Blackburn escribió (en su epílogo para Timescape, novela del astrofísico Gregory Benford): “Timescape es ciencia ficción ‘dura’, en el sentido de que en ella la ciencia es la física, en contraposición con la ciencia ficción ‘suave’, basada en las ciencias sociales”. Éstas serían las dos modalidades narrativas que realmente constituyen la ciencia ficción.1 Para ubicar otro género, afín, en su propio valor, parafraseamos las últimas palabras de Hamlet:“Lo demás es fantasía”.2

Con esta sucinta aclaración, ofrecemos un breve balance anual de lo producido bajo el amplísimo cielo de la ciencia ficción, de lo rescatable de este año a nivel mundial, particularmente en literatura, cine, televisión y videojuegos, y una mirada breve de lo que ocurre en México.

Abandonaron el planeta en 2018

Stephen Hawking (1942-2018), físico teórico y cosmólogo. Autor del bestseller mundial Una breve historia del tiempo, con su hija Lucy creó libros para lectores de 10 años en adelante, iniciando con George’s Secret Key to the Universe.

• Harlan Jay Ellison (1934-2018), premiado por sus cuentos y guiones de televisión (Star Trek, Dimensión desconocida), y sus revolucionarias antologías Dangerous Visions.

• Ursula Kroeber Le Guin (1929-2018), escribió La mano izquierda de la oscuridad, entre las primeras novelas modernas que trataron identidad de género, con extraterrestres que cambian de sexo según la estación. Acaba de estrenarse un documental sobre su vida y obra:

Pionera de la segunda ola feminista, libertaria, de izquierda, teórica y docente de la CF cuya ausencia se lamenta a nivel mundial.

Premios

Entre unos 40 premios anuales de CF anglófona, el más codiciado es el Hugo, y su categoría más celebrada, la de novela. La ganó por tercera vez consecutiva Nora K. Jemisin con The Stone Sky, cierre de la trilogía The Broken Earth, fantasía científica iniciada con The Fifth Season y seguida por The Obelisk Gate, también ganadoras. Un récord inédito.

El Nebula-Award 2018, siguiente en prestigio, también fue para The Stone Sky.

Jemisin se coloca entre la vanguardia del afro-futurismo.

• Francia
El Grand Prix de l’Imaginaire, categoría francófona, fue para la novela Toxoplasma, de Sabrina Calvo (nacida David Calvo); también cargó con el Rosny Aîné, segundo premio galo en importancia.

• España
El Ignotus por novela, otorgado por la AEFCFT, fue para Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Fermín Cañadas.

• Europa, Rusia, países de la otrora URSS
Aquí, más reconocimientos y premios, de la Sociedad Europea de Ciencia Ficción.

• China
El noveno Xingyun (Nebula) Award for Global Chinese Science Fiction fue para Jiang Bo por Gate of Memories, novela sobre humanos transformados en cyborgs para enfrentar una amenaza de IA.

• México
Más allá del sempiterno tsunami de producciones extranjeras, la CF autóctona no parece encender, ni tener mucha presencia. Sin embargo, no todo es desalentador: el XXXIV Premio Nacional de Cuento Fantástico y Ciencia Ficción fue para la autora duranguense Atenea Cruz por Una Mujer solitaria.

La mejor antología mundial de cuentos actuales de CF

Apareció el Volumen 5 del Apex Book of World SF, serie iniciada en 2009 por el autor israelí Lavie Tidhar, quien editó las primeras tres antologías. Mahvesh Murad, pakistaní, y Cristina Castro, española, editaron la cuarta y quinta, respectivamente.

Entre autores de cinco continentes figuran los mexicanos Silvia Moreno-García, Bernardo Fernández y Nelly Geraldine García.

Cine, televisión

• Aniara (Pella Kagerman, Hugo Lilja, 2018). Filme basado en el poema de 103 cantos Aniara (1957) del novelista y poeta sueco Harry Martinson (1904-1978), premio Nobel de Literatura 1974. La materia poética de Aniara es un trágico vuelo interestelar desviado de su ruta original; narra la desesperación ante la indiferencia cósmica y los extremos, al límite, de nobleza y bajeza del ser humano.

Theodore Sturgeon escribiría en 1964: “El logro de Martinson es de una tristeza inexpresable, inconmensurable”.

• A Quiet Place (John Krasinski, 2018). Ejercicio de terror postapocalíptico, con el ya común tropo inverso al de Annihilation: los alienígenas parecen triunfar, pero la especie humana, en la persona de Emily Blunt, encontrará exactamente de qué pie cojean los extraterrestres y, escopeta de retrocarga en mano, procederá a iniciar su destrucción.

Cygnus (Hugo Félix Mercado, 2018). Película mexicana recién estrenada. El tráiler parece revelar ecos de Contacto de Carl Sagan.

• Doctor Who (Varios directores, BBC, 2018). Para esta exitosa onceava serie, Doctor Who —entidad extraterrestre del planeta Gallifrey— es una mujer, interpretada por Jodie Whittaker.

• Algunas otras películas o series notables de 2018:
Ready Player One
Annihilation
Black Panther
Altered Carbon

Videojuegos

Algún día, no muy lejano quizás, este evento será igual de importante, o más aún, que la entrega de los premios Oscar:

Este año, México no tuvo presencia en el magno evento, aunque ha figurado en otras ocasiones.

Existiendo a plena luz del día, la sociedad hermética más grande de la Tierra, la de los gamers, cuenta hoy con cerca de 2 mil millones de usuarios. Curiosamente, en cuanto al resto de la población mundial, no todos entienden que el hecho mismo de jugar un videojuego equivale, en sí, a un acto, en vivo, de ciencia ficción. (Ver, por ejemplo, Ready Player One y el reino de los gamers que ya está aquí”.)

Los juegos más populares de 2018 no trataban (estrictamente) temas de CF, pero éste (Detroit: Become Human), por ejemplo, sí:

Revistas

• México

Penumbria. Revista fantástica para leer en el ocaso. Más fantasía que ciencia ficción. Bien editada, modelo de posibilidades para creativos nacionales.

—La Revista de la Universidad de México dedicó su Núm. 842, de noviembre, a Utopías y Distopías. Las “paradisiacas” utopías, que no parecen darse realmente en ninguna parte, y las “infernales” distopías, que parecen darse por doquier en nuestro convulso mundo, han sido temas señeros de la CF desde que Platón describió la primera del canon en La República. Este número es una excelente introducción a un tema apasionante, con artículos sobre autores utópicos y distópicos de la CF como Aldous Huxley, J. G. Ballard, Margaret Atwood y otros, así como una utopía feminista del siglo XV de Christine de Pisan, y un destacado texto de Roger Bartra sobre Sinapia, utopía del Siglo de Oro español.

• España

Windumanoth: terror, fantasía y CF.

• Inglaterra

Interzone, longeva y prestigiada revista dedicada a la CF.

•EE. UU

Locus. The Magazine of the Science Fiction and Fantasy Field; también existe Locus Online.

The New York Review of Science Fiction, fundada por el semiólogo Samuel R. Delany (su novela Dhalgren, de 1975, vendió un asombroso millón de ejemplares). Publica cuanto atañe a la CF: arte, narrativa LGBT+, filosofía, historia, etc. Aquí publicó Delany su famoso ensayo “Racism and Science Fiction”.

La CF en México

Para un atisbo a la historia de la ciencia ficción en México, un buen punto de partida es la entrada de la Encyclopedia of Science Fiction. En México, CF, fantasía científica y fantasía a secas parecerían esperar hoy no un verano, sino una primavera.

Las asociaciones del género no duran, hay dispersión entre los aficionados (aunque su número crece día con día, a no dudarlo), los tirajes de publicaciones en papel son bajos y difíciles de encontrar, las publicaciones electrónicas son escasas; contados y doctos cursos universitarios sobre CF y géneros afines no trascienden sus entornos.

Parecería que actualmente buena parte de lo que se crea y publica depende de patrocinios gubernamentales; esto, desde luego, no es negativo per se, pero indicaría la falta de un mercado, de un negocio saludable, de un público proactivo. Un proverbial enanito verde que aterrizara en CDMX y acudiera a librerías preguntando por CF mexicana posiblemente regresaría a su platillo volador con las manos vacías, retomaría su vuelo con rumbo a algún país del G9 o a otros, como Croacia, Nigeria o Nueva Zelanda, donde probablemente correría con mejor suerte al solicitar CF local.

Lo desconcertante es que, aunque tradicionalmente en México se han trabajado los géneros de realismo fantástico, fantasía, y otros afines, a veces, el género, en general, parece un ente fantasmal. Y esa función social de la CF, histórica, esa poderosa influencia positiva, educativa, orientadora de niñez y adolescencia hacia las ciencias, parece haber pasado de noche en nuestro país. (Ver: Electrizante: breve historia de la ciencia ficción rusa y soviética”).

E pur si muove: esta excelente antología representativa, publicada en 2012 en Estados Unidos, Three Messages and a Warning, curiosamente, no ha sido editada en español.

Por otro lado, en 2015, el gobierno de Colima publicó una antología de siete escritoras mexicanas. También, aunque difícil de encontrar en librerías (el tiraje fue de apenas 3 mil ejemplares), está Los viajeros. 25 años de ciencia ficción mexicana (2010), compilación de Bernardo Fernández.

México tiene grandes científicos: Gerardo Herrera Corral y Luis Javier Plata Rosas escriben maravillosamente sobre ciencias, mas no sobre CF. Toca ahora turno, e intentar cambiar esta situación, a una nueva generación de creativos, de la que la autora y crítica Gabriela Damián Miravete parece ser vocera. Una larga aunque esporádica tradición que se remonta al siglo XVII espera los pasos siguientes en este siglo XXI, esa tradición que ubica Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz como proto-CF mexicana.

Algo que parecería necesario sería la publicación de un libro equivalente a Historia y antología de la Ciencia Ficción Española (Edición de Julián Diez y Fernando Ángel Moreno, Letras Populares Cátedra, Madrid, 2014). La CF mexicana daría para una paginación similar, poco más de 500 pp., o más. Comentamos, por último, un rescate bibliográfico y un videojuego.

Un cómic mexicano pionero de CF

Mauricio Matamoros Durán ha rescatado las seis historietas de Aníbal 5, escritas por Alejandro Jodorowsky y dibujadas por Manuel Moro, en 1966-67.

Considerando que Aníbal 5 —su modelo fue el actor Jorge Rivero— es un cyborg, realmente fue una producción adelantada a su tiempo. El término cyborg data de 1960, se atribuye a Manfred Clines, y se refiere a un organismo humano con capacidades incrementadas mediante tecnología.

CF en cómic, hecha en México ¡hace 52 años!

Videojuego mexicano del año

Entre otros videojuegos producidos en México, destaca sobre todo Mulaka, una notable fantasía científica basada en mitos tarahumaras, ya disponible para varias consolas. Quizá parte del futuro de la CF mexicana estará en los videojuegos.

En un ambiente enrarecido, esta creación y sus jóvenes creativos representan una bienvenida ráfaga de aire fresco.

Para cerrar

Concluimos esta visita veloz a la punta del iceberg de la CF mundial3 con otra definición: experimentos mentales. En recuerdo de los que hacía Albert Einstein, quien una vez, en Princeton, ante periodistas ansiosos por conocer su laboratorio, sacó su pluma, diciendo que ése era su “laboratorio”, pues lo que realizaba eran thought experiments.

 

Rémy Bastien van der Meer
Guionista y traductor.


1 Ciencia ficción “dura”: aquella cuyo impulso básico proviene de ciencias “duras”: física, química, biología, geología, astronomía, etc. A su vez podría subdividirse en historias de gadgets (máquinas y su funcionamiento); de extrapolación (proyecciones hacia el futuro con base en conocimientos científicos actuales), y especulativas (en futuros más lejanos, incluyendo universos alternos y ciencias “imaginarias”). CF “blanda o suave”: historias que abordan temas de antropología, sociología, psicología, ciencias políticas, lingüística, teología, etc.

2 Fantasía, incluyendo science fantasy (fantasía científica): narraciones de espada y hechicería, que presuponen la existencia de dragones, de hechos “sobrenaturales”, brujería, mundos feéricos y basados en mitologías, etc.

3 La imparable y comercial necedad y necesidad de etiquetarlo todo en la industria editorial ha llevado a que cuanto hoy cabe bajo el más amplio paraguas de “ciencia ficción” tenga una profusión insana de subcategorías. Para aturdirse a gusto, basta consultar lo que ofrece amazon.

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