La siguiente lista destaca a los pensadores y teóricos vivos con mayor influencia en lo que va de siglo XXI.

Los pensadores fundamentales de nuestro tiempo

Si hubiera que tomarles una foto de grupo a los más importantes pensadores del mundo, ¿quiénes aparecerían? Con la idea de encontrar los flamantes dueños de la materia gris más versátil, por no decir aventajada, Le Nouveau Magazine Littéraire —una de las revistas culturales con mayor tiraje en Francia— publicó una lista de 35 pensadores, divididos en seis categorías: Fundamentales (que aportan conceptos novedosos y subvierten los valores); Críticos (de alguna disciplina o de algún aspecto de la sociedad); Futurólogos (descifran eventos, tendencias o innovaciones próximas); Alarmistas; Influencers; y por último Activistas, ideólogos y publicistas.

Con el ánimo de ofrecer una lista más concisa, sólo les presentamos aquí a los primeros diez, que corresponden a los rubros de Fundamentales y Críticos. Son diez personas cuyos conceptos teóricos han cambiado el curso de nuestro entendimiento y con él, del mundo. Fuera del eurocentrismo complaciente, estirando las fronteras hasta China, la India o África, el peso de ciertas ideas, para bien o para mal, modela la faz del presente y delinea los campos de probabilidad del porvenir. A continuación los perfiles, ordenados por edad, que figuran, al comenzar 2019, como los críticos y teóricos fundamentales de nuestro tiempo:

• Kwasi Wiredu (Ghana, 1931)
Filósofo formado en Oxford que aboga por las “descolonización conceptual”. Sin anclarse en valores tribales ni someterse per se a Occidente, ha buscado separar los instrumentos analíticos importados para rehacer la epistemología africana, distinguiendo a la vez lo universal de lo particular. Su idea de “multilateralismo del pensamiento” sugiere que los excolonizados puedan seguir accediendo a técnicas y conceptos con la llave occidental sin dejar de permearse por las particularidades culturales de cada nación africana. Autor de Cultural Universals and Particulars (Indiana University Press, 1996).

• Gayatri Spivak (India, 1942)
Una de las referencias del pensamiento poscolonial en universidades del mundo entero. Después de estudiar literatura inglesa en Calcuta, emigra definitivamente a los Estados Unidos en 1950 para convertirse, veinte años después, en la talentosa traductora al inglés de Derrida. No será sino hasta 1983 que ingrese en incontables tesis, bibliografías, debates y cursos que extienden su influencia al grado de clásico, con el ensayo ¿Puede hablar el subalterno? (la traducción que Spivak ha preferido opta por el femenino), de génesis gramsciana. Sus instrumentos deconstructivos de análisis no buscan restituir la palabra de los que “no tienen voz”, como pretende una rama de los postcolonial studies, sino observar los procesos de hibridación cultural que los han silenciado. También ha sido notable la circulación de una obra que recusa la herencia de la filosofía marxista o kantiana al señalar sus estructuras de exclusión: Crítica de la razón poscolonial. Hacia una crítica del presente evanescente (Akal, 2010).

• Bruno Latour (Francia, 1947)
Considerado el pensador francés vivo más leído en el mundo. De todos los hilos conductores de su obra se distinguen su reflexión sobre nuestra “constitución moderna”, el relato ideológico que allana nuestra ruta a la modernidad y al progreso, en realidad opuesto a nuestras acciones guiadas, a menudo, por una especialización excesiva y arbitraria. Ante la industrialización ilimitada y la destrucción despiadada de la naturaleza, estamos en un punto de no retorno: hemos entrado en el antropoceno, una era geológica de híbridos, humanos y no humanos. En este escenario, su propuesta es clarificar las fronteras entre disciplinas para delimitarlas de otra manera (entre otras cosas, mediante una “antropología simétrica”, aplicada a nosotros mismos como la aplicamos a las sociedades primitivas). Una de sus ideas más audaces y desconcertantes es dar un nuevo rumbo a la filosofía ecológica mediante un “parlamento de las cosas” en el que humanos, fauna y flora, minerales y artefactos, tengan defensa y representación. Sus libros más difundidos son Nunca fuimos modernos (Siglo XXI, 1991) e Investigación sobre los modos de existencia (Paidós, 2013).

• Philippe Descola (Francia, 1949)
Heredero directo de Lévi-Strauss, fundó como él sus reflexiones en el estudio de un pueblo amazónico, los Achuar, habitantes de las lindes fluviales entre Ecuador y Perú. Para Descola, las sociedades pueden estudiarse y clasificarse a partir de la relación entre lo humano y lo no-humano. De ahí la posibilidad de que exista una pluralidad de ontologías (animista, totemista, analógica o naturalista, como en Occidente). De modo que nuestro concepto de “naturaleza” vs. “cultura” no es más que un modo entre muchos otros de entender la forma en que los seres humanos se relacionan con su entorno. Su libro más destacado es Más allá de naturaleza y cultura (Amorrortu editores, 2012, edición original de 2005).

• Joan Tronto (Estados Unidos, 1952)
La madre teórica que llevó el concepto de care al terreno ético y político: el cuidado, la solicitud, la atención o, en sus palabras, “la actividad genérica que reúne todo lo que hacemos para mantener, perpetuar y ‘reparar’ nuestro mundo, para vivir de la mejor manera posible”. Contra la moral ahistórica kantiana y la ideología del self-made man, su filosofía exhorta a reconfigurar las instituciones en torno a todas las actividades que dependen necesariamente del otro (desde la protección policial hasta el cuidado ambiental). Autora de Moral Boundaries. A Political Argument for an Ethic of Care (Routledge, 1993).

• Judith Butler (Estados Unidos, 1956)
¿Quién no ha oído de ella o leído su obra? Semejante difusión mediática y académica le merece el sobrenombre de rockstar del pensamiento posmoderno. Es, nada más y nada menos, que la matriarca de los estudios queer, que aplican una diferencia tajante entre sexo y género, a los que asumen como meras construcciones sociales, y que al hacerlo se desmarcan de la idea binaria del sexo (masculino y femenino) como un elemento determinado biológicamente. Aunque Gender Trouble (traducido al español como El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad), el libro revolucionario, iniciático, de Butler, se publicó en 1990 —alcanzó rápidamente los cien mil ejemplares— no ha perdido importancia: el género, para Butler, no es ni una esencia ni una naturaleza sino una performatividad cuya expresión teatralizada se transmite de generación en generación. Esta idea y el desarrollo de ella hasta la fecha en torno a temas de ética, política y cultura le han valido una fama mundial.

• David Graeber (Estados Unidos, 1961)
A este antropólogo de la economía de la London School of Economics se le atribuye la expression “Somos el 99%” del movimiento Occupy Wall Street de 2011. Desde el año 2000 se ha dedicado a desmistificar el capitalismo racional o, mejor dicho, a mostrar la potente carga simbólica de téminos científicos como deuda, ley de mercado o asalariado. No sorprende entonces que su tesis, dirigida por Marshall Sahlins, abunde en las relaciones entre magia, esclavitud y política en Madagascar. Tampoco, que haya buscado las alternativas al capitalismo contemporáneo, pero también a los imperios económicos —siempre con seria carga simbólica— que regían en la antigua Grecia, en la Edad Media europea e incluso en la prehistoria. También ha incluido en ciertos libros un lenguaje popular que rompe tabús, fundando, entre otras, la idea tan vigente de shit jobs que lleva de la mano a la de nini en varios países del mundo. Paradójicamente, su militancia en círculos y organizaciones anarquistas lo equipara más con un pragmático amante de las ciencias sociales, que con un utopista rebelde. Entre sus libros traducidos destaca En deuda. Una historia alternativa de la economía (Ariel, 2014).

• Sanjay Subrahmanyam (India, 1961)
Uno de los pioneros de la llamada “historia global” o, como él mismo defiende, la “historia conectada”. Renuente a los grandes relatos europeos de los “descubrimientos”, su aproximación a la historia descentra los puntos de vista hegemónicos, busca reunir las tradiciones historiográficas asiáticas, europeas y americanas, promoviendo a la vez un enfoque material, político e intelectual. Mediante el prisma de las áreas culturales interconectadas, se ha dado a la tarea de relatar la historia desde la mirada poscolonial de los olvidados y subalternos, tomando en cuenta los procesos de hibridación y mestizaje local o regional. Dirige la cátedra “Primera modernidad” en el Collège de France. La proyección internacional de su obra se debe a Vasco de Gama (Crítica, 1998) en el que narra las exploraciones del portugués poniéndose en la piel tanto de los sultanes africanos como de mamelucos e indios.

Steve Keen (Australia, 1963)
Economista, su fama empezó con un best-seller que no para de venderse y traducirse desde 2001: Debunking Economics: The Naked Emperor of the Social Sciences, traducido como La economía desenmascarada (Capitán Swing, 2015). Heterodoxo, opositor de la dominación económica neoclásica, se considera un poskeynesiano. Su alegato es por un modelo alternativo, y no por eso poco realista, capaz de predecir, como él lo hizo, debacles como la crisis de 2008, para la que no estaban preparados los neoclásicos y que no han querido asimilar desde entonces dentro de sus modelos.

• Hartmut Rosa (Alemania, 1965)
El mundo actual se despeña por su velocidad excesiva. Todos sufrimos la angustia por falta de tiempo. Hartmut Rosa, heredero de la Escuela de Francfor, propone ponerle freno a la modernidad, que concibe siguiendo una dialéctica entre las crecientes fuerzas de aceleración y las cada vez más débiles fuerzas de frenado. Ni la autonomía ni el libre albedrío del individuo moderno hallan salida por sí mismos a una espiral de deseos, tareas y objetivos en incesante flujo y ajenos a la voluntad. Pero la desaceleración no basta. La solución filosófica de Rosa es volver a un estado contemplativo, de asombro perpetuo, que aspire a una “resonancia relacional”, contraria a la lógica de aumento del tiempo en la sociedad, que reconcilie cuerpos, almas y entornos para abrir una vía de escape a la alienación. Su libro más conocido se tradujo como Alienación y aceleración. Hacia una teoría de la temporalidad en la modernidad tardía (katz editores, 2016).

Fuente: Le Nouveau Magazine Littéraire, enero 2019.

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