¡El nuevo sueño americano es vivir en Uruguay!

 
 
 
 

El Papa Francisco hizo un llamado a la Paz y lo atendió Evo Morales.

 
 
 
 

No me estresen que para eso ya estoy yo.

 
 
 
 

#Poetuit : Cuando usted llama mi teléfono no vibra, tiembla de emoción.

 
 
 
 

Si dice “insepto”, fumíguela.

 
 
 
 

Si las mujeres de cincuenta pudieran esperar a que crezcan los hombres que hoy tienen veinticinco. Harían grandes parejas.

 
 
 
 

Todos nacemos con un mapa bajo el brazo, algunos nacemos en Roma.

 
 
 
 

Hay redondeces que también son poesía.

 
 
 
 

Ese pastel de chocolate me come con la mirada.

 
 
 
 

Tener que subirse a un taxi de noche para volver a casa es el burka de las latinoamericanas.

 
 
 
 

Dios se graduó de adulto, cuando hizo a las caraqueñas.

 
 
 
 

Hoy desperté como Dios me trajo al mundo. Sin novia.

 
 
 
 

¿Te quieres castrar conmigo?

 

 
 
 

Buenos días, como decía Tolstói a las familias felices que hallaba por la calle (y jamás entenderían, pensaba, su variada desdicha).

 
 
 
 

#ElReyAbdica En Botswana ahora van a empezar a tener un problema de superpoblación de elefantes

 
 
 
 

Deberíamos aprender todos del rey, jubilándose a los 76, y seguro que con la pensión mínima.

 
 
 
 

Ya tiene que ir mal España para que hasta el rey se quede en paro.

 
 
 
 

Si el internet de la oficina empeora otro poquito, solamente otro poquito, voy a empezar a decirle Gobierno Colombiano.

 
 
 
 

FIJAOS SI SON VAGOS LOS COMUNISTAS, QUE SE LES CAYÓ EL MURO DE BERLÍN Y NO LO RECONSTRUYERON.

 
 
 
 

Qué sabio el Rey Salomón que murió antes de presenciar esto.

 
 
 
 

Cuenta la leyenda que cuando un sueño no se hace realidad, se convierte en insomnio.

 
 
 
 

Su mundo interior era tan enrevesado que, para encontrarse a sí misma, necesitaba un mapa de carreteras.

 
 
 
 

La mujer que cree que todos los hombres son iguales merece que le sigan tocando siempre los mismos.

 
 
 
 

Me di cuenta que tengo el gen de la albañilería por todos los piropos hermosos que se me ocurren.

 

 
 
 

¿Dónde me inscribo para pitonisa?

 
 
 
 

La respuesta, amigo mío, está volando en el aire acondicionado.

 
 
 
 

No debemos decir “Dime con quién andas y te diré quién eres” sino “Dime quién eres y te diré con quién andas”.

 
 
 
 

Teniendo en cuenta sus gustos literarios,
sé que con la termita que se come mis libros puedo negociar.

 
 
 
 

Sin Internet, sin cable, sin agua ni gas. El hombre de las cavernas tenía al menos la opción de correr tras el mamut.

 
 
 
 

Todo es vanidad bajo el sol en sólo 140 caracteres y con mala ortografía.

 
 
 
 

En la Feria de las vanidades, nunca he pasado siquiera de la caseta de información.

 
 
 
 

Un tuit es una nota que se amarra en la patita de una paloma y no sabemos a qué ventana va a llegar.

 
 
 
 

Hay gente mala, gente muy mala y está el que le preguntas cómo está y te cuenta todos sus problemas. Esos son unos hijos de puta.

 
 
 
 

Me encantaría ser vegetariana
pero tengo demasiadas fantasías con un tipo de carne y hueso.

 
 
 
 

Cualquiera te mueve la hormona,
lo importante es encontrar a alguien que te mueva la neurona

 

 
 
 

La única mujer que me gusta con las cejas dibujadas es la Virgen del Rocío.

 
 
 
 

Pensando en Quevedo, Sade, Céline, Pound, Hamsun, Borges: Lectores izquierdistas íntegros del mundo entero, ¡resignaos!

 
 
 
 

Lo que más envidio de las sillas, es que no tienen que saludar.

 
 
 
 

¿De verdad no existe el día en que dijo Dios “hágase la maleta”?

 
 
 
 

Desaté una tormenta y ahora no sé cómo amarrarla.

 
 
 
 

Yo con plata me compraría dos o tres democracias.

 
 
 
 

No me mire así, que me desestructura los átomos.

 
 
 
 

Yo intentando pasar la página, y tú ya leyendo otro libro.

 
 
 
 

Yo comía cuento, pero cambié de dieta.

 
 
 
 

Tiene un corazón ecológico. Le gustan los viejos verdes.

 
 
 
 

No entiendo dormir. Se me hace un error evolutivo.

 
 
 
 

Si algún día nos falta el amor lo hacemos.

 
 
 
 

Ya no quedan hombres como mis amigas.

 
 
 
 

– Mamá, ¿querés saber dónde estoy?
– Ahora no, hijo, estoy ocupada.
– Mirá que tengo derecho a una sola llamada, ¿eh?