Los lectores apasionados que asistieron al salón Juan Rulfo para escuchar la conferencia magistral que la narradora y ensayista Siri Hustvedt estaba a punto de presentar en la FIL de Guadalajara 2019, recibieron una edición no venal de El poder de la literatura (traducción de Aurora Echevarría, Seix Barral). De ahí provienen estos subrayados.

“Puedo decir que no profetizo su desaparición [de la literatura], aunque sólo sea porque los seres humanos somos criaturas que nos valemos de los símbolos y parecemos ávidos de historias de una u otra índole e integramos rápidamente los acontecimientos de nuestra vida en narraciones más o menos coherentes”.

“La narrativa es una de las maneras con que organizamos nuestra vida y la de los demás. Nos contamos historias sobre nosotros mismos para entendernos”.

“Contar historias es una manera de dar sentido a los acontecimientos temporales, comprender por qué ocurrieron los hechos de ese modo”.

“¿Para qué sirve la ficción? ¿Por qué nos gusta leer historias que nunca han ocurrido con personajes que nunca conoceremos fuera de las páginas? Somos los únicos animales sobre la Tierra que han construido bibliotecas, que estudian literatura y proclaman que los libros son buenos, malos o regulares”.

Conferencia magistral de la escritora Siri Hustvedt en la XXXIII Feria Internacional del Libro en Guadalajara, domingo 1º de diciembre del 2019. (© FIL/PAULA ISLAS)

“¿Por qué los escritores deciden escribir lo que escriben? ¿Cómo sabe un escritor cómo debe desarrollarse el argumento de una novela? ¿De dónde salen los personajes ficticios? Deben de surgir de la vida”.

“Olvidamos lo rutinario y recordamos lo novedoso (de ahí viene la palabra novela, del latín novellus, ‘novedoso’”.

“Escribir literatura de ficción es como recordar cosas que nunca han pasado”.

“La verdad que busco como escritora de ficción no es un registro documental del pasado. Estoy buscando una verdad emocional”.

 “Sólo sé que las novelas que amo, los libros que siempre me acompañan, son todos verdaderos. Son libros que me han hecho ver a la gente y el mundo desde una perspectiva nueva. Han cambiado la comprensión de mi propia vida. Las novelas que he olvidado son las que no tuvieron ningún impacto emocional en mí”.

“Cuando escribo, lo hago para un otro imaginario, un lector imaginario […] Y cuando leo novelas soy ese otro, el que acepta el regalo que me hace el escritor”.

“Todos los libros son inventados, no sólo por su autor sino también por quien los lee. Llevamos al texto nuestro pasado, nuestras expectativas, nuestros intereses, gustos, prejuicios y limitaciones”.

“La lectura es una forma de diálogo, una interacción con un otro, el otro textual, palabras sobre la página que evocan un mundo paralelo que imagino activamente, y mientras dura el libro, yo, la lectora, me veo invadida por otra conciencia, un narrador con quien interactúa o no, cuyos ritmos se transforman en mis ritmos, cuyas palabras son mis palabras”.

“La lectura es una forma de posesión por parte de otro, y eso no debe subestimarse”.

“Los libros poderosos toman el control de nuestra mente. No son la vida real externa sino parte de la vida”.

“Los libros pueden ser peligrosos. Pueden amenazar el statu quo, sacudirnos y trastornarnos”.

“¿El futuro de la ficción estará habitado entonces por adictos a internet robotizados y enganchados a máquinas de realidad virtual que los alimentan de los mismos tópicos sobre la mente masculina y el cuerpo femenino que llevan aquí desde los griegos? El futuro siempre aplazado de la literatura no está en manos de máquinas. Está en manos de quienes escriben y de quienes leen”.

“No, leer novelas no solucionará las calamidades políticas. Para ello se necesita organización, resistencia pasiva y una retórica más fuerte”.

“Siempre ha habido, hay y habrá personas que se descubren encantadas y transformadas por una verdad que han hallado en un libro de ficción, uno que no miente”.