Recurrir a los versos de Raymond Carver (1938-1988) es poner un dedo en la llaga. Es sentir, igual que él, que hay días que no están hechos para vivirlos, que la felicidad llega por la mañana, que el miedo se esconde en las palabras traídas por el cartero, que una pluma tiene una noble misión mientras funciona, que antes de morir no hay nada mejor que sentirse amado. Anagrama publica en estos días Todos nosotros. Poesía completa, de donde tomamos los siguientes poemas.


Miedo

Miedo a ver un coche de la policía acercarse a la puerta.
Miedo a dormirme por la noche.
Miedo a no dormirme.
Miedo al pasado resucitando.
Miedo al presente echando a volar.
Miedo al teléfono que suena en la quietud de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
¡Miedo a la limpiadora que tiene una mancha en la mejilla!
Miedo a los perros que me han dicho que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo a quedarme sin dinero.
Miedo a tener demasiado, aunque la gente no creerá esto.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y miedo a llegar antes que nadie.
Miedo a la letra de mis hijos en los sobres.
Miedo a que mueran antes que yo y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre cuando ella sea vieja,
         y yo también.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día acabe con una nota infeliz.
Miedo a despertar y encontrarme con que te has ido.

§

Escribir

A John Gardner, m. 14 de septiembre de 1982

Amar la escritura. Bulle la sangre
con ella. Esa ligera elevación
que provoca. Un hombre dice,
estoy escribiendo. O he escrito algo hoy.
O estoy intentando escribir sobre ello.
Siete días a la semana.
Le despierta por la mañana
su joven esposa, la mente puesta ya en la máquina de escribir.
Esa plenitud antes de empezar.
Esa comprensión fascinada al terminar.
Ponerse el casco.
Subir a la moto
y pensar en el hogar.
Escribir, sí. Escribir. Rumbo
hacia lo que perdura.

§

El vendedor del libro del mundo

Mantener una conversación sigue siendo algo sagrado para él,
aunque sea un arte moribundo. Sonríe
por turnos como adulador o
como Oberführer. Conoce
el secreto.
De su delgada cartera de mano salen
mapas de todo el mundo:
                     desiertos, océanos,
fotografías, obras de arte,
ahí está todo, todo ahí
ante cualquier pregunta
que abra la puerta violentamente
o se cierre de un portazo.

En habitaciones
vacías cena solo todas
las noches, ve la televisión, lee
el periódico con una lujuria
que empieza y termina en la punta de los dedos.
No hay Dios,
y la conversación es un arte moribundo.

 

• Raymond Carver, Todos nosotros. Poesía completa, ed. bilingüe, traducción de Jaime Preide, Barcelona, Anagrama, 2019, 648 p.

 

Raymond Carver
Narrador y poeta. Es autor de: Carver Country y De qué hablamos cuando hablamos de amor, entre otros.