El primer volumen de los cuentos completos de una de las mejores escritoras estadunidenses de las postrimerías del siglo XIX e inicios del XX, los escritos de un poeta excepcional del siglo XX mexicano sobre otro poeta esencial de nuestras latitudes, un ensayo sobre lo político en la obra y pensamiento de uno de las más grandes escritores franceses, la primera novela de un joven autor mexicano y las memorias neoyorquinas de una escritora fundamental constituyen la selección de nexos en esta ocasión.


Cuento

Un ambicioso mosaico de entusiasmos y desilusiones

Páginas de Espuma comenzó la reunión —por primera vez en español— de todos los relatos de Edith Wharton (Nueva York, 1862- Saint-Brice-sous-Forêt, Francia, 1937) con la publicación de Cuentos completos (1891-1908), primer volumen del proyecto.

Wharton fue una mujer excepcional. Escribió más de 40 libros en 40 años —cuenta Clara Obligado en el prólogo—, decenas de relatos, teorizó sobre el arte de la ficción, estaba dotada para los idiomas, cruzó el Atlántico 66 veces, fue nominada tres veces para el Premio Nobel y fue la primera mujer en ganar un Pulitzer —con La edad de la inocencia—, la primera en recibir un doctorado Honoris Causa en la Universidad de Yale, una de las primeras en obtener la separación de su marido, una inusual reportera de guerra que recorría el frente de batalla en motocicleta y, también, una de las únicas que tenía un coche propio. Un coche propio a comienzos del siglo XX conducido por una mujer es “una metáfora de la libertad”, escribió Obligado. Wharton es considerada una de las mejores escritoras estadunidenses de su generación. Fue admirada por autores como Henry James, Francis Scott Fitzgerald, Jean Cocteau y Ernest Hemingway.

Los cuentos que se incluyen en el proyecto de Páginas de Espuma fueron compilados por Richard Warrington Baldwin Lewis en 1968 dentro de The collected Short Stories. Extraordinariamente traducidos al español, los cuentos resultan un ambicioso mosaico de entusiasmos, quimeras y desilusiones que demuestran un estilo acucioso. Wharton dejar ver desde sus inicios como escritora un perspicaz conocimiento de la psicología. Transmite las emociones de hombres y mujeres. Refleja pequeñas tragedias, matrimonios desventurados, tertulias de alta sociedad, artistas sin aptitud.

Wharton “muestra una y otra vez cómo [las mujeres] luchan para convertirse en seres reales en contra de la visión idealizada masculina, critica duramente los límites del matrimonio, dibuja el impulso erótico que choca con las convenciones y es una poderosa voz que se niega a ser encarcelada por las ideas dominantes”, escribió Obligado en el prólogo. “Como en los cuentos de Hemingway, suele asomar a la vista del lector solo la punta del iceberg, y es el lector el que debe recomponer la historia”, concluyó Obligado.

El volumen incluye relatos magistrales como “El ángel que guarda la tumba”, “El Rembrandt”, “El eremita y la mujer salvaje” y “Almas vencidas”, cuento en el que escribió: “Nada más desconcertante para un hombre que el proceso mental de una mujer que razona sus emociones”.

Edith Wharton, Cuentos completos (1891-1908), prólogo de Clara Obligado, traducción de E. Cotro, M. Fernández Estañán, E. Gallud y J. C. García, Madrid, Páginas de Espuma, 2018, 984 pp.


Varia invención

José Emilio Pacheco lee a Ramón López Velarde

Ramón López Velarde. La lumbre inmóvil de José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939-ídem, 2014) es una selección magistral realizada por Marco Antonio Campos de los textos que el ganador del Premio Cervantes escribió sobre el poeta jerezano: doble encanto el de adosar escrituras concernientes. “Dos poetas, dos periodistas y dos cronistas formidables que, si no coincidieron en el tiempo, sí conviven con naturalidad de cómplices en estas deleitables y aleccionadoras páginas.”

El libro contiene joyas como “La casa de López Velarde” —una carta abierta a José Luis Martínez, quien fuera coordinador general de la comisión para la conmemoración del centenario del natalicio del poeta en 1988, en la que Pacheco solicita restaurar y preservar el edificio de Álvaro Obregón 73, donde el zacatecano vivió de 1914 hasta su muerte, en 1921—, un poema titulado “Ramón López Velarde camina por Chapultepec (Noviembre 2, 1920)” —con el que se despide de José Carlos Becerra— y “Beckett, traductor de López Velarde” —texto en el que Pacheco reconstruye la historia detrás de la aproximación del escritor dublinés a la obra del poeta jerezano: “Con ayuda de [Octavio] Paz y Gerald Brenan, autor de El laberinto español, [Beckett] logra una buena versión de ‘Message from the Earth’”—.  El magnífico volumen cierra con “López Velarde hacia ‘La suave Patria’” —“Optó por un poema íntimo que en vez de cantar al nuevo México obregonista se despidió del país destruido por la Revolución. ‘La suave Patria’ tiene ya ochenta años. Su encanto y su misterio no se han agotado”, escribió el autor de Inventario—  y con el poema “Caracol”, esencial homenaje de Pacheco a López Velarde.

En el epílogo Marco Antonio Campos califica a López Velarde como “el poeta más íntimamente nuestro, nuestro poeta por excelencia, el Poeta”, y afirma que Pacheco prefería ver “La suave Patria” como nuestro poema nacional.

José Emilio Pacheco, Ramón López Velarde. La lumbre inmóvil, selección y epílogo de Marco Antonio Campos, Ciudad de México, Ediciones Era/Secretaría de Cultura, 2018, 140 pp.


Ensayo

Arte e inquietudes políticas en la obra de Sartre

Jean-Paul Sartre (1905-1980) es imprescindible para entender la expansión intelectual, literaria y filosófica del siglo XX. La literatura comprometida y Jean-Paul Sartre de Héctor Iván González (Ciudad de México, 1980) da cuenta de ello a través del estudio de sus inquietudes políticas, correspondientes a las de un escritor “politizado o engagé”, presente en Qu’est-ce que la littérature? (1948). Que el arte haga un cambio en el trayecto histórico del ser humano es uno de los ejes de gran parte del pensamiento crítico de Jean-Paul Sartre.

González aborda los orígenes textuales de la obra Qu’est-ce que la littérature?, estudia el ensayo de Mallarmé “La lucidité et sa face d’ombre” como punto de partida para la crítica ideológica a los escritores, habla de la poesía y la perspectiva epistemológica en Sartre, se aproxima a la cuestión del arte por el arte y la literatura comprometida realmente existente, estudia la perspectiva ética sobre la literatura y su manifestación y percibe a la Generación perdida de Estados Unidos como un ejemplo de la estética que sugería Sartre.

“Sartre buscaba rebasar lo puramente egoísta, lo ceñido a una fórmula de intereses, que repitiera o reacomodara los lugares comunes de la sociedad conservadora”, es una de las conclusiones de Héctor Iván González.

Héctor Iván González, La literatura comprometida y Jean-Paul Sartre. Una reflexión sobre el fenómeno literario y lo político, Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2018, 266 pp.


Novela

A la espera de lo inminente

Una ambigüedad se instala en cada capítulo de Esta noche, el Gran Terremoto, la primera novela de Leonardo Teja (Ciudad de México, 1984).  Diego Pirita trabaja como recepcionista en un hotel. Recibe una instrucción en apariencia caprichosa: una de las habitaciones debe mantenerse siempre desocupada para recibir a un cliente distinguido sin importar lo que acontezca. Podría llegar inmediatamente o podría hacerlo dentro de muchos años. La única certeza es que no lo anunciará.

En la novela de Teja la espera es una constante: “Continúa así, no claudiques, aunque esperar [al] Gran Terremoto pueda sentirse como una noche interminable de insomnio”. “ […] esperar la lluvia desde un pedazo de pasto recién cortado.” “Mientras esperaba mi turno pude ver con detalle la firma de el Gran Terremoto; más que su nombre, el trazo parecía la sección de un electrocardiograma.” “Cuando le contesté a la administradora del hotel me dijo que iba en camino, que la esperara, que tenía algo importante que decirme, que estaba tan cerca que yo no podría creer lo cerca que estaba.”

Teja indaga una colectividad que estableció sus reglas alrededor de un elemento ineludible. La incertidumbre de la espera lo permea todo. Lo irrazonable se convierte en el camino para los que abandonaron la pregunta ¿cuándo llegará el Gran Terremoto?

Leonardo Teja, Esta noche, el Gran Terremoto, Ciudad de México, Antílope, 2018, 138 pp.


Memorias

Soledad en Nueva York e insuflar vida en el silencio

En Apegos feroces, Vivian Gornick (Nueva York, 1935) ya percibía los vasos comunicantes entre la ciudad y el aislamiento interior. En La mujer singular y la ciudad la escritora camina y viaja en metro. Gornick, de manera casi benjaminiana, transita la ciudad y la memoria, asume que el “yo” es una especie de collage solitario y ahonda en su relación con Nueva York para indagar en sí misma, para vislumbrar su intimidad.

Percibe a Nueva York como “una arqueología no de estructuras, sino de voces”. La autora escruta su psique en busca de recuerdos y reflexiona sobre el lenguaje y la autoexploración. “Una terrible melancolía me abate. De nuevo, como me ha ocurrido con frecuencia a intervalos irregulares durante toda mi vida consciente, tengo esa inquietante sensación de que un lenguaje enterrado a mucha profundidad me recorre los brazos, las piernas, el pecho, la garganta. Si lograra que llegase al cerebro, tal vez podría empezar la conversación que tengo pendiente conmigo misma”, escribió Gornick.

Convierte a la soledad en el eje de múltiples reflexiones y reúne pruebas de su propia sensibilidad: “El hábito de la soledad persiste. Leonard me dice que si no la convierto en una soledad útil, seré la hija de mi madre por siempre jamás. Tiene razón, por supuesto. Uno se siente solo por la ausencia del otro idealizado, pero en la soledad útil yo estoy aquí, haciéndome compañía imaginaria, insuflando vida en el silencio, llenando la habitación con pruebas de mi propio ser sensitivo”, concluyó Vivian Gornick.

Vivian Gornick, La mujer singular y la ciudad, traducción de Raquel Vicedo, Ciudad de México, Sexto Piso, 2018, 148 pp.