El derrumbe del icónico centro SCOP es inminente. Por su parte, los murales que lo integran están siendo desmantelados y su próximo destino es incierto, lo que ha levantado serias dudas entre la comunidad de especialistas y artistas que se están movilizando en defensa del patrimonio. Este texto arroja luz sobre las decisiones y polémicas hasta el momento.

Cuando el arquitecto Carlos Lazo asumió el cargo de Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas en 1952, visualizó una doctrina para urbanizar y construir vías de comunicación que unieran a todo el país con la lógica de encaminarlo al progreso inminente. Las ideas detrás de esa doctrina son visibles en los murales de la icónica edificación del llamado centro SCOP, realizados en 1954 por Chávez Morado, Juan O’Gorman, Jorge Best, Arturo Estrada, Luis García Robledo, José Gordillo y Guillermo Monroy. Los murales fueron producidos con la misma técnica utilizada en la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria años antes, “piedras de colores naturales sin pulir, fijadas en placas precoladas de concreto, de un metro cuadrado cada una, que unidas forman las imágenes”.1 Como contamos en este texto, el edificio ubicado en la colonia Narvarte atendía no solo las nociones estéticas establecidas a partir de la experiencia de CU —este ícono de la arquitectura moderna respondía a los ideales de la Integración Plástica, la unión de la arquitectura con el arte para lograr un todo estético que comunica al transeúnte— sino también la configuración de una arquitectura de corte político, en donde los murales eran parte de la propaganda de ideas asociadas a la tradición y la modernidad de México.

Como es sabido, los edificios que conforman el conjunto del SCOP quedaron profundamente dañados tras el sismo del 19 de septiembre de 2017. Ya habían sufrido daños con el terremoto de 1985, cuando desaparecieron pisos enteros y se tuvieron que reconstruir varias partes de los murales originales. Como en aquella ocasión, resultaba fundamental que se generara un plan de acción para salvaguardar la estructura que hoy es patrimonio cultural del país. Sin embargo, el derrumbe del SCOP esta vez es inminente, lo que ha resultado en un proceso complicado y confuso sobre cómo definir el destino y tratamiento que deben tener los murales.

El pasado jueves 4 de octubre se convocó a una manifestación en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, albergada en el predio en disputa, para evitar que las decisiones sobre el sitio atenten contra el patrimonio que representan los murales, pues desde hace un par de semanas se están llevando a cabo obras para la remoción de los mismos. Ante la inconformidad de investigadores y artistas, manifiesta desde hace meses, es necesario analizar a fondo la situación pues, además de revelar la falta de coordinación y colaboración entre las instituciones dedicadas a salvaguardar el arte en el país, las controversias suscitadas por el destino de los murales y del sitio en su conjunto han distorsionado información fundamental.

Las declaraciones públicas sobre el plan de acción para conservar los murales y sobre su nuevo destino, señalan como responsables a la propia SCT y al Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), una dependencia del INBA que desde el 25 de septiembre autorizó el desmontaje de las piezas reconstruidas en el inmueble por ser las que se encuentran en mayor riesgo. Según declaraciones de Rodrigo Rodríguez, oficial mayor de la SCT, a finales de noviembre se habrá logrado retirar un 70% de los murales; también aseveró que el INBA y la Secretaria de Cultura serán quienes finalmente decidan el destino de las obras, mientras que el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin) decidirá el destino del SCOP.2 Esto significa el inminente divorcio de la obra integral pensada por Carlos Lazo.

A principios de abril de este año se hizo público que especialistas realizarían un dictamen para documentar el estado de conservación de los murales del SCOP, incluyendo registros fotográficos de alta calidad y escaneos láser en 3D, según Ramón Velázquez, director de CAV Diseño e Ingeniería, una empresa que recientemente ha participado en varias acciones de conservación de obra pública, y que está a cargo de la delicada tarea en el edificio funcionalista (fue la ganadora del concurso entre tres empresas especializadas, de las cuales, empero, no se ha dado a conocer suficiente información)3 El rescate y conservación es contra reloj, pues la construcción se encuentra en tal deterioro que su derrumbe podría ocurrir en cualquier momento. Sin embargo, lo único que se ha especificado hasta el momento sobre el destino de los murales es que serán resguardados en bodegas temporales ubicadas dentro del mismo predio.4

Como hemos mencionado, artistas, académicos, investigadores e integrantes de diversas instituciones vinculadas al ámbito del arte y la cultura se han manifestado en contra de la remoción de los enormes murales. Algunas de las posturas se han dado a conocer a través de la prensa, cartas institucionales e incluso manifestaciones in situ. Las posturas más contundentes son las del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) y el Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, las cuales han dicho abiertamente que las acciones gubernamentales emprendidas hasta ahora atentan contra el patrimonio. Guillermina Guadarrama, especialista en el tema de los mosaicos mexicanos e investigadora del Cenidiap, cuestionó que el gobierno federal no tuviera fecha y plan de reubicación definitivos, así como la decisión de darle la concesión de conservación a una empresa particular en donde no hay ninguna mano conocedora del tema.5

Por otro lado, desde la perspectiva del artista Ariosto Otero, remover y trasladar los murales rompe la narración del  conjunto histórico, convirtiendo  los murales simples piezas decorativas.6 Este mismo reclamo es claro en el comunicado emitido por el IIE desde el 6 de abril de 2018, y parte de una preocupación sobre el contexto histórico, artístico y político del sitio. ¿Cómo se actualiza su valor como patrimonio de la arquitectura moderna mexicana si su función deja de ser la original? Finalmente, se ha puntualizado la falta de transparencia en el proceder de las instituciones encargadas de tomar decisiones y la ausencia de un equipo integrado por especialistas que puedan evaluar de manera global el proceso. Ésta última queja es lo más cercano a una declaración propositiva.

Las autoridades deben considerar que el valor estético de este edificio reside en su técnica. Con más de seis mil metros de piedras repartidas entre las distintas fachadas de la construcción, es la mayor experimentación con murales con mosaicos en México.7 Su elaboración requirió del trabajo de “pintores, pintores ayudantes, proyectistas, escultores, estudiantes de artes plásticas, obreros y artesanos”,8 una empresa titánica que implicó el trabajo coordinado de artistas, artesanos y arquitectos, algo que hay que tomar en cuenta al momento de discutir su destino. Los murales fueron pensados como un elemento constructivo de la edificación, en donde la casi nula necesidad de mantenimiento de las piedras naturales fue una característica determinante para la estructura del conjunto.9 Además, la obra artística y arquitectónica que significa el SCOP cumple con todos los requisitos para ser considerado un inmueble con valor estético relevante, pues de acuerdo al artículo 33 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, esta edificación es representativa, está inserta en una corriente estilística concreta y los materiales y técnicas de los murales constituyen una innovación.10 Es urgente que un grupo de especialistas que vincule las distintas instituciones culturales interesadas colabore en proponer un destino adecuado para el SCOP, siempre en diálogo público y atendiendo la necesidad de regenerar el paisaje urbano de esta zona en la colonia Narvarte. Como bien señala el comunicado del IIE: “Cualquier proyecto [que se emprenda] debe considerar el paisaje urbano de la zona donde se ubica el conjunto en la actualidad como parte del patrimonio cultural”.11

¿Cómo resolver el divorcio ente la arquitectura y los murales? Hay que decir que, desde su construcción, el edificio no pudo cumplir con la función original que se le había destinado; fue pensado como un recinto hospitalario que no pudo ser operado y así fue como terminó fungiendo como sede de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. A este uso incorrecto se le puede atribuir el estado actual de la estructura arquitectónica. Como explicó la arquitecta Lourdes Cruz González Franco, la gran cantidad de archivos que se concentraron en el edificio a lo largo del tiempo, provocó que se incrementaran las cargas en distintos puntos de los entrepisos. Hoy, su estructura está tan deteriorada que es imposible mantenerlo en pie y habitable, por la tanto es difícil hablar de actualizar su valor como edificación perteneciente al movimiento de la Integración Plástica.

Lo que queda, pues, es salvaguardar los murales. Desvincularlos del edificio no es ideal ni responde al plan de original de sus creadores, pero si se pueden preservar estas piezas, impedir que caigan el olvido y crear un verdadero plan para que sigan perteneciendo al paisaje de la colonia Narvarte, que es el lugar al que pertenece originalmente la edificación, es lo que corresponde hacer. La SCT y el INBA deben considerar que el imaginario de ciudad que se despliega del conjunto SCOP es de carácter social, derivado de la percepción de quienes habitan y transitan con frecuencia la zona. Esta acotación no es gratuita, considerando la tergiversación de información sobre el destino de los murales, causada en buena medida por el proceso sombrío que envuelve a las obras del SCOP, la deficiencia de las instituciones culturales gubernamentales y la falta de atención a la situación en que se encuentra el predio. Entre las especulaciones, la versión de que las obras se irían al nuevo aeropuerto fue la que cobró mayor relevancia. La historia detrás de este rumor se debe a una pieza que el artista Pedro Reyes presentó en la exposición Archivo(s) Centro SCOP a principios de año, donde la reproducción miniatura de los murales figuraban dentro de algunos espacios de una maqueta del NAICM. La obra de Reyes pasó de ser una propuesta artística conceptual a ser parte de una controversia en una especie de teléfono descompuesto. Si bien es cierto que no existe una propuesta oficial y certera de que los murales serán reubicados en el nuevo aeropuerto, tampoco se ha dicho nada sobre el llamado a encontrar un destino que atienda las funciones reales de las obras: comunicar.

Ahí es donde tenemos que poner el dedo y establecer el diálogo entre académicos y especialistas. ¿Cuál es el mejor destino para los murales? Una bodega donde queden privados del ojo público con el pretexto de la conservación es insuficiente y en esto el gremio tiene razón. Sin embargo, esto no quiere decir que la condena al procedimiento de remoción y conservación esté en lo correcto. De acuerdo con varias notas periodísticas,12 el Ceprodam está al pendiente del procedimiento de los murales y CAV Diseño e Ingeniería cuenta con el equipo y la trayectoria que avala su labor. Tiene experiencia en conservación de obras como la reubicación del monumento a Cuauhtémoc, las esculturas de la Ruta de la Amistad y el conjunto escultórico de Santa Fe; desmontaron las efigies teologales de Manuel Tolsá, realizaron el escaneo láser 3D y la restauración de la escultura de La Espiga en Ciudad Universitaria, trabajaron en la restauración de la antigua Casa de Moneda y en la conservación de pintura mural del Ex Convento de Santa María Tepetlaoxtoc, entre otros.

Las declaraciones de las instituciones a propósito de la falta de un comité especializado parecen revelar una disputa interinstitucional vinculada a la poca comunicación y colaboración que existe entre las mismas. Más allá de las visiones divergentes, la SCT y la SC aparentemente se negaron a dar cabida y respuesta a los reclamos de las instancias públicas más importantes dedicadas al estudio de la historia del arte en nuestro país. Aunado a ello está la falta de claridad pública en la toma de decisiones y el proceder por parte de las instituciones responsables del rumbo de los murales del SCOP. Es cuestionable la manera en que se relacionan las instituciones culturales y académicas del país y cómo se estructuran las élites, comités, grupos y demás frente a situaciones como la del SCOP. Es un problema que insinúa que las cuestiones referentes a patrimonio y cultura no se toman con la seriedad adecuada, lo que hace de esta polémica un buen punto de partida para reflexionar cómo se entiende la cultura y el patrimonio en México.

Se ha declarado que la presente administración de la SCT solo puede atender el desmontaje de los murales, que desconoce el siguiente paso a seguir o quién será el responsable de dar continuidad al proyecto. Tampoco se tiene un lugar físico para almacenar los murales; se ha manifestado que las bodegas que los resguarden se construyan en el mismo predio, o llevar los retazos de mosaicos a las bodegas del INBA, y es ahí donde los llamados de atención por parte de la comunidad de académicos tienen sentido y relevancia. El pantanoso destino de los murales del SCOP es una oportunidad para pensar en cómo generar políticas culturales eficientes en torno al patrimonio cultural de la época moderna.

 

Nadia Ximena López 
Historiadora del Arte y Productora de Teatro.

Viridiana Zavala 
Maestra en Historia del Arte.


1 Guillermina Guadarrama Peña, El mosaico mexicano, una aportación al muralismo, p. 470.

2 Declaración publicada por Reforma en la nota “Retirarán 70% de murales dañados en SCT” del 9 de octubre de 2018.

3 Cfr. “Preparan remoción de murales en SCT”, en Reforma, 9 de agosto, 2018.

4Cencropam acudirá a verificar el resguardo de murales del Conjunto SCOP”, Excelsior, 6 de octubre, 2018.

5 El seguimiento de las declaraciones de manifestantes se puede hacer en la cuenta de Twitter @defensaSCOP (En Defensa del Patrimonio del Centro SCOP).

6 “Convertirán murales del SCOP en arte decorativo”, El Universal, 5 de octubre, 2018.

7 Guadarrama, 470.

8 Guadarrama, 470.

9 Guadarrama, 471.

10 Incluso la investigación de Guillermo Guadarrama señala que se incluyeron innovaciones en el tratamiento de los materiales de los mosaicos como el “barro esmaltado cocido a altas temperaturas y mosaico de vidrio, materiales que le permitieron tener cerca de treinta tonos que dieron gran colorido a los murales”. Guadarrama, 472.

11Pronunciamiento del Instituto de Investigaciones Estéticas sobre el Centro SCOP”, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.

12 Cfr. “Se ha restaurado 21% de bienes culturales dañados por el sismo del 19/S, según la SCT”, en La Jornada, 19 de septiembre, 2018; “Pondrán a salvo, en bodega, los murales del siniestrado Centro SCOP”, en El Economista, 8 de octubre, 2018; “Especialista supervisarán resguardo de murales del centro SCOP”, en El Universal, 5 de octubre, 2018; “Avala INBA retiro de murales de SCT”, en Reforma, 6 de octubre, 2018.